miércoles, 20 de junio de 2012

Niley 35 - Tierra de pasiones



La casa tenía todas las luces encendidas cuando regresaron al rancho, y Ashley salió al porche a recibirlos.

—¡Es tu noche libre! —exclamó Miley. Ashley parecía preocupada.
—Sí, pero no estabas aquí y el teléfono no funcionaba. Nick no podía localizarte, así que me llamó y me pidió que me pasara a ver cómo estabas. Acabo de llegar...

Miley se preguntó distraídamente por qué no funcionaba el teléfono.

—Joe me ha llevado a un ballet de Houston para celebrar mi mayoría de edad —le explicó Miley, que caminaba, sonriente, del brazo de Joe—. Hemos brindado con champán y hemos cenado en un restaurante de cuatro tenedores. ¡He tomado solomillo, Ashley!

Ashley rio entre dientes.

—Vaya, vaya. Ha sido usted muy amable, señor Joe.
—Soy la amabilidad en persona. Pregúnteselo a Miley —añadió, bromeando. Ashley sonrió.
—Comprobaré otra vez si funciona el teléfono antes de volver a casa de mi hermana. Miley, puedes dejar la luz del porche encendida cuando entres —añadió con una sonrisa traviesa—. ¡No hay prisa!

Miley se animó. Al menos, Nick estaba preocupado por ella, aunque no tanto como para ir al rancho personalmente. ¿Cómo iba a decepcionar a Demi, pensó con irritación, y dejar plantada a la exuberante modelo para ver si su futura ex mujer se encontraba bien?

—No le des vueltas —la regañó Joe, y le dio unos golpecitos en la mejilla con el dedo anular—. Sabes que se preocupa por ti. Si no, ni siquiera se habría molestado en llamar.
—Es la costumbre; se le pasará en cuanto nos separemos —suspiró y lo miró con una sonrisa curiosa—. Dentro de poco seré una mujer libre. ¿No vas a darme un beso de buenas noches?

Joe frunció los labios.

—Lo he estado pensando, pero no sé si es buena idea. ¿Y si resulto ser adictivo?

Los ojos de Miley brillaban como castañas húmedas en su rostro radiante.

—Me encanta correr riesgos. Vamos, sé osado.

Joe tenía la certeza de que Nick ya la había besado. Pero, a no ser que se debiera a los efectos del alcohol, Miley parecía creer que los besos eran un juego. Contempló sus labios y sopesó las ventajas y desventajas. El que todavía estuviera casada con Nick lo hacía vacilar.

Por fin, la atrajo hacia él con suavidad, se inclinó y unió sus labios firmes a los de ella sin pasión. Se le aceleró el pulso. Miley sabía a ambrosía. Pero notó su impasibilidad. Ella no sentía ningún chisporroteo, ni escuchaba música. Se sintió vagamente decepcionado mientras levantaba la cabeza y veía la realidad de su reacción en su sonrisa. Ni siquiera estaba afectada.

—Gracias por darme un cumpleaños especial, Joe —le dijo con suavidad. Joe se recuperó deprisa.
—¿Para qué están los amigos? —bromeó—. Que duermas bien. Si me necesitas, ya sabes cómo localizarme, ¿no?
—Sí.

La miró a los ojos y sonrió.

—Me lo he pasado bien. Me alegro de que te haya gustado. Buenas noches.
—Buenas noches —Miley se quedó de pie en el porche y lo vio alejarse antes de entrar, cerrar la puerta con llave y apagar la luz del porche.

Ashley apareció en el comedor, sombría y callada.

—Nick debería haberte invitado a cenar en un día como hoy. ¡Cumples veintiún años!
—Ni siquiera ha llamado para felicitarme, Ashley — le dijo Miley con franqueza.
—No recordaba que hoy era tu cumpleaños, y no he tenido valor para decírselo cuando he hablado con él. Estaba muy disgustado porque no había podido localizarte en el móvil. Lo he llamado hace un momento y le he dicho que estabas bien —sonrió—. No le ha hecho gracia saber que habías vuelto a salir con Joe —añadió con mirada satisfecha.
—¡Como si me importara...! Al menos, tenía a alguien con quien celebrar mi cumpleaños —replicó, con la mirada nublada por el enojo—. ¿Te gusta mi vestido? —se lo enseñó y giró en redondo—. Lo compré para ponérmelo hoy con Nick.
—Mi pobre niña —Ashley la miraba con compasión. Miley levantó la barbilla con orgullo.
—No soy una niña. Ya no. Soy una mujer hecha y derecha, y empezaré a comportarme como tal. Voy a dejar de suspirar por un hombre que jamás me deseará. Sobre todo, ¡cuando hay uno que sí quiere estar conmigo!

Ashley no hizo ningún comentario; se limitó a sonreír con tristeza.


A la mañana siguiente, Miley estaba dando de comer a un potro en el granero cuando oyó que se detenía un vehículo delante de la casa. Lanzó una mirada hacia la entrada y oyó un portazo. Nick avanzaba hacia ella.

El corazón le dio un vuelco y empezó a latirle con desenfreno. Daba gusto mirarlo. No recordaba en qué momento aquellos andares fluidos no le habían acelerado el pulso. Llevaba su uniforme de ranger, incluida la estrella y el Colt 45 en su funda hecha a medida. El Stetson de color crema le caía sobre los ojos, dejando al descubierto únicamente su rostro delgado, la nariz recta, los labios finos y la mandíbula cuadrada.

Miley se dio cuenta al instante de que ella llevaba vaqueros rotos, botas embarradas y una blusa gastada de cuadros verdes a la que le faltaba un botón. Llevaba el pelo medio salido de la trenza y ni siquiera se había pintado los labios. Cómo no, Nick siempre aparecía en sus momentos de más desaliño, aunque no debería importarle. Todavía le dolía que se hubiera olvidado de su cumpleaños y que hubiera salido con otra mujer.

Adoptó un semblante inexpresivo cuando él se acercó, y volvió a prestar atención al potro.

—¿Atrapando a los malos, señor ranger? —bromeó.

Nick se echó el sombrero hacia atrás, y la miró con brillantes ojos cafés.

—¿Qué es eso de que has estado en Houston con Joe?

Miley enarcó las cejas y se lo quedó mirando como si se hubiera vuelto loco.

—Hace semanas que salgo con Joe, ¿no te habías dado cuenta?
—Por Brownsville, pero no en lugares elegantes de Houston —replicó—. Ashley me contó lo del ballet — apretó los labios en su rostro bronceado—. Esta mañana, me he pasado a ver a Joe y me lo ha mencionado.
—Joe me gusta —dijo con mirada desafiante.

Era una declaración de guerra, y Nick se la tomó así.

—Joe tiene treinta y ocho años —señaló—, y un pasado oscuro. Está demasiado curtido para una bisoña (novata) como tú.
—Ya te he dicho que me gusta —repitió Miley con calma. Terminó de dar el biberón al potrillo, le dio unas palmaditas y salió del establo.
—Y tú ya me has oído.

Miley no lo miró a los ojos. Habría sido un error fatal, y tenía que conservar su determinación.

—Llevas cinco años cuidando de mí, y te agradezco todo lo que has hecho. Sé que ha sido un sacrificio en muchos sentidos —prosiguió, mientras limpiaba el biberón en la pila oxidada y lo guardaba en un estante—. Pero ya casi he terminado mis estudios y hasta tú tienes que reconocer que sé ocuparme del rancho. Puedo comprar y vender ganado tan bien como tú, incluso contratar a nuestros ayudantes —se dio la vuelta y se obligó a mirarlo; era un esfuerzo—. Ya es hora de que asuma la responsabilidad total de mi parte del rancho. Tengo que empezar a valerme por mí misma, y debes dejarme.
—Cuando cumplas los veintiuno —empezó a decir Nick con obstinación.

Miley se quitó el anillo de sello que Nick le había puesto en el dedo hacía cinco años, tomó su mano grande y delgada, lo depositó en la palma de la mano y se la cerró.

—Ya no lo necesito. Ayer cumplí los veintiuno — dijo con toda la dignidad de que era capaz. La expresión de Nick no tenía precio.
—¿Qué?
—Ayer cumplí veintiún años —repitió, lanzando chispas por los ojos—. Mientras tú presumías de supermodelo en tu fiesta de Victoria, ese hombre que está demasiado curtido para mí me invitó a cenar y a beber champán, y brindamos por mi mayoría de edad. Hasta me llevó a ver El pájaro de fuego a Houston.

Nick tenía el rostro pétreo. Hizo una mueca.

—Miley... —dijo con suavidad—. ¡Lo siento!

Miley se encogió de hombros y bajó la mirada, fingiendo que no se le estaba rompiendo el corazón.

—No te preocupes. Me lo pasé de maravilla. Pero ya puedes solicitar la anulación. Y no esperes que vaya a quedarme sentada en casa mientras tanto —lo miró a los ojos—. Si tu puedes irte de fiesta estando casado, yo también.

Echó a andar hacia la puerta del granero, con el pelo rubio revuelto, la espalda rígida

3 comentarios:

  1. por fin le dijeron sus vddes a nick
    me encantooo porfa....
    siguelaaa

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  2. Awwww hermoso capítulo!!! Awwww Síguela porfavor!!! :3

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  3. me super aechi mega encantooooooooooooooooooooo.... amo esta nove y esta buenisima, nick es demasiado taradoo... pero hermosimo un potro hecho y derecho jajajaj

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..