martes, 13 de marzo de 2012

Jemi 68 - Besar a un angel - Feliz cumple Ariz



Joe estuvo imposible toda la semana. Desde que fueron a cenar para luego disfrutar de aquellos juegos eróticos, buscó todo tipo de excusas para discutir con ella. Incluso en ese momento la miraba con el ceño fruncido mientras se secaba el sudor de la frente con el brazo.
—¿No podías haber rellenado la bombona de gas cuando fuiste a hacer la compra al pueblo?
—Lo siento, pero no sabía que estaba vacía.
—Nunca te fijas en nada —añadió él con acritud. —¿Qué crees? ¿Que se rellena sola?
Demi apretó los dientes. Parecía como si se hubieran acercado demasiado aquella noche y necesitara distanciarse de ella otra vez. Por el momento había logrado esquivar todas las granadas que le había lanzado, pero cada vez le resultaba más difícil mantener a raya su propio temperamento. En ese instante tuvo que contenerse para hablar con calma.
—No sabía que querías que lo hiciera yo. Siempre te has ocupado tú de esas cosas.
—Sí, pero por si no te has dado cuenta, he estado muy ocupado últimamente. Han enfermado los caballos, se incendió la carpa de la cocina y ahora tenemos a un inspector de sanidad amenazando con multarnos por saltarnos no sé qué normas de seguridad.
—Sé que has estado sometido a mucha presión. Si me lo hubieras dicho no me habría importado ocuparme de las bombonas.
—Sí, claro. ¿Cuántas veces has rellenado una bombona?
Demi contó mentalmente hasta cinco.
—Ninguna. Pero aprendería a hacerlo.
—No te molestes. —Y se alejó a paso airado.
Demi ya no pudo contenerse ni un minuto más. Plantó una mano en la cadera y le gritó:
—¡Que pases un buen día también!
Joe se detuvo, luego se giró para dirigirle una de sus miradas más sombrías.
—¡No te pases!
Demi cruzó los brazos sobre el pecho y dio golpecitos en el suelo con la deportiva sucia. Puede que Joe estuviera experimentando un montón de sentimientos que no sabía cómo manejar, pero eso no quería decir que tuviera que desahogar su frustración en ella. Demi llevaba días intentando ser paciente, pero ya no aguantaba más.
Joe se acercó a ella apretando los dientes. Demi se negó a retroceder.
Joe se paró delante de ella, intentando intimidarla con su tamaño.
Demi tuvo que reconocer que se le daba muy bien.
—¿Pasa algo? —espetó él.
Aquella discusión era tan ridícula que a ella no le quedó más remedio que sonreír con picardía.
—Si alguien te dice que estás muy guapo cuando te enfadas, miente.
La cara de Joe adquirió un tono púrpura y Demi pensó que explotaría. Pero en vez de eso, se limitó a alzarla por los codos y empujarla contra el remolque. Luego la besó hasta que Demi se quedó sin aliento.
Cuando finalmente la puso en el suelo, estaba de peor humor que antes de besarla.
—¡Lo siento! —gritó.

Como disculpa no era gran cosa, pues cuando se marchó parecía más un tigre malhumorado que un marido arrepentido. Aunque Demi sabía que él estaba sufriendo, se le había agotado la paciencia. ¿Por qué tenía que hacerlo todo tan difícil? ¿Por qué no podía aceptar que la amaba?
Recordó la vulnerabilidad que había visto en sus ojos la noche que le había pedido más tiempo. Sospechaba que Joe sentía miedo de dar nombre a lo que sentía por ella. La dicotomía entre sus sentimientos y lo que creía saber sobre sí mismo estaba desgarrándolo por dentro.Eso era lo que se decía a sí misma, porque la alternativa —que no la amara— era algo en lo que no quería pensar. Y más si tenía en cuenta que aún no le había dicho que estaba embarazada.Disculpaba aquella cobardía de todas las maneras que se le ocurrían. Cuando las cosas iban bien entre ellos, se decía que no quería arriesgarse a perder la armonía y, cuando todo se desmoronaba, que había perdido el valor.

Pero lo mirara como lo mirase, sabía que estaba comportándose como una cobarde. Debía enfrentarse al problema y, sin embargo, seguía huyendo de él. Ya había pasado casi un mes desde que se había hecho la prueba del embarazo. Debía de estar ya de dos meses y medio, pero no había ido al médico porque no quería arriesgarse a que Joe lo descubriese. El que se estuviera cuidando no era excusa para no comenzar un correcto control prenatal, sobre todo si tenía que asegurarse de que el bebé no había resultado dañado por las píldoras anticonceptivas que había seguido tomando antes de descubrir que éstas habían fallado y estaba embarazada.

Metió la mano en el bolsillo de los vaqueros y tomó una decisión. No había razón para seguir postergándolo más. De todas maneras era imposible seguir viviendo así. ¿Para qué seguir atormentándose? Se lo diría esa tarde. Eran necesarios dos para hacer un bebé y ya iba siendo hora de que ambos aceptaran sus responsabilidades.

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ariz de mi vida espero que la hayas pasado genial el dia de tu cumple y ojo que no me olvide si me acorde jijiji te quiero millon hermosa, gracias por ser mi amiga te quiero...

3 comentarios:

  1. Ok... soy una convencida hahahaha !

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  2. Lo se, Lo se... soy una convencida... :'( pense que era por mi hahahah Ariz feliz cumpleaNos feliz y que recibas muchas bendiciones hoy y siempre


    Kazz ameee este cap... aunque confiezo que me decpcione millon cuando vi que no era por mi hahahahaha veremos como reacciona Joesito!

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  3. Ay que malo Joe... yo crei que iban a estar mas enamorados!! el en serio la quiere alejar??? nnnooooo!!! se aman!!!! aaaaaaaaaaawwwwwwwwww wawawaw ya le va a decir del bebé??? aaammmm

    gracias Kazz!!!! me encanta, y es todo un honor aparecer en tu blog.... aaawww... amo la novela!!!!
    gracias :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..