sábado, 30 de junio de 2012

Niley 38 - Tierra de pasiones



Tras el baile de ganaderos, en el rancho reinaba la tranquilidad, porque Nick y Miley no se dirigían la palabra. El personal de rodaje se marchó el martes por la tarde para que todo el mundo pudiera celebrar Acción de Gracias en sus casas. Hasta la famosa modelo tenía familia en la Costa Este, porque se fue. Miley había temido que se pegara a Nick durante aquellos días festivos.

Como no se hablaba con él, pensó que Ashley y ella tendrían la casa para ellas solas. Pero Nick se presentó en el rancho la mañana de Acción de Gracias, silencioso y taciturno. Echaba de menos a Demi, pensó Miley con malicia. Lo trataba con educación, pero nada más. Ashley los miraba a los dos con claro enojo.

Comieron en cómodo silencio. Nick seguía dándole vueltas en la cabeza al caso de la mujer asesinada y a la ausencia de sospechosos. Estaba preocupado por Miley, sobre todo desde que Cody Linley se había presentado en el rancho y la había abordado. Nick había hablado a Zac, y el capataz le había contado lo de las cercas cortadas. Con retraso, creía la teoría de Miley de que el toro había sido envenenado. Debería haberla escuchado, en lugar de descartar sus preocupaciones, pensando que eran meras fantasías infantiles. De pronto, tenían dos toros envenenados y un vecino asesinado.

También lo preocupaba que no hubiera suficientes hombres en el rancho para ocuparse de las tareas. Su capataz, Zac, era bueno, pero llevaba demasiados años sin ejercer de policía y sus sentidos no estaban tan afinados como los de Nick. Miley sabía disparar pero ¿y si Linley irrumpía en la casa en mitad de la noche, mientras Ashley y ella dormían?

—¿Podríais esforzaros un poco más por echarme a perder mi día de Acción de Gracias? —les preguntó Ashley a los dos después de un silencio especialmente largo—. Vamos, ya que os lo habéis propuesto, al menos, hacedlo bien.
Los dos parecían avergonzados.
—El pavo está en su justo punto —dijo Miley.
—Y la salsa es algo fuera de serie —corroboró Nick.
Ashley se mostró vagamente aplacada mientras servía el puré de patatas.
—¿Tenéis alguna pista sobre el asesino de Hob Downey? —preguntó Miley de repente. Nick la miró y lo negó con la cabeza.
—Cody Linley era mi mejor sospechoso. Tiene una coartada a prueba de bomba.
 —Eso fue lo que dijo Joe.

Nick soltó el tenedor con estrépito. Lanzaba chispas por los ojos.

—¿Podrías aguantar más de cinco minutos sin mencionarme a Joe?

Miley soltó su propio tenedor y lo miró con enojo.

—¡Es mi amigo!
—Escuchadme... —empezó a decir Ashley.
—¡Es un superviviente de misiones secretas y tiene la misma constancia que una liebre! ¡Jamás será capaz de sentar la cabeza en una pequeña ciudad!
—Si pudiéramos llevarnos bien... —prosiguió Ashley.
—¿Y tú qué sabes de sentar la cabeza? —inquirió Miley con fiereza—. ¿Cuánto tiempo crees que tu sofisticada novia duraría aquí? ¿O te la imaginas empujando un carrito en el supermercado del pueblo? —añadió.
—¡Basta! —los interrumpió Ashley—. ¡Dejadlo ya! No voy a arbitrar una pelea durante la comida de Acción de Gracias.

Se callaron a mitad de frase y se la quedaron mirando. Se había puesto en pie, tenía los brazos cruzados y los labios apretados. Nick y Miley se miraron y volvieron a empuñar el tenedor con resignación. Ashley se sentó.

—¿Por qué iba a esperar que sentara la cabeza aquí? —masculló Nick en voz baja.
Miley masticó un pedacito de pavo.
—Porque lleva ese anillo de esmeralda y diamantes que le compraste en el dedo de compromiso, y dice que nuestros asuntos son también sus asuntos, por eso —le dijo a Nick entre dientes—. Así que, dime, ¿cuándo será la boda? —añadió con sarcasmo.

Nick no dijo nada. Ashley lo estaba mirando como si le hubieran salido cuernos. Miley seguía masticando, sin alzar la mirada. Lástima. Su rostro delataba su culpabilidad. 
    
Nick dejó el tenedor en el plato y se puso en pie; se limpió los labios con la servilleta y la dejó con suavidad sobre la mesa.

—Tengo que volver a Victoria. Feliz día de Acción de Gracias —su voz era tan dócil como pesarosa la mirada que lanzó a Miley, que seguía con la cabeza baja, sin mirarlo. Hizo una mueca y miró a Ashley, que lo observaba con recriminación, y salió por la puerta sin tomar el postre.

Hasta que no lo oyeron alejarse en su todoterreno, Miley no miró a Ashley.

—No sabía que era un anillo de compromiso —murmuró Ashley.
—Demi no te lo dijo porque era a mí a quien quería hacer daño —dijo Miley con frialdad.
—Nick creía que no sabías lo del anillo, ¿verdad? — adivinó Ashley.
—Pues ya lo sabe —le espetó Miley. Se levantó y empezó a colocar fuentes vacías y papel de aluminio sobre la encimera—. Joe no ha querido celebrar con nosotras la comida de Acción de Gracias, así que voy a llevarle la cena.

Ashley quería decir algo, pero no sabía si sería apropiado. Miley estaba sufriendo y, seguramente, Nick también. No sabía por qué le había comprado a la modelo ese anillo tan caro, pero estaba convencida de que lo lamentaba, y de que no había querido que Miley se enterara. Quizá pensó que Demi no se lo contaría. Los hombres eran así, pensó Ashley con tristeza, ciegos a la verdadera naturaleza de las mujeres cuando estas reconocían a una rival.

—Si no solicita pronto la anulación, lo haré yo — añadió Miley mientras llenaba una fuente—. Adelante, que se case con Demi. No tardará en descubrir que su supermodelo no esperará cinco años a que se fije en ella.

Ashley hizo una mueca.

—Niña, Joe es un lobo solitario. No está hecho para el matrimonio.

Miley miró a la mujer con curiosidad.

—Joe es mi amigo. Me cae muy bien, pero no quiero casarme con él ni nada parecido.
—Nick cree que te casarías con él —suspiró—. Y Joe confía en que lo hagas.

Miley abrió los ojos, sorprendida.

— ¡Será una broma!

Ashley lo negó con la cabeza.

—No has visto cómo te mira. Nick, sí. Por eso ha empezado a ser hostil con un hombre al que solía considerar su amigo. Está celoso, Miley.

Miley sintió fuego en las mejillas, pero retomó su tarea.

—Claro... Por eso le ha comprado a Demi un anillo de compromiso y la ha llevado a una fiesta el día de mi cumpleaños, por el que ni siquiera me ha regalado una miserable tarjeta.

Ashley deseaba poder explicarlo, pero no podía.

2 comentarios:

  1. lo ameee coraxoon!!!!! y me encanta ashley....siempre tan...."linda" ella...jajajjajaja me encanta esta noveeee...bno sigo leyendo

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..