miércoles, 11 de julio de 2012

Niley 41 - Tierra de pasiones



Pasó el fin de semana, y la semana siguiente y, antes de que se dieran cuenta, el personal de rodaje estaba otra vez de vuelta. Miley lanzó miradas asesinas a Demi Lovato cuando regresó de la escuela, sobre todo, cuando Nick se presentó al término del primer día de rodaje para llevar a Demi en coche a su hotel. La pesadilla se repetía justo cuando Miley y Nick empezaban a entenderse de nuevo con el acuerdo con los japoneses. Era mucho pedir, con la Luciérnaga de Georgia de por medio. Todavía llevaba el endiablado anillo.

Miley se volcó en sus estudios e intentó no fijarse en lo que pasaba a su alrededor. Empezaba a creer que el personal de rodaje iba a quedarse a vivir en el rancho y tenía los nervios de punta.

Joe se pasó a verla un lunes por la mañana a primera hora, cuando ya llevaban quince días de rodaje y los empleados estaban haciendo una pausa para café y donuts. Iba de uniforme y tenía el semblante solemne. A Miley le habían anulado la clase ese día, y estaba en casa, tratando de no estorbar. Salió a recibirlo. Llevaba vaqueros y una sudadera, y el pelo limpiamente recogido en una trenza, a la espalda.

—Qué grata sorpresa —le dijo con una sonrisa—. ¿Qué pasa?
—Nada del otro mundo, pero necesito hablar contigo —la llevó aparte—. ¿Te has enterado de lo que ha pasado el sábado por la noche?
—No —dijo, sorprendida—. Hoy no he ido a clase porque mi profesora estaba enferma, así que no me he enterado de nada.
—Al parecer, Cody Linley se pasó de la raya con Selena Gomez en el Chet's y la golpeó. Incluso la amenazó con un cuchillo. Ahora mismo está en la cárcel.
—Pobre Selena —dijo, atónita—. Pero tiene suerte de que Linley esté entre rejas. Yo también —añadió—. ¿Quién lo detuvo?
—Yo —confesó Joe—. Después de que Justin Bieber y Drew Anderson probaran suerte con él. Es un experto en artes marciales, y muy competente. Empleé trucos que casi había olvidado.

Miley todavía estaba saboreando la noticia. Cody Linley la había hecho pasar miedo. Por fin, estaba a salvo, igual que la pobre Selena.

—Su hermano John vino anoche a última hora a hacerle una visita a la cárcel. Prometió conseguirle un buen abogado —Joe suspiró—. Le costará un poco. Quizá pierda su trabajo en Victoria. No sé de dónde cree que va a sacar el dinero para un buen abogado defensor.
—Te noto muy preocupado —señaló Miley, y se acercó, consciente de que la supermodelo pelirroja no andaba muy lejos—. ¿Qué pasa, Joe?
Joe apoyó la mano en la empuñadora de su revólver del calibre 45, enfundado como lo llevaba en el cinto reglamentario.
—Miley, John Linley tiene un amigo que conduce una camioneta negra con una franja roja.

Miley tardó un minuto en digerir la noticia. Exhaló un ronco suspiro.

—Es la camioneta que el viejo Hob vio junto a mi cerca —recordó. Joe asintió.
—Acabo de contárselo a Nick. Esa camioneta era el eslabón que faltaba. Sabíamos que los dos casos estaban relacionados, pero no lográbamos demostrarlo. Al parecer, la camioneta no es de John Linley, sino de un compañero del rancho de las afueras de Victoria en el que trabaja, de un hombre llamado Gould.
—¿Puedes detenerlo? ¿Puede Nick? —preguntó.

Joe hizo una mueca.

—No es tan sencillo. No podemos detenerlo sin pruebas. La camioneta es la única pista que tenemos ahora mismo.
—Hob me describió a mí la camioneta —replicó Miley.
—Sí, pero eso es algo que solo sabes de oídas. No es prueba suficiente para detener a un hombre por asesinato. Debemos proceder despacio, ver si podemos reunir suficientes pruebas para pedir una orden de registro —le explicó—. Si sospecha algo, podría salir huyendo, incluso con su hermano en la cárcel.

Frunció el ceño y se frotó el brazo con incomodidad.

—Bueno, por lo menos, uno de los hermanos Linley estará en chirona una buena temporada, ¿no?
—Selena lo ha denunciado por agresión con daños físicos graves —dijo Joe—. Drew Anderson y Justin Bieber también lo han denunciado por agresión, y yo por resistencia y agresión a un agente de policía. Pero si su hermano le consigue un buen abogado y este llega a un acuerdo... En fin, es un riesgo.
—Para quien viera esa camioneta o supiera algo de ella—adivinó Miley con preocupación.
—No pongas esa cara —dijo Joe con voz ronca—. ¡Yo nunca dejaría que te ocurriera algo así!

Se miraron a los ojos, y Miley advirtió, por primera vez, la emoción que él apenas podía ocultar.

—¡Otra vez el policía! —exclamó Demi Lovato a corta distancia, echándose hacia atrás su larga melena rojiza para beneficio de cualquier hombre que la estuviera mirando. Sonreía a Joe con sarcasmo—. Prácticamente, vives aquí, ¿no? ¿Has venido a detener a alguien o es que Miley no puede pasarse un día sin ti? —añadió con grosería.

Joe desvió sus ojos oscuros a la hermosa mujer que acababa de llegar.

—Estoy reuniendo información para la investigación de un homicidio. A no ser que creas que puedes resolver el caso, eres superflua —dijo con aspereza. Demi enarcó sus perfectas cejas.
—¿A quién han matado? —lanzó una mirada a Miley, elevando deliberadamente la mano izquierda para que la luz se reflejara en los diamantes de la sortija—. ¿A algún conocido de la señorita Cyrus?
—Nadie que tú conozcas —respondió Joe con rotundidad—. Tengo prisa.
—Por Dios, no creas que intento detenerte —se burló Demi. Lo miró de arriba abajo de manera insultante—. Ya le dije a Miley que no eres mi tipo.

Joe entornó los ojos. Miley pensó que nunca había visto una mirada tan gélida.

—Un cumplido, sin duda —repuso Joe con suavidad, e incluso sonrió—. No me agradan las mujeres como tú. Yo no tengo que pagar a nadie para que salga conmigo.
Demi Lovato se puso colorada como un tomate. Lo miró con puro aborrecimiento.
—No soy una chica de alquiler, pero si lo fuera, amigo, ¡no habría dinero en el mundo para que te metieras en mi cama!
—En eso tienes razón —le espetó Joe con frialdad.
Demi cerró sus pequeñas manos a los costados. Su pelo parecía refulgir.
—He rechazado a estrellas de cine, a millonarios, incluso a príncipes. ¿Qué te hace pensar que me fijaría en un policía paleto como tú? ¡Ya lo tengo todo!

Joe enarcó una ceja y le lanzó una mirada que habría corroído el metal.

—Lo único que tienes es una cara bonita y una figura pasable. Dentro de cinco o seis años, no habrá ninguna revista de moda que quiera publicar tu foto, ni siquiera en los anuncios. Y ¿qué harás entonces, cuando los hombres que han suspirado por ti no hagan más que buscar excusas para rehuirte?
Era evidente que Demi había pensado en eso, porque palideció.
—Es evidente que no tienes educación, ni modales, ni cultura, ni consideración por otras personas —prosiguió Joe—. ¿Y crees que un rostro bonito compensa la falta de esos atributos? ¿Por qué no te miras en el espejo? Eres mucho menos atractiva de lo que crees. Y te tengo calada, aunque a Nick Jonas lo hayas engañado.
—Me regaló un anillo —masculló—. ¡Está loco por mí!
—Sí, está loco —le espetó—. Lo arruinarías en menos de dos semanas y lo dejarías desangrándose de camino a una cartera más inflada. Ni siquiera volverías la cabeza para ver si había muerto.
—¡Tú no sabes nada de mí! —gritó Demi con voz ahogada.
—Reconozco la basura cuando la veo —replicó Joe con ojos fríos.

2 comentarios:

  1. huyyyyyyyyyyyy como que trato un poco mal Joe a Demi es que es una malcriada ajajaaja

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  2. ufff eso si dolio
    joe le dijo sus verdades

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..