jueves, 10 de mayo de 2012

Niley 18 - Tierra de pasiones



El sábado por la mañana, a primera hora, el director, el ayudante de dirección, el director de fotografía, el cámara, el técnico de sonido, dos técnicos más y las estrellas de cine se acercaron por la carretera de acceso del rancho en un enorme Ford Expedition. 

Nick había llegado un minuto antes. Miley y Ashley salieron al porche a recibirlos. Ashley llevaba un viejo vestido de trabajo, y estaba despeinada. Miley se había puesto unos vaqueros y una camisa de algodón, y se había recogido el pelo en una trenza. Aun así, cuando vio a la pelirroja apeándose del vehículo, se le cayó el alma a los pies.

No fue ninguna ayuda que Nick echara a andar en línea recta hacia ella, sin ni siquiera dirigir una última mirada a Miley, para ayudarla a descender del elevado asiento posterior poniéndole las manos en su cintura de avispa. La modelo rio, y parecía el tintineo de una campanilla de plata. Tenía una sonrisa perfecta... dientes blancos y labios rojos y sensuales. Su figura también lo era. Llevaba un largo vestido verde con vuelo que se adhería a las líneas esbeltas y elegantes de su cuerpo. Nick la estaba observando con intensa admiración, como nunca había mirado a la insípida y menuda Miley. Peor aún, la modelo estaba fascinada, y coqueteaba con él como si le fuera la vida en ello.

—Es una actriz —comentó Ashley, poniéndole la mano en el brazo a modo de consuelo—. No encajaría aquí, ni querría hacerlo, así que no pongas esa cara de condenada a muerte.
Miley rio con nerviosismo.
—Eres un cielo—susurró.
—Además de bonita —bromeó Ashley con una amplia sonrisa—. Entraré a preparar una jarra de café y a partir un poco de bizcocho. Pueden pasar a tomar algo cuando quieran.
— ¡Miley! —la llamó Nick con aspereza.

Miley lanzó una mirada de pesar a Ashley y bajó los peldaños con su acostumbrado paso desinhibido. Se detuvo junto a Nick para que este hiciera las presentaciones.

—Les presento a Miley Cyrus. Es copropietaria del rancho. Miley, estoy seguro de que te acuerdas de Joel Harper, el director —dijo, y presentó al hombre de corta estatura, gafas y gorra de béisbol, quien sonrió y asintió—. Este es Ranee Wayne, el protagonista — dijo del hombre alto y apuesto de pelo rubio y bigote—. Gary Mays, el ayudante del director —prosiguió, presentándole a un hombre más joven que no ocultaba su fascinación por la modelo—. Y Demi Lovato —añadió en un tono diferente, con la mirada clavada en la pelirroja de ojos cafés, que dedicó una mirada fugaz a Miley y, al no considerarla rival para ella, procedió a sonreír a Nick con alegría.
—Encantada de conocerlos —dijo Miley con educación.
—Igualmente. Estamos listos para empezar a rodar el lunes —le dijo Harper a Nick—. Solo tenemos que precisar algunos detalles técnicos...
—Si quieren saber algo del ganado... —empezó a decir Miley.
—Le preguntaremos a Nick —concluyó la modelo en tono ronco y altivo— Sabrá más que tú —añadió con deliberada grosería. Miley echaba fuego por los ojos.
—Me he criado aquí... —empezó a decir.
—Nick, me encantaría ver ese enorme toro del que nos has hablado —lo engatusó la modelo. Se colgó del brazo de Nick con sus esbeltas manos y se alejó con él.


Miley se quedó inmóvil, viendo cómo Nick avanzaba obedientemente hacia el enorme granero en compañía de Demi, Joel Harper y su séquito. Se sentía ultrajada. A fin de cuentas, era socia de pleno derecho del rancho. Claro que la consideraban demasiado joven para tomar grandes decisiones, y Nick se había quedado tan prendado de la pelirroja que no le importaba que la hubieran humillado en su propia casa.

Se lo quedó mirando con enojo hasta que los cascos de un caballo captaron su atención. Zac Efron, el capataz, se acercó a ella, con su figura alta y ágil encorvada sobre la silla.

—¿Qué ocurre? —le preguntó Miley.
—He estado persiguiendo vacas —masculló el capataz en tono sombrío—. Un idiota ha cortado la cerca, y se han escapado cinco. Las hemos guiado a otro pasto, y he venido en busca de la camioneta y de alambre para arreglar la cerca.
—¡No serán las vacas preñadas! —exclamó Miley, preocupada. El capataz asintió.
—Pero están bien. Les dije a los chicos que las condujeran al pasto de al lado del granero, por si las moscas.
—¿Sabes quién ha sido? —quiso saber Miley.
—Ninguno de mis hombres —le aseguró Zac con ojos brillantes en su rostro curtido y delgado—. Me he pasado por la parcela de Hob Downey para hablar con él. Se pasa la vida en la mecedora del porche; pensé que podía haber visto a alguien.           
—¿Y qué te ha dicho? —lo apremió Miley.
—Que esta mañana ha visto una camioneta junto a la cerca. Era vieja, negra, con una franja roja, y tenía los costados vallados, como si la usaran para trasladar ganado. Por lo visto, se apearon dos hombres, y uno de ellos hizo como que estaba arreglando la cerca. Hob les gritó desde el porche. Vacilaron, pero al ver un coche patrulla en la carretera, subieron a la camioneta y se alejaron corriendo. Era una abertura pequeña, lo bastante ancha para que pasara una vaca, pero poco visible de lejos.

Miley se acercó al caballo, preocupada y pensativa.

—Quiero que llames a Duke Wright y le preguntes si tiene una camioneta negra con una franja roja, y le preguntes quién la conducía esta mañana.
Zac se apoyó en la perilla de la silla de montar y la miró a los ojos.
—Sospechas de alguien.
—Sí, pero no voy a darte nombres, ni a contarte lo que sé. Baja de ahí.

Zac enarcó las cejas.

—¿Por qué?
—No quiero entrar en el granero a ensillar a Mick. El personal de rodaje está ahí dentro ahora mismo, y me ponen nerviosa.
Zac desmontó con fluidez.
—¿Adonde vas?
—A ver cómo está cortada la alambrada.
—Ya te he dicho...
—No lo entiendes —dijo Miley, acercándose—. La cerca del pasto en el que murió el Salers también había sido cortada, ¿recuerdas? No se lo mencioné a Nick, y lo arreglamos, pero me fijé en cómo la habían cortado. No hay dos personas que hagan las cosas de la misma manera. Yo puedo saber si ha sido Ashley o Nick quien ha abierto una lata de refresco solo por cómo dejan la lengüeta. Sé cómo cortaron la cerca la primera vez.
—Entiendo. ¿Quieres que Denny y yo saquemos el camión y te sigamos?

Miley lo negó con lacabeza y montó con elegancia sobre la silla.

—No soy una nena —dijo, y dio una palmada al cuello rojizo del caballo, sonriendo. Después, reparó en el rifle que sobresalía de la funda sujeta a la silla—. ¿Te importa si me llevo esto?
—En absoluto. Recuerda que hay que tomar medidas de precaución. ¿Está Nick ahí dentro? —preguntó de improviso, señalando el granero con la cabeza.
—Sí, así que será mejor que vayas directamente al cobertizo de las herramientas. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Zac empezó a replicar, pero ella ya se estaba alejando.

En realidad, Miley no necesitaba echar un vistazo a la cerca para saber que Cody Linley había estado en el rancho haciendo de las suyas. Quizá solo hubiera querido soltar las reses, o quizá su intención había sido robarlas. De todas formas, Miley necesitaba alejarse de Nick y de los demás.

Con un poco de suerte, ya se habrían ido cuando volviera. Además, no le iría mal comprobar que su teoría era correcta. Si reunía pruebas contra Linley, Joe se ocuparía de detenerlo.

Recordó la expresión de los ojos negros de Nick mientras ayudaba a Demi Lovato a apearse del vehículo, y cómo la había conducido al granero después de que la modelo hubiera despreciado a Miley. Nick ni siquiera se había dado cuenta del desplante. Miley tenía el corazón encogido. Justo como había temido, la llegada de la modelo marcaba un cambio crucial en su vida. Deseaba poder dar marcha atrás al reloj. Nada volvería a ser lo mismo.

1 comentario:

  1. me encantoooo
    esa llegada de demi va poner muy celosa a miley

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..