viernes, 20 de abril de 2012

Niley 08 - Tierra de pasiones



A Miley no se le había pasado por la cabeza que un hombre pudiera encontrarla atractiva. Nick la trataba como a un dolor de muelas. Ashley le daba órdenes. Los chicos de la escuela estaban interesados en las chicas bonitas, femeninas y coquetas. Miley era simpática pero no tonteaba ni se vestía de forma sugerente. En realidad, se sentía más a gusto en casa, entre caballos y vacas y los vaqueros que conocía desde siempre. Era tímida con la mayoría de los hombres.
Se sonrojó.

—No... No intereso a los hombres —barbotó.
Joe bajó despacio la taza de café.
—¿Cómo has dicho?
—¿Quieres un poco más de café? —preguntó, turbada.

Estaba fascinado. Las mujeres que desfilaban por su vida habían sido tan sofisticadas y conocedoras del mundo como él, chics, cosmopolitas y sensuales. Se le insinuaban con todo tipo de tretas sensuales físicas y verbales. Aquella mujer estaba intacta, incorrupta. Tenía una frescura, una energía, que lo hacía desear ser joven otra vez, no haber vivido las terribles experiencias que lo habían vuelto amargo y frío por dentro. Miley era como un junquillo brotando en la nieve, una mancha de optimismo en un paisaje frío y cínico. Frunciendo el ceño, siguió observándola. El rubor se intensificó.

—Intimidas bastante cuando frunces el ceño. Igual que Nick —comentó con incomodidad.
—Achácalo a un pasado turbulento —masculló. Echó la silla hacia atrás, todavía con el ceño fruncido—. Dile a Nick que he puesto una nota en nuestro tablón de anuncios sobre el trabajo de vigilancia para el rodaje. Hasta el momento, hemos recibido cien solicitudes. Solo tenemos veinte policías —añadió con un suspiro—. Hasta mi secretaria se ha ofrecido para el trabajo.
—¿Tu secretaria?
Joe asintió mientras dejaba la silla en su sitio.
—Dice que si la contratan para ocuparse de la seguridad, tendrán que darle una insignia y una pistola, y así podrá detenerme siempre que le apetezca si le hago trabajar más de la cuenta.
Miley rio contra su voluntad. Lo había notado distante unos minutos, y se había sentido incómoda.
—¿Eres un mal jefe?
—Temperamental.
«Se notaba», pensó, pero no iba a decirlo.
—Gracias por la tarta y por el café —dijo Joe en voz baja.
—De nada.

Se dio la vuelta y echó a andar por el pasillo. Tenía la espalda muy recta, y unos andares peculiares, de una suavidad vagamente inquietante. Caminaba como un cazador.
Cuando llegó a los peldaños del porche, se dio la vuelta tan deprisa que Miley perdió el equilibrio y tuvo que agarrarse a uno de los postes.

—¿Te gusta la pizza? —preguntó Joe con brusquedad. Miley todavía estaba recuperándose de aquella repentina parada.
—Eh... Sí.
—El viernes por la noche —continuó, con los ojos entornados—. Hay una orquesta. ¿Bailas?
—Sí.
—¿Qué haría Nick si salieras con otro hombre?
Estaba nerviosa.
—Bueno... No lo sé. No creo que le importe —añadió—. No tenemos esa clase de relación.
—Puede que le importe que salgas conmigo —dijo con rotundidad—. Sabe más cosas de mí que la mayoría de la gente de por aquí.
Miley estaba intrigada y sorprendida.
—¿Eres un hombre malo?
Algo terrible refulgió en sus ojos oscuros.
—Lo he sido —contestó—. Ya no.
El semblante de Miley se suavizó. Lo miró y se preguntó si se daba cuenta de lo mucho que lo delataban sus ojos. Se veían pesadillas en ellos.
Soltó el poste y dio un paso hacia él.
—Todos tenemos cicatrices —dijo, entendiendo lo que Nick le había dicho en la cocina el otro día—. Algunas se ven, otras no, pero todos las tenemos.
Joe entornó los ojos.
—Las mías son profundas.
Ella empezó a sonreír.
—Las mías también. Pero, de pronto, no me preocupan tanto. Ya no parecen tan graves.
El pecho de Joe se elevó y descendió. Se sentía ligero.
—Tiene gracia. Las mías tampoco —sonrió.
—El único lugar que sirve pizza y cerveza y tiene orquesta es el Shea's. Está en la carretera de Victoria —le dijo—, Nick nunca va allí, y no le hará gracia que yo vaya.
—Cuidaré de ti —le dijo Joe. Miley suspiró.
—La gente ha estado cuidando de mí toda mi vida, y dentro de dos meses seré mayor de edad —lo miró a la cara—. Tengo que aprender a cuidarme sola.
—Tiene gracia que lo menciones —dijo, y su mirada se suavizó—. Soy un experto en defensa personal.

1 comentario:

  1. Joe y Miley <3
    Estos dos me gustan mucho, solo porque se que haran sufrir a Nick
    hahahaa :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..