martes, 20 de marzo de 2012

Jemi 73 - Besar a un angel



Joe se quedó paralizado. Pensó en el pequeño bote de las píldoras de Demi. Como si lo estuviera viendo en ese momento, recordó que no tenía precinto. En esta época de medicamentos precintados, aquellas píldoras no lo llevaban. La presión que sentía desde que Demi desapareció le oprimió el pecho. Una vez más había dudado de su esposa y, de nuevo, se había equivocado.

—Lo planeaste tú, ¿no? Igual que planeaste todo lo demás. Reemplazaste sus píldoras.
—No sé de qué me hablas.
—No quiero jugar al gato y al ratón. Dime la verdad, Patrick. Dímela ya.
El hombre pareció derrumbarse. Se le doblaron las rodillas y se hundió en la silla que tenía más cerca.
—¿No lo entiendes? Era mi deber.
—¿Tu deber? Debí suponer que lo verías así. No puedo creer que haya sido tan estúpido. Siempre he sabido lo obsesionado que estás con la historia de mi familia, pero nunca se me ocurrió que pudieras hacer algo así. —La amargura le revolvió el estómago. Desde el principio, Demi y él no habían sido más que títeres de Patrick.
—¿Y qué? Por Dios, deberías agradecérmelo. —Patrick se levantó de un salto de la silla. Apuntó a Joe con un dedo tembloroso. —Para ser historiador, no respetas tu linaje. ¡Eres bisnieto del zar!
—Soy un Jonas. Eso es lo único que significa algo para mí.
—Una panda de vagabundos. Vagabundos, ¿me oyes? Eres un Romanov y tu deber era tener un hijo. Pero no querías ser padre, ¿verdad?
—¡Ésa era una decisión mía, no tuya!
—Esto es mucho más importante que un capricho egoísta.
—Cuando Demi me dijo que estaba embarazada pensé que lo había hecho a propósito. ¡La acusé de haberme mentido, bastardo!
Patrick hizo una mueca y la justa indignación de Joe perdió fuelle.
—Joe, míralo desde mi punto de vista. Sólo disponía de seis meses y tenía que aprovecharlos. No podía esperar que llegaras a enamorarte de ella, es imposible que un hombre con tu inteligencia se interese por alguien tan atolondrado como mi hija, salvo para acostarse con ella.
Joe sintió ganas de vomitar. ¿Cómo era posible que su educada e inteligente esposa sintiera cariño por un padre que tenía tan poco respeto por ella?
—Demi es más lista que nosotros dos juntos.
—No es necesario que enmascares los hechos.
—No lo hago. No conoces a tu hija en absoluto.
—No podía aceptar que vuestro matrimonio finalizara sin intentar que hubiera un heredero Romanov.
—No era asunto tuyo.
—Eso no es cierto. A lo largo de la historia, los Lovato siempre se han dedicado a hacer lo mejor para los Romanov, incluso aunque los Romanov no estuvieran de acuerdo.
Mientras miraba a Patrick, Joe se dio cuenta de que el padre de Demi estaba obsesionado con ese tema. Patrick podía ser un hombre coherente en todo lo demás, pero no en eso.
—Ibas a dejar que muriera tu estirpe —dijo Patrick, —y yo no podía consentirlo.
No había nada más que discutir con él. Para Patrick el niño que Demi llevaba en su vientre no era más que un peón, pero ese bebé significaba algo muy diferente para Joe, y todos sus instintos paternos afloraron para protegerlo.
—¿Qué coño ha estado tomando Demi? ¿Qué le diste?
—Nada que pudiera dañar al bebé. Pastillas de fluoruro, eso es todo. —Patrick se derrumbó en la silla. —Tienes que encontrarla antes de que haga algo estúpido. ¿Y si se ha librado del bebé?
Joe clavó los ojos en el anciano. Poco a poco la amargura se convirtió en piedad al pensar en todos los años que Patrick había desaprovechado, todos los años que había pasado sin conocer a su maravillosa hija.
—Nada conseguiría que Demi hiciera eso. Tiene agallas, Patrick. Hará lo que sea para mantener a salvo a ese bebé.

Joe llegó al circo a la mañana siguiente, cuando los primeros camiones entraban en el recinto de Chattanooga. Los días eran más cortos y el verano llegaba a su fin. El circo se dirigía hacia el sur para pasar el invierno cerca de Tampa, donde se instalarían hasta el final de la temporada durante la última semana de octubre. La excedencia de Joe en la universidad concluía en enero y había pensando hacer una investigación en Ucrania antes de incorporarse, pero ahora sabía que no lo haría. Sin Demi todo lo demás carecía de importancia.

Echó un vistazo al recinto. El nuevo asentamiento estaba en una ladera con muy poco espacio llano para montar la carpa principal. Joe tenía ojeras por la falta de sueño, pero le dio la bienvenida al reto. Sabía que eso no apartaría a Demi de sus pensamientos —nada lo hacía, —pero le ayudaría a pasar el tiempo.

Era Trace quien conducía su caravana hasta allí, pero aún no había llegado, así que Joe se dirigió a la carpa de la cocina para tomarse un café bien cargado que calmara el vacío de su estómago. Antes de llenarse la taza, oyó un chillido agudo y exigente. Maldijo por lo bajo y se dirigió hacia donde estaban los elefantes.

Cuando llegó, no le sorprendió ver que Kevin parecía resentido.
—Devuélveme la picana, Joe. Con un solo pinchazo pondremos fin a esta sandez.
A pesar de la petición, Joe sabía que el domador prefería no usar la picana tras su encuentro con Sinjun. Le gustaba pensar que había sido Demi y su manera de tratar a los animales lo que había abierto los ojos de Kevin, porque ahora era más suave con los elefantes y todo marchaba mucho mejor. Pero tenía que asegurarse de que Kevin lo había entendido y de que no volvería a las andadas.
—Mientras siga siendo el jefe, no volverás a usar la picana.
—Entonces, hazlo tú.
Joe se acercó a Tater y el elefante lo abrazó. Le metió la punta de la trompa por el cuello de la camisa para olerlo, igual que hacía con Demi. Joe lo desató y se dirigió al camión que transportaba la carpa con Tater trotando tras él.

Tater había dejado de comer al desaparecer Demi, pero Joe había estado demasiado sumergido en su infierno privado para notarlo. Kevin le obligó a ser consciente de la situación cuando el estado del elefantito comenzó a deteriorarse.No tardó mucho en comprobar que el elefante encontraba sosiego con su presencia; pero no por Joe, sino porque Tater lo asociaba con Demi. Comenzó a comer otra vez y poco después seguía a Joe por el recinto como antes la había seguido a ella.

Los dos se abrieron paso hasta el camión. Desenrollarían la carpa tan pronto decidieran dónde colocar el circo. Nick había llegado antes que él, pero se apartó cuando Joe se acercó. Joe no sabía que hubiera hecho sin Nick; Jack y él se habían encargado de que todo marchara bien durante sus largas ausencias.

Durante las horas siguientes, Joe trabajó codo con codo con los empleados en el montaje. Todavía tenía puesta la ropa que llevaba en el avión, pero tampoco se la cambió cuando llegó Trace con la camioneta. El sudor empapaba la camisa azul de algodón y se le había desgarrado el pantalón del traje gris, pero no le importó. El trabajo le entumecía la mente e impedía que pensara.

Cuando ya no pudo posponerlo más, fue a la caravana con Tater pisándole los talones. Ató el animal cerca de donde Jacob había preparado el heno y vaciló al acercarse a la puerta. La caravana olía a Demi, tenía su toque, lo único que faltaba era su presencia y él odiaba estar allí dentro.

Entró y se vio torturado por imágenes de ella entrando corriendo por la puerta con las mejillas manchadas, la ropa sucia, la paja enredada en el pelo y un brillo de satisfacción en los ojos. Se acercó a la nevera, pero lo único que encontró fue una lata de cerveza y un yogur que Demi había comprado. Había caducado dos semanas antes, pero no quería tirarlo.

Agarró la cerveza y la abrió mientras se acercaba a Tater. El elefantito se estaba echando el heno en el lomo, y tomó un poco de paja fresca para espolvorear a Joe con ella como gesto de amistad. Joe entendía ahora por qué su esposa siempre llevaba el pelo lleno de heno.
—Estoy seguro de que Demi te echa de menos, amiguito —dijo suavemente, frotando la trompa del elefante.

Se sentiría todavía más perdida sin Sinjun. Existía una extraña comunión entre Demi y el tigre, algo que él nunca había entendido por completo. A su esposa le encantaba trabajar con los animales que nadie más quería: un elefantito problemático, una gorila tímida, un viejo tigre con aire regio... Debía de ser difícil para ella no estar con los seres que amaba. En ese momento se quedó paralizado, se le puso la piel de gallina y se olvidó de respirar. ¿Qué le hacía pensar que no estaba con uno de ellos?

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ahh ahh hah hah
me masacraran porque se los dejo hasta ahi jiji... pero ahora si hasta el fin de semana con las noves... las quiero chicas gracias por todo por sus mas de 206000 visitas por mis 123 seguidoras por las chicas nuevas que leen el blog y por mis anonimos, las quiero millon....
cuidenseme mucho mucho

8 comentarios:

  1. dios lei toda esta nove y me encantoooooooo te lo juro jajaja despues de que termine de leer esta me desatraso de las otras enserio me encanto tu blod te felicito

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  2. siguelaaaaaaaaa me encanta esta novela

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  3. sigeeelaaa por favor adoro la novela, me muero por saber que pasa :S por favor pon mas :)

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  4. Siguela, buf! Como nos puedes dejar asi?
    Donde esta DEmi? DINOSLO POR DIOOOS!

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  5. Te masacraremos?? SIIIII, TENES RAZON!
    Por favoooor no la dejes ahi, me muero de intriga... esta con Glenna??!

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  6. OHHHH por dios!!1 me muero! AMo la nove Kazz. Gracias por subir antes del finde, no lo esperaba. AHHHHHHHHHHHHHHHH esta nove me quita el sueño. Muchos besos!

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  7. ME ENCANTARON LOS CAPIS!!!! SEGUILA PORFA!!!!

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  8. :'( POBRE DEMI :'( POBRE JOE U.U MALDITO PATRICK COMO LO ODIO ¬¬ GRRRR :@ ME ENCANTARON LOS CAPS KAZZIE :D NO VEO LA HORA DE QUE LLEGUE EL FIN DE SEMANA ASI ME SACAS ESTA DUDA DE SI DEMI ESTA BIEN U.U BUENO, ME ENCANTO, LO VUELVO A REPETIR JJAJA BESITO KAZZ CUIDATE MUCHO, TE QUIEROOOO ♥

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..