domingo, 8 de abril de 2012

Jemi 79 - Besar a un angel



—¡Joe!
Él alzó la cabeza del motor de la grúa con rapidez en cuanto oyó la voz de Demi gritando su nombre y sonando exactamente igual que solía hacerlo. Se sintió esperanzado. Quizás aún no se había acabado todo. Tal vez Demi no quiso decir lo que dijo dos noches atrás y no tendría que llevarla al aeropuerto esa misma tarde.
Arrojó al suelo la llave inglesa que estaba usando y se volvió para mirarla. Sus esperanzas se desvanecieron en cuanto vio la expresión de su esposa.
—¡Sinjun no está! Han descargado a todos los animales y el no estaba entre ellos. También falta Trace.
Nick salió desde detrás de la grúa donde estaba intentando ayudar a Joe.
—Seguro que es cosa de Miley. Me apuesto lo que sea.
La cara de Demi palideció de ansiedad.
—¿Te ha comentado algo?
—No, pero se ha comportado como una verdadera arpía estos dos últimos días.
Demi miró a Joe y, por primera vez desde que la había ido a buscar al zoológico de Chicago, él sintió que lo miraba de verdad.
—¿Sabías algo de esto?
—No, no me ha dicho nada.
—Sabe lo que sientes por ese tigre —dijo Nick. —Supongo que lo ha vendido a tus espaldas.
—Pero no puede hacer eso. ¡Es mío! —Demi se mordió el labio como si se diera cuenta de que lo que había dicho no era cierto.
—Antes fui a ver a Miley —dijo Nick, —pero había desaparecido. Fue Shorty quien trajo su RV, pero el Cadillac no estaba por ningún lado.
Demi cerró los puños.
—Le ha hecho algo terrible a Sinjun. Lo sé.
Joe quiso consolarla, pero sospechaba que Demi tenía razón.
—Haré algunas llamadas a ver si averiguo algo. ¿Por qué no habláis con los empleados por si alguien sabe algo?

Pero nadie sabía nada. Durante las dos horas siguientes hablaron con todos y sólo descubrieron que nadie había visto a Miley desde la tarde anterior. Demi estaba cada vez más histérica. ¿Dónde estaba Sinjun? ¿Qué había hecho Miley con él? Había descubierto bastantes cosas sobre el tráfico ilegal de animales viejos del circo, sabía que era improbable que el tigre acabara en un zoo. ¿Qué le ocurriría a su tigre?

Se hizo tarde para llevar a Demi al aeropuerto. Joe había insistido en que ella se quedara con su padre hasta decidir lo que quería hacer, pero ahora eso no tenía importancia. Pasó junto al Lexus gris con matrícula de Connecticut —otra muestra más de lo culpable que se sentía Joe— y se sentó en la parte trasera de la camioneta que la había trasladado durante todo el verano hasta llegar a esa desolada noche de octubre. Desde allí, observó el recinto.

Pasó la primera función y luego la segunda. La gente llegó y se fue. Aquel lugar era la última parada antes de poner rumbo a Tampa. De nuevo los empleados del circo habían ido al pueblo junto con algunas de las showgirlsy el recinto estaba desierto. Tenía frío, pero esperó a que Joe se hubiera cambiado de ropa y se marchara a atender a Misha para regresar a la caravana.

Desde la puerta vio su maleta, que yacía olvidada encima de la cama. Se acercó a ella mientras se quitaba la vieja sudadera gris. Tras terminar de desnudarse en silencio, comenzó a recolocar la ropa vacilando ante el desordenado cajón donde Joe guardaba la suya. Se arrodilló, deprimida, y abrió el último cajón. Apartó a un lado los vaqueros de Joe para ver lo que sabía que estaba oculto debajo: un sonajero barato de plástico, un patito amarillo, una caja de galletas con forma de animales, un babero con la imagen de un conejo y un ejemplar de un libro del doctor Spock.

Había descubierto todo esos objetos unos días antes cuando estaba buscando otra cosa; Joe nunca los había mencionado. En ese momento tocó el sonajero con la punta de un dedo e intentó imaginar por qué razón había comprado todo eso. Si pudiera permitirse creer que...
No. No podía pensar eso, tenía demasiado que perder.

Cerró el cajón y, cuando regresaba a la camioneta, vio el Cadillac de Miley aparcado al lado de la RV y oyó gritos en el interior del circo. Joe también los había oído y se acercó a la vez que ella. Se encontraron en la puerta trasera.
—Quizá sería mejor que esperaras aquí —dijo él.
Demi lo ignoró y entró.
El circo estaba iluminado por un solo foco, que arrojaba una luz difusa sobre la pista, dejando el resto en penumbra. Demi se vio envuelta por los familiares olores a serrín, animales y palomitas de maíz. Iba a echarlo mucho de menos.
Nick y Miley estaban discutiendo al lado de la pista. Nick la asía del brazo claramente furioso.
—Demi no te ha hecho absolutamente nada. ¿Por qué la has tomado con ella?
Miley se zafó de él.
—Hago lo que me da la real gana, y ningún carnicero como tú va a mangonearme.
—¿No te cansas de ser una arpía?
Lo que fuera que Miley iba a decir murió en sus labios.
—Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí.
Demi dio un paso adelante para enfrentarse a ella.
—¿Qué has hecho con Sinjun?
Miley se tomó su tiempo para contestar, jugando con ella al gato y al ratón para demostrar su poder.
Sinjun ha salido rumbo a su nuevo hogar. Los tigres siberianos son animales muy valiosos, ¿lo sabías? Incluso los más viejos. —Se sentó en la primera fila de asientos y cruzó las piernas en una postura que parecía demasiado estudiada. —Ni siquiera yo sabía lo que ciertas personas pueden llegar a pagar por ellos.
—¿De qué personas hablas? —inquirió Joe, deteniéndose junto a Demi. —¿Quién lo ha comprado?
—Por ahora nadie. El caballero en cuestión no lo recogerá hasta mañana por la mañana.
—Entonces, ¿dónde está?
—Está a salvo. Trace está con él.
A Joe se le acabó la paciencia.
—¡Déjate de rodeos! ¿A quién vas a vendérselo?

1 comentario:

  1. dios esto se puso bueno me encanta me facina tu blog enserio es impresionante

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..