domingo, 27 de mayo de 2012

Niley 02 - Fruto de la traición






Ella no se movió. Sus ojos se fijaron en los zapatos de piel fabricados artesanalmente que tapaban en ese momento el trozo de alfombra que había estado obser­vando, pero aparte de eso no dio muestras de ser cons­ciente de su presencia.

-Miley -volvió a repetir de nuevo con un tono de voz más autoritario.

En esa ocasión sí obtuvo respuesta. Las pestañas de Miley vibraron y poco a poco sus párpados comenzaron a levantarse deslizándose por las largas y poderosas pier­nas, por el torso tenso de músculos sólidos cubiertos por la camisa blanca que no conseguía esconder la abundan­cia de vello negro ni la piel, tersa de satén.

Alcanzó a ver el cuello, moreno y tirante. Luego el mentón, rígido, la sombra de una línea que esculpía a la perfección la boca. La nariz, fina y recta, masculina. Las mejillas, tersas con el lustre de la seda propia de las pie­les bien cuidadas. Y por último los ojos. Su mirada azul ausente se fijó en los ojos cafés dorados de cazador de aquel hombre al que hubiera deseado no volver a ver.

¿Cuánto tiempo había pasado?, Se preguntó Miley. Hacía ya dos años que no lo veía, casi tres. Había cam­biado muy poco. ¿Y por qué iba a cambiar? Se pre­guntó. Él era Nick Jonas, un hombre importante, poderoso. Un hombre rico que podía mantener casas en calles de prestigio de todas las capitales importantes del mundo. Un ser humano al que todos prestaban su zala­mera atención, nacido para ostentar el poder, criado para ostentar el poder y acostumbrado al poder. Cuando él fruncía el ceño, la gente se inclinaba ante él.

Un hombre que lo tenía todo; buen aspecto, un cuerpo impresionante. ¿Por qué iban a cambiar eso tres insignificantes años?, Se preguntó. Él poseía los rasgos divinos de un hombre de fábula: el pelo tan negro que brillaba con reflejos azules a la luz, la nariz tan arro­gante que era incapaz de pedir perdón, la boca firme, resuelta, perfectamente dibujada en una estructura ósea esculpida en la misma piedra privilegiada de los héroes. Y por último los ojos. Sus ojos eran los de un león, los de un tigre, los de una pantera negra.

Eran los ojos de un depredador duro, frío y salvaje, cruel e incapaz de perdonar.

Incapaz de perdonar, recapacitó.

Si su boca hubiera estado hecha para perdonar hu­biera sonreído, aunque hubiera sido amargamente.

Él era el hombre que no perdonaba. Y ella la peca­dora

Era una lástima que ella viera la situación por com­pleto del revés. Eso significaba que ninguno de los dos estaba dispuesto a conceder ni lo más mínimo al otro. Ninguno de los dos estaba dispuesto a odiar menos al otro.

Tres años, se repitió a sí misma. Tres años de silen­cio y amargura. Y las cosas seguían igual, ocultas bajo la superficie pero exactamente igual. Y, a pesar de todo, en ese momento tenía el coraje de presentarse delante de ella y llamarla por su nombre como si fuera lo más natural del mundo que lo hiciera.

Pero no lo era. Y ambos lo sabían. Miley no estaba en condiciones de jugar al estúpido juego de humillados y ofendidos. No con él. No con el hombre al que una vez había amado. No con el hombre al que odiaba tanto como una vez amó.

Apartó la vista de él bajando los ojos de nuevo a lo largo de toda la longitud de su cuerpo. No quería ver su hermoso rostro, su espléndido cuerpo, sus largas pier­nas. No quería verlo.

Entonces él habló, alto y claro, y toda la habitación tembló:

-Fuera.

No lo había dicho en un tono de voz elevado, pero no hubo ni una sola persona en la habitación que no lo en­tendiera. Indiferente a todos ellos, inmóvil, se quedó de pie delante de Miley mientras esperaba a que la gente lle­vara a cabo su orden.

Todos se pusieron en acción reaccionando como ju­guetes mecánicos. Las cabezas, los cuerpos, todos los miembros comenzaron a moverse de forma descordinada, en masa hacia la puerta. Había dos policías sin uniforme, un chofer uniformado, una niñera joven que lloraba con la cabeza enterrada en el pañuelo y el ama de llaves y su marido. También estaba el médico, al que habían llamado para que viera a la niñera y que al final se había quedado temiendo que Miley finalmente sufriera un shock.

O quizá él le había pedido que se quedara

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hola chicas, me agrada que les guste esta nove, son super especiales, si me vieran ahora paresco una chica intelectual, me ha tocado utilizar lentes, no los odio pero aun no me acostumbro, el marco es color fucsia jeje
 

2 comentarios:

  1. Kazzie ._.
    por que solo un capitulo?
    Por qué?




    Aun no entiendo muy bien todoo asi que subi ya...
    por favor y gracias
    :)


    Amiga tienes lentes!!
    Ayy algunas veces son incomodos por la formulacion de aumento, pero ya te acostumbraras y cuando te los quites te vas a sentir rara sin ellos
    lo digo por experiencia haha
    te quiero mucho amiga
    xoxoxo

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  2. Oh querida mia, me encanto el cap, Nick, cada novela que leo tuya sobre Nick hace que me enamore, él es tan kashjahsjh que dan ganas de abrazarlo y no soltarlo nunca :P

    bueno con respecto al cap, quiero saber mas sobre su separación y su relación también... Por lo tanto yayaya sigo leyendo, amo la nove :B ya me tienes atrapada :B

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..