jueves, 14 de junio de 2012

Jemi 23 - En la cama de su ex-marido



Demi se pasó la mañana en la piscina, obligándose a sí misma a hacer varios largos. Pero mientras lo hacía no dejaba de pensar en Joe…
Se detuvo un momento para respirar, sentada al borde de la piscina, pensando en aquella noche, cuando le pidió el divorcio.
Lo triste era que ni siquiera lo había dicho en serio. Estaba tan furiosa con él…
Aún podía oír el sonido de sus pasos mientras se acercaba a ella, pisando los restos de los jarrones de porcelana…


Cuando llegó a su lado la tomó por los brazos, furioso. Y ella no había sido capaz de resistirse. Le había devuelto el beso con toda la pasión de la que era capaz, el deseo escapando a su control como siempre que su marido la tocaba.
Y le daba igual. Quería que Joe la amase tanto como lo amaba ella, que sufriera tanto como ella sufría. 

Tiraron la lámpara de la mesa en su prisa por llegar al sofá, sin dejar de besarse, arrancándose la ropa a manotazos.
No habían hecho el amor en una semana y quizá por eso se sentía tan frágil, tan asustada. Quizá temía que Joe ya no la amase.
Hicieron el amor de forma salvaje, Demi clavándole las uñas en la espalda, su marido clavándose en ella, jadeando. Joe apenas esperó hasta que ella llegó al paraíso antes de dejarse ir con una fuerza inusitada, su gruñido de ronco placer como música para sus oídos.

—¿Estás satisfecha? ¿Era esto lo que querías?
—No…
—¡Contéstame, Demi!
—No quería esto.
—No te creo.
—Me da igual.
—La próxima vez que quieras un revolcón rápido, sólo tienes que decirlo.
—Quiero el divorcio —dijo Demi entonces.

El silencio que los envolvió a partir de aquel momento era ensordecedor.
Y luego Joe se levantó y empezó a ponerse los pantalones, con toda tranquilidad. Pero cuando Demi se levantó para explicar que no lo había dicho en serio y él la miró de arriba abajo, fue incapaz de decir nada. Medio desnuda, se sentía completamente avergonzada… 
          
—Así que quieres el divorcio, muy bien. No te preocupes, yo no voy a poner ningún obstáculo.

Demi quería que lo impidiera, que dijese que no. ¿Por qué no lo hacía?
Lo miró, atónita, mientras tomaba la camisa del suelo, dándole una patada a la lámpara antes de salir del salón.
Lo miró, atónita, mientras salía de su casa dando un portazo.


Demi miraba el agua de la piscina, sin verla.
¿Por qué se había portado como una niña pequeña?, se preguntaba. ¿Por qué no había sido capaz de decirle la verdad? Empezaron el proceso de divorcio e incluso entonces, estaba convencida de que no llegarían al final. Pero así fue. Cuando recibió los papeles firmados por Joe no podía creerlo, pero allí estaba su firma.


Demi se levantó y, después de una ducha rápida, decidió ir de compras. No quería que Joe pensara que lo estaba esperando.
El bebé se movió cuando estaba mirando una chaquetita azul de croché y se preguntó si sería un niño. Pero cuando estaba mirando un vestidito rosa, el bebé volvió a moverse dentro de ella.
De modo que compró las dos cosas.


Joe paseaba por el salón, nervioso, mirando el teléfono, como si así fuera a sonar.
Pero no sonaba.
Había intentado hablar con Nick sobre Miley, pero su amigo se negaba a hablar del tema. Parecía estar deseando que terminase el juego y no quería hablar de una posible reconciliación, sólo le interesaba el divorcio.

—Quiero que sea lo más rápido posible —le había dicho.
—¿Por qué no esperas un poco?
—¿Para qué? No te entiendo, Joe. Habías dicho que me representarías y ahora resulta que va a hacerlo otra persona. Pensé que eras mi amigo.
—Ya te he explicado por qué.
—Ya, claro, esa ex mujer tuya te tiene controlado —replicó Nick, irónico—. ¿Por qué has vuelto con ella? Te mandó a paseo hace cinco años, ¿qué quieres, que vuelva a hacerlo?
—Ya sabes cómo son estas cosas —contestó Joe, buscando su bola en el bunker—. Es difícil librarse de las viejas costumbres.
—¿Seguro que está embarazada? A lo mejor te está tomando el pelo.
—Pues no, no me está tomando el pelo —contestó Joe, cada vez más molesto con el tono de su amigo.
—Siempre pierdes el control con Demi, ¿eh? No puedes con ella. 

Joe no contestó. Una negativa no iba a sonar más convincente que un silencio, pensó. Además, no estaba preparado para admitir lo que sentía por su ex mujer.

—¿Sigues enamorado de ella? —le preguntó Nick, sacando un hierro 5 de la bolsa.
—Pensé que íbamos a hablar de tu situación, no de la mía.
—Mi situación es completamente diferente. Que yo sepa, Demi sigue siendo Demi. Pero Miley es una persona completamente diferente.
 Joe arrugó el ceño. ¿Era Demi la misma persona que cinco años antes o habría cambiado?

 
Por impulso, y a última hora, Demi decidió entrar en una peluquería. O quizá era una forma de intentar evitar lo inevitable.

Porque sabía que en cuanto volviera a casa, sería suya durante el tiempo que Joe quisiera. Daba igual que intentara resistirse, que intentara disimular, que se dijera a sí misma que, al final, acabaría con el corazón roto. Sólo podía pensar en él, en cuánto lo amaba, en cuánto lo había amado siempre.

Joe la completaba como no podía completarla ningún otro ser humano. Sí, eran tan diferentes como podían serlo dos personas, pero ¿no era eso precisamente lo que creaba una química irresistible?

Sólo se sentía viva a medias cuando no estaba con él y ya no tenía sentido negárselo a sí misma.

Después de arreglarse el pelo, Demi decidió ir a tomar un café, pero tuvo que cruzar las piernas, casi sintiendo a Joe entre ellas…

1 comentario:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..