sábado, 11 de febrero de 2012

Niley 15 - Juego Seductor


Miley se volvió para mirarlo. Cuando su mirada se Cruzó con la de él, sintió que todo su cuerpo vibraba silenciosamente. Nick tenía una mirada salvaje en los ojos, que reflejaban pasión, deseo y algo más que ella no pudo identificar del todo. Sin embargo, fuera lo que fuera, Miley sintió que una emoción similar se despertaba en ella.

—¿Qué es lo que quieres de mí, Nick?
Nick se acercó a ella y dejó la copa sobre la mesa. Entonces, colocó las dos manos sobre los hombros de Miley.
—Esta noche, sólo te deseo a ti y no quiero que sea porque he ganado esta estúpida apuesta —susurró. Deslizó las manos hasta el rostro de ella y se lo enmarcó delicadamente—. Deseo que vengas a mi dormitorio porque tú también lo desees. Porque los dos necesitamos estar allí.

Miley se dio cuenta de que Nick le estaba dando la oportunidad de echarse atrás. Sin embargo, no iba a hacerlo. En el momento en el que supo que Nick había regresado a Morgan Beach, había sido consciente de que iban a terminar así. Que, al final, terminarían juntos una vez más, aunque sólo fuera por una noche. Además, sí aquella noche iba a ser la única, estaba decidida a aprovecharla al máximo.

No iba a seguir escondiéndose de lo que sentía.
No iba a fingir que lo odiaba. No iba a seguir mintiéndose. La sencilla verdad era que se había enamorado de él tres años atrás, cuando los dos hablaban de sus pasados, de sus futuros y compartían una sorprendente pasión bajo la luz de la luna.

No había deseado enamorarse de él. No lo había esperado nunca. Llevaba tres años tratando de esconderse de la verdad tras una cortina de odio porque estaba segura de que aquel sentimiento no iba a ir a ninguna parte. Los hombres como Nick Jonas no sentaban la cabeza y, si la sentaban, no se casaban con mujeres como Miley. Por lo tanto, había sido mucho más fácil decirse que lo odiaba antes que enfrentarse al hecho de que amaba a un hombre que jamás podía tener.

Ya había terminado con eso. Lo amaba, aunque jamás se lo confesaría. Iba a pasar otra noche con él, aunque eso fuera lo único que pudiera obtener.
Levantó las manos, le rodeó el cuello con los brazos y se puso de puntillas.
—Yo quiero estar aquí, Nick. Contigo.
—Gracias a Dios —susurró él mientras inclinaba la cabeza para besarle los labios.

Miley sintió que el pensamiento se le hacía pedazos cuando él le separó los labios con la lengua para profundizar el beso, robándole el poco aliento que le quedaba y compartiendo el suyo. La lengua acariciaba suavemente la de Miley, enredándose juntas en una danza que ella llevaba tres años echando de menos. Ella extendió las manos sobre la ancha espalda y lo estrechó con fuerza contra sí para poder darle todo lo que tenía y aceptar todo lo que él le ofrecía.

Nick la abrazó con fuerza, apretándola contra él, con una necesidad tan fiera que le inflamaba la suya propia. La levantó con facilidad entre sus brazos, haciendo que Miley se sintiera como la heroína de una película romántica. Dejó que él la condujera hasta una escalera. No le importaba adonde la llevara, siempre y cuando comenzara a besarla muy pronto.

Cuando finalmente se detuvo y la dejó sobre el suelo, Miley miró a su alrededor, Estaban en el que suponía que era el dormitorio de Nick. Una enorme cama de bambú ocupaba la mayor parte del espacio. Sobre la cama había una claraboya que permitía que la luz de la luna cayera directamente sobre un edredón blanco y negro que parecía hecho a mano. Además, había una docena de cojines apilados contra el cabecero. Las ventanas proporcionaban una bella imagen del mar y permitían que la suave brisa marina ventilara la estancia.

—¿Te gusta? —le preguntó él.
—Claro que sí...
—Creo que también te gustará esto —dijo. Retiró el edredón y dejó al descubierto unas sábanas blancas—. Algodón reciclado.
Miley suspiró.
—Creo que acabo de tener un orgasmo.
Nick se echó a reír.
—Todavía no, cielo, pero lo tendrás muy pronto. Te lo prometo.
—¿Los Jonas siempre mantienen sus promesas?
—Efectivamente.

Nick la estrechó contra su cuerpo de un modo que le provocó temblores de excitación a Miley por todo el cuerpo. Sentía cada firme centímetro de su cuerpo, lo que provocó que se olvidara de todo lo demás. Su negocio, su rivalidad con él, todo... Miley no quería pensar. Sólo deseaba sentir.

Y Nick estaba completamente dispuesto a satisfacerla. Su beso se fue volviendo más apasionado, más frenético. Era como si no pudiera cansarse de su sabor. Miley le deslizó las manos por la espalda una y otra vez, sintiendo cómo flexionaba y tensaba los músculos tonificados por años de natación en el mar que tanto amaba. Nick tenía los brazos como bandas de hierro, que la estrechaban con fuerza. Cuando le agarró el trasero y la acercó aún más contra su cuerpo, ella sintió la inconfundible longitud del miembro viril que se erguía entre ellos.

Miley sintió que el cuerpo se le encendía. La temperatura comenzó a subirle mientras se humedecía y preparaba para él. Nick pareció sentir lo que ella estaba experimentando porque le agarró el bajo de la camisa y le sacó ésta limpiamente por la cabeza. En cuestión de segundos, también le había despojado de la falda. Miley estaba de pie, delante de él, cubierta tan sólo por un sujetador de encaje blanco y unas braguitas del mismo color.

Le acarició el cuerpo, delineando sus curvas, cubriéndole los senos hasta que ella notó el calor de su piel a través de la delicada tela.
—Nick...
—No me metas prisa —dijo él, con una sonrisa—. Llevo esperando demasiado tiempo esta oportunidad,
—No hay prisa, pero creo que las rodillas se me están deshaciendo.
—En ese caso, veamos lo que podemos hacer al respecto.

La condujo hacia la cama y la empujó ligeramente para que ella terminara cayendo sobre el colchón. Las sábanas eran suaves y tenían un tacto frío, mientras que las manos de Nick, cálidas y firmes, no dejaban de acariciarla. Miley cerró los ojos para disfrutar más de las sensaciones. Estaba allí, en la cama de Nick, dejando que él le acariciara. Sabía que, pasara lo que pasara entre ellos, nada podría arrebatarles la perfección de aquella noche.

Cuando sintió que Nick se apartaba de ella, abrió los ojos y observó cómo él se desnudaba rápidamente. La luz de la luna iluminaba su cuerpo desnudo, lo que provocó que Miley pensara que jamás había visto nada tan hermoso. Sonrió.

—Acabo de recordar lo hermosa que estás a la luz de la luna —susurró él.
—Qué raro. Yo estaba pensando justamente lo mismo sobre ti.
—Los hombres no son hermosos, Miley.
—Tú sí.
—Ya hemos hablado bastante —le dijo Nick. Entonces, se inclinó sobre ella, en cuestión de segundos, le desabrochó el sujetador y le quitó las braguitas. Miley se retorció debajo de él, tratando de apretarse aún más contra él, de sentir cada centímetro de su cálido cuerpo.

Las manos de Nick parecían estar en todas partes al mismo tiempo. Los senos, el vientre y la entrepierna de Miley vibraban bajos sus caricias. Unos hábiles dedos acariciaban el centro de su feminidad, haciendo que ella se retorciera de placer a medida que la necesidad se iba convirtiendo en una tormenta que amenazaba con engullirla.

Una y otra vez, Nick la empujaba hacia la cima del placer, pero evitaba que ella la alcanzara. Miley levantó las caderas hacia él, pero Nick bajó la cabeza y le tomó primero un pezón entre los labios, que aspiró ávidamente hacia el interior de la boca. Labios, lengua y dientes estimulaban un pezón ya muy erotizado, haciendo que Miley gimiera de placer y le arañara la espalda mientras se retorcía de gozo debajo de Nick. Ella levantó las manos para hundírselas en el cabello e inmovilizarle así la cabeza para que no pudiera apartarla de sus senos.

—Nick...
—Pronto —prometió él.
Tendría que serlo o Miley se moriría de deseo. Sintió que el cuerpo se le tensaba un poco más. Sabía que ya no podría aguantar mucho más.
—Te necesito... Dentro de mí... Nick, por favor...

Él levantó la cabeza, la miró fijamente y dejó que Miley comprobara en sus ojos que estaba sintiendo la misma pasión. Ella sintió que el corazón le daba un vuelco en el pecho y que algo salvaje y maravilloso se le iba extendiendo por las venas. Había mucho más que simple deseo. Había un vínculo íntimo entre ellos. Miley lo sentía. Lo conocía. Lo reconocía.

Nick la besó una vez más, hundiéndole la lengua profundamente en la boca. Siguió acariciándola con los dedos, torturándola mientras se le colocaba entre las piernas. Miley levantó las caderas a modo de invitación silenciosa. Cuando Nick interrumpió el beso y la miró, ella se sintió la mujer más hermosa sobre la faz de la tierra. La observaba con tal anhelo que hacía que ella se sintiera poderosa, fuerte, arrebatadora.

Nick le separó un poco más las piernas y le deslizó las manos por el interior de los muslos hasta que ella contuvo el aliento y susurró con voz entrecortada:
—Nick, por favor...
—Sí —musitó él, hundiendo su cuerpo en ella con un largo y sensual movimiento—. Ahora...

Miley gruñó de placer cuando él la penetró, sintiendo que su cuerpo se estiraba para acomodarlo. Se quedó completamente inmóvil dentro de ella durante un largo instante, Miley se movió debajo de él, mostrándole así que estaba lista para él. Para todo lo que él quisiera darle.

Nick observó cómo los ojos de ella se nublaban y sintió los latidos de su corazón rugiéndole contra el pecho cuando se inclinó sobre ella una vez más para besarle los senos. Su propio corazón le galopaba como un caballo desbocado en el cuerpo. Le resultaba imposible recuperar el aliento, pero no le importaba. Aquello era lo que estaba buscando desde hacía tres años. Aquella mujer. Aquel momento. Aquel vínculo.

Miley se movía sinuosamente debajo de él, Nick decidió dejarse llevar y comenzó a moverse con ella con largos y firmes movimientos destinados para proporcionar el máximo placer, para avivarlo de tal modo que los dos ardieran en las llamas del orgasmo. Una y otra vez, la reclamaba con cada envite. Ella lo recibía de pleno, levantando las caderas para él y creando así un suave ritmo que él no había encontrado con ninguna otra mujer. Era como si sus cuerpos reconocieran fácilmente el sentimiento al que los dos se habían estado oponiendo. Se pertenecían el uno al otro. Encajaban.

Nick le colocó las manos a ambos lados de la cabeza y miró aquellos maravillosos ojos color azul cielo, que brillaban bajo la luz de la luna. Entonces, se entregó por completo. Sintió que se le tensaba el cuerpo y supo que el momento había llegado cuando Miley alcanzó su clímax y observó la magia en sus ojos. Sólo entonces, se permitió seguirla.

Cuando los últimos temblores de su cuerpo cesaron por fin, se dejó caer encima de ella. Sintió que Miley lo abrazaba y lo acurrucaba contra su pecho.

3 comentarios:

  1. Ayyyy Dios esa imagen que has puesto, me ha encantado y el capitulo... WOW! Realmente me sorprendió, no me lo esperaba!
    Te re amo amiga
    xoxox

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  2. LO AME POR COMPLETO AL CAPITULO, el mejor de la novela sin dudas, o será que yo esperaba esto siempre jajaja pero aún así, me encanto :)
    Al finnnnn, ahora mas que nunca van a saber que son almas gemelas <3, voy a leer el cap que me queda porque me estoy volviendo loca, AMO esta nove y sobre todo este cap <3 sin palabras, describiste todo tan bien :3

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..