sábado, 5 de mayo de 2012

Niley 16 - Tierra de pasiones - Feliz cumple Emilse



Miley lo seguía con mucho esfuerzo. Un compañero del colegio, hijo de inmigrantes hispanos, le había enseñado varios bailes latinos, y le había asegurado que se le daban bien. Pero Joe la superaba en habilidad. Se fijó en sus pasos y lo imitó con un talento natural. A mitad de la canción, Miley ya estaba incorporando pasos y movimientos propios. Cuando la orquesta fu bajando el ritmo, el público se lo marcaba con las palmas de las manos.

Joe la hizo dar vueltas hacia él y la inclinó hacia atrás sobre el brazo como punto final. Todo el mundo aplaudió. Volvió a enderezarla, la atrajo con otro giro y los dos se inclinaron. Miley estaba sin resuello. Joe respiraba como si tal cosa.
La condujo a la mesa riendo entre dientes.

—A ver si Caldwell supera eso —masculló. Miley rio, casi jadeando por el esfuerzo.
—Estoy en baja forma —murmuró—. Tendré que salir de casa más a menudo.
—Vaya, chicos, ¡habéis estado estupendos! —dijo la camarera al pasar junto a su mesa—. ¿Queréis otra ronda?    
—Gracias —dijo Joe, y le pasó su botellín vacío.
—Yo también —añadió Miley, y acercó su taza al borde de la mesa.
—Enseguida vuelvo —prometió la mujer con una sonrisa.
—¿Y Nick? ¿Sabe bailar? —preguntó Joe.
—Solo si alguien le dispara a los pies.
—No lo verán mis ojos.
—Ahora que dices eso —dijo Miley, y se inclinó hacia delante—. Necesito que me aconsejes. Estoy casi segura de que alguien ha envenenado a uno de nuestros novillos. Nick no me cree.

Joe era todo oídos.

—Cuéntame.
—Compramos un toro joven Salers a principios de septiembre. Los Bieber tienen un novillo Salers de dos años, y Justin Bieber iba a comprarle otro a Robert Pattisson, uno que era hijo del mismo semental que el nuestro.
Pero han encontrado al toro de Robert muerto en un pasto hace poco, porque Justin Bieber llamó a Nick interesándose por el nuestro. El nuestro murió antes que el de Robert, por eso nos limitamos a enterrarlo con una pala mecánica que nos prestaron.

—¿No pedisteis que le hicieran la autopsia?
Miley hizo una mueca.
—Joe, el año pasado nos iba de perlas. Pero hemos tenido inundaciones en primavera y en verano y, para colmo, los precios de la carne han caído. Ahora mismo, todo lo que ganamos se va en pagar mis estudios y el apartamento que Nick tiene en Victoria. Vendemos ganado para pagar gastos extras, y compramos pienso cuando no tenemos suficiente forraje para alimentar al ganado —tenía la mirada turbia—. Son tiempos difíciles. Ya sabes.

Joe no lo sabía. Tenía una pequeña fortuna guardada en bancos extranjeros. La había amasado en los comienzos de su profesión, cuando realizaba misiones secretas de alto riesgo para diversos gobiernos. No lo proclamaba a los cuatro vientos, pero podría haberse jubilado hacía tiempo. Tener un trabajo convencional mantenía afinado su instinto y le permitía ocultar su verdadera situación económica. Y su verdadera formación.

—En cualquier caso —prosiguió Miley—, Nick dice que no revisé el pasto antes de llevar allí a los toros, así que se atracaron de tréboles y les dio un cólico. Como no usamos antibióticos como prevención, y tampoco podemos comprar aceites vegetales con ese fin, Nick dice que el tanino de los tréboles es lo que ha provocado el cólico —suspiró con impaciencia—. Sé cómo alternar pastos tan bien como él, y no soy tan tonta como para dejar novillos vulnerables en un pasto sin darles antes de comer heno o forraje. Y los toros Hereford estaban allí al mismo tiempo, los cuatro. ¡Ellos no tuvieron cólicos!
—¿No se lo has dicho a Nick?

Miley asintió.

—Debe de pensar que los Salers tienen un gen especial que provoca cólicos —murmuró con irritación. Joe intentó no reír y fracasó—. En cualquier caso, ocurrió justo después de que despidiéramos a ese tal Linley —añadió—. Cody Linley. Tiene un hermano, John. Son personajes poco recomendables y, según he oído, los despiden a menudo. Echamos a Cody por robarnos con los encargos de compra. Debió de pensar que no los revisábamos. Se compró unas botas de doscientos dólares en la Westem Shop y las cargó a nuestra cuenta con una orden de compra fotocopiada. Las devolvió, así que no lo denunciamos. Pero lo despedimos de todas formas.
—Ahora está trabajando para Duke Wright —dijo Joe—. Conduce el camión del ganado.
—Pues ya puede Duke vigilarlo bien —comentó Miley—. Uno de nuestros nuevos ayudantes ha dicho que hubo sospechas de que los hermanos Linley habían envenenado ganado en un rancho del que uno de ellos fue despedido hace un par de años. Nuestro vaquero trabajaba con ellos por aquella época.

Joe la observaba con atención.

—Esto es serio. ¿Estás segura de que Nick no te cree?
—No le he contado esto último porque hace solo unos días que lo sé —reconoció—. Tampoco le dije que encontramos la alambrada cortada en el pasto.
—Yo que tú se lo contaría todo. Un hombre que envenena a novillos indefensos acaba envenenando a gente, si se le presenta la oportunidad.

Miley asintió con un suspiro.

—Les he dicho a los chicos que vigilen el ganado, y yo misma recorro la cerca cuando vuelvo de la escuela.
—¿Sola?

Se lo quedó mirando sin comprender.

—Pues claro que sola —dijo con aspereza—. Soy una mujer hecha y derecha. No necesito niñera.
—No lo decía por eso —repuso Joe—. No me hace gracia que nadie vaya a pastos lejanos desarmado y sin compañía. No llevas pistola, ¿no?
—Debería, ¿verdad? —rio con nerviosismo—. A veces tengo una estúpida pesadilla de que me disparan e intento alcanzar a Nick y decírselo, pero que él no puede oírme.
—Ve con alguien la próxima vez que revises la alambrada —la persuadió—. No corras riesgos.
—No los correré —le prometió, pero sin comprometerse a ir acompañada. Tenía una escopeta de calibre 28, regalo de Nick. Podía llevarla consigo cuando recorriera la cerca. Lo que Joe decía tenía sentido. Si un hombre no dudaba en envenenar a un toro indefenso, nada lo detendría de intentar matar a una mujer joven.

Por fortuna, la camarera regresó con el café y la cerveza en ese momento y lo distrajo. Esperaron a que se fuera para retomar la conversación.

—¿Quieres que le hable a Nick del toro? —preguntó. Miley lo negó con la cabeza.
—No servirá de nada. Cuando se hace una composición de lugar, no hay quien se la cambie —tocó su taza y advirtió que estaba ardiendo. Retiró los dedos—. De todas formas, estos días está distraído. Los de la compañía de cine vendrán este fin de semana, incluidos los protagonistas —miró a Joe—. Imagino que todo el mundo ha oído hablar de Demi Lovato.
—La Luciérnaga de Georgia —afirmó Joe. Se le endureció el rostro y se le heló la mirada.
—¿La conoces? —preguntó Miley, perpleja.

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jijiji imaginense lo que vendra despues tal vez lleguen a odiar a alguno de nuestros protagonistas jajaja solo eso les voy a decir 

Emilse feliz cumple!!!

2 comentarios:

  1. A quien vamos a odiar?
    Puedes contarme?
    Dime, continua pronto por favor.
    Quiero que la continues pronto
    xoxoxox

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    Respuestas
    1. va a odiar mucho a quien menos te imagina amiga eso te lo aseguro jejeje
      pero no te puedo decir mas sino ps como hacemos se pierde el encanto de la nove
      ya se que has de querer matarme
      jejeje
      te quiero

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..