domingo, 3 de junio de 2012

Jemi 21 - En la cama de su ex-marido



Demi esperó hasta que Joe salió de casa al día siguiente para bajar a la cocina. Sabía que estaba siendo una cobarde, pero cada vez que recordaba lo que había pasado la noche anterior se moría de vergüenza.

¿Cómo podía haber vuelto a cometer el mismo error? No significaba nada para él, sólo era sexo, pero para ella lo era todo.

No sólo le había entregado su cuerpo, le había ofrecido su alma. Y Joe la había pisoteado como hizo su padre con su madre, como Nick Miller estaba haciendo con Miley.



La visita a su amiga por la tarde no la animó en absoluto.
—¿Cómo que no has ido al médico? Me prometiste que irías.

Miley sacó un cigarrillo.

—Se me olvidó.
—¿Que se te olvidó? Te llamé esta mañana para recordártelo.
—Cambié de opinión.
—Miley, eso es ridículo. Tú quieres conservar a tus hijos, ¿no?
—Claro que sí.
—Pues es ahora cuando empieza la batalla. ¿Es que no te das cuenta? Tienes que estar sana, fuerte, eso es lo más importante. Ningún juez te dará la custodia de los niños si no puedes demostrar que eres capaz de cuidar de ellos…
—Sabía que te pondrías de parte de Joe. ¿Qué ha hecho para convencerte, meterse en tu cama?

Demi levantó los ojos al cielo.

—¿Por qué dices eso? Yo estoy de tu parte, quiero que te quedes con los niños, Miley. ¿Sabes una cosa? Voy a llamar a la consulta ahora mismo. Y vas a ir conmigo, quieras o no. Aunque tenga que llevarte a rastras.

Media hora después, salían de la casa. Miley no iba de buen grado, pero al menos había aceptado consultar con el médico.

Una hora después, su amiga salía de la consulta con un algodón en el brazo y una sonrisa en los labios.

—¿Qué?
—Tenías razón, el médico opina que tengo un desequilibrio hormonal. Los resultados del análisis tardarán unos días, pero cree que podría ser algo llamado la enfermedad de Grave. Por lo visto, es muy normal después de un embarazo.
—¿Y cómo se trata?
—Con pastillas. Y, a veces, con una operación para extirpar una parte de la glándula tiroides.
—Tienes que decírselo a Nick lo antes posible —insistió Demi.

Miley levantó una ceja.

—Voy a tomar prestada una frase tuya de hace cinco años: «No quiero volver a ver a mi marido mientras viva».

Demi no dijo nada. Algunas frases dejaban de tener sentido mucho antes de lo que uno hubiera esperado.



Durante el resto de la semana, Demi se percató de que Joe hacía un esfuerzo por mantener las distancias. Se trataban con amabilidad, pero él volvía tarde a casa, casi siempre cuando ella ya se había ido a la cama.

Demi esperaba despierta para oír sus pasos, deseando tener el valor de enfrentarse con él para decirle cuánto lamentaba los errores del pasado.

Cada noche, cuando oía el grifo de la ducha en su cuarto de baño, se atormentaba imaginando su cuerpo desnudo bajo el agua y tenía que hacer un esfuerzo para no saltar de la cama y reunirse con él, como había hecho tantas veces cuando estaban casados.

La realidad era que se sentía sola, más sola que nunca.

Qué diferente habría sido todo si estuvieran juntos de nuevo, si pudieran hacer planes para el futuro de su hijo. Qué diferente si fuese el amor lo que los uniera y no la responsabilidad de ser padres.

El viernes por la noche, Demi decidió ir al cine en lugar de quedarse en casa esperando… nada. Pero no veía las imágenes, no oía las voces de los actores. Sólo podía pensar en Joe.

Cuando se encendieron las luces y se levantó del asiento sintió algo en su interior, como las alas de una mariposa atrapada en un tarro de cristal. Era su hijo.

El hijo de Joe.

Estaba metiendo la llave en la cerradura cuando la puerta se abrió de un tirón. En el pasillo estaba él, furioso.

—Supongo que no tengo derecho a preguntar dónde has estado las últimas —Joe miró su reloj—cinco horas.
—En el cine —contestó Demi.
—¿Con quién? —insistió Joe.
—Yo podría preguntarte lo mismo cada noche, pero no voy a fingir que estoy interesada —replicó ella.
—¿Qué significa eso?
—Que sólo son las diez y media y tú has vuelto a casa toda la semana después de medianoche.
—Estaba trabajando.
—¿Ah, sí? ¿En qué, en tu nueva vida amorosa?
—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo voy a tener una vida amorosa si ahora… si ahora tú estás aquí?
—¿Y qué clase de relación es la nuestra, Joe? Cuéntamelo otra vez, porque no me he enterado.
—Tú lo sabes muy bien.
—A ver si me acuerdo… ah, sí. Estoy embarazada y tú me has chantajeado para que viviera en tu casa. ¿Cómo podría olvidarlo?
—Estás siendo muy poco razonable.
—¿Yo estoy siendo poco razonable?
—Mira, Demi, yo sólo intento hacer lo que debo…
—¿Ah, sí? Lo que deberías hacer es dejarme en paz.

Joe se cruzó de brazos.

—Muy bien. Veo que tienes ganas de pelea, así que empieza cuando quieras.
—¡No puedo creer la cara que tienes! Llevo toda la semana sola en casa y para un día que se me ocurre ir al cine tú estás a punto de llamar al FBI. Tú puedes llegar a la hora que quieras, pero si yo llego tarde tenemos una bronca. Esto me suena…
—¿Qué película has visto?

Demi lo miró, perpleja.

—Pues… no me acuerdo. La verdad es que no me interesaba nada.
—Ya, claro.
—¡Que he estado en el cine!
—Sí, ya.
—Lo que pasa es que, cuando estoy estresada, no me acuerdo de los títulos.
—Te creo —dijo Joe entonces.
—Estaba distraída, no me acuerdo de la trama. Estaba pensando en otras cosas.
—¿Qué cosas?
—¿Qué es esto, un interrogatorio de los tuyos? ¿Por qué no me cuentas dónde has estado tú todos estos días? —replicó Demi.
—¿Por qué no me has dicho que no ibas a la oficina?
—No sé, a lo mejor porque nunca estás en casa el tiempo suficiente como para oír una frase completa.
—¿Me has echado de menos? —preguntó Joe.
—¡No! No te he echado de menos.
—Entonces, ¿por qué quieres saber dónde he estado?
—Pues… no sé por qué tengo yo que decirte dónde voy o dejo de ir si tú no haces lo mismo.
—Ya te he dicho que estaba trabajando. Si no me crees, puedes llamar a mi secretaria.
—Ella dirá lo que tú le hayas pedido que diga —replicó Demi, sarcástica.
—Te equivocas. Ashley piensa que soy un idiota por haberte tratado como te traté cuando estábamos casados.
—¿Ah, sí?
—Y dice que eres muy simpática, que no entiende por qué te casaste conmigo.
—Qué chica más inteligente.
—Claro que no le he contado el episodio de los jarrones —dijo Joe entonces.
—Muy gracioso. ¿Por qué no clavas los muebles al suelo, por si acaso se me ocurre añadir una librería a mi repertorio?
—No creo que pudieras tirarme nada más grande que un tiesto.
—Pues te equivocas, soy muy fuerte.

Joe sonrió mientras se acercaba.

—¿Qué haces?
—Quiero tocarte, para ver si siento al niño.

Demi dejó que pusiera la mano en su abdomen.

—¿Tú sientes algo?
—Lo he sentido en el cine. Eran como alas de mariposa.
—¿En serio?
—Sí.
—¿Te has preguntado alguna vez a quién va a parecerse?
—Sí.
—Yo también. Me imagino una niña con el pelo castaño… y un carácter de mil demonios.
—Pues yo me imagino un niño de pelo negro y empaque arrogante.

Joe soltó una carcajada.

—¿Te da miedo el parto? —preguntó después.
—Un poco. A veces… no sé, me gustaría que viviera mi madre. Me gustaría hablar con ella de todo esto.

Él asintió, pensativo.

—Yo estaré a tu lado.
—Sí, pero ¿durante cuánto tiempo?
—¿Cómo? Tú sabes que yo quiero a este niño.
—Al niño, sí.
—¿Crees que no quiero saber nada de ti?

Demi hizo una mueca.

—No soy precisamente la mujer de tus sueños, ¿no?
—Demi…
—No, déjalo. No me insultes fingiendo que te importo tanto como el niño. Sé lo que va a pasar en cuanto nazca.
—Entonces, a lo mejor te gustaría compartirlo conmigo —dijo Joe—. Porque no sé de qué estás hablando.
—¿Cuánto tiempo tardarás en pedir la custodia?
—¿Crees que yo haría eso?
—¿No lo harás?
—Claro que no.           
—Lo has hecho por otros hombres —le recordó Demi—. ¿Cómo está Nick Miller, por cierto? ¿Habéis estado planeando aniquilar a Miley durante esta semana?
—Mira, sé cuál es mi reputación… y quizá me la merezco, pero después del divorcio estaba resentido con cualquier mujer que quisiera hacer sufrir a su marido…


4 comentarios:

  1. me encantoooo
    porfa que demiii ceda pokitooo
    pobre joee dandole su espacio....

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  2. woooooo joe ya lo que era estaba resentido lo cual no significa que no la ame es solo que se niegan me da rabia jajajaja pero me encanto el capi

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  3. Hola!! Me ha encantado, he leido los dos anteriores! Pobrecita DEmi que le pasó eso.. SU madre no pensó en ella? >-< Bueno, cariño, me tengo que ir que estoy en clase de Informatica! :) Un besiitoo! :) Te quierooo

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  4. Hola!!! somos Aly, America y Mariana, nos encantan tus noves sobre todo Jemi, enserio estan increhibles, nos has enganchado con tu nove
    nunca dejaremos de leer... jajaja bueno... bye

    XOXOXOXOXxoxoxXo..........

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..