lunes, 23 de julio de 2012

Niley 46 - Tierra de pasiones



Miley apenas lo oía. Se estaba sumergiendo en una verdadera riada de pasión. Las caricias expertas de Nick la hacían perder el control. Arqueaba la espalda, se movía con desazón bajo el peso lento y sensual de las caderas estrechas de Nick, abría la boca a los besos devoradores que hacían que su joven cuerpo ansiara aún más.

Entre caricias, Nick la despojó de los vaqueros y de las braguitas, y asaltó sus senos y su vientre con su boca cálida y firme. Miley estaba jadeando, aferrándose a él, ahogándose en sensaciones nuevas mientras él atormentaba todo su cuerpo. La tocó como nunca había esperado que un hombre la tocara, pero él cubrió con la boca su pequeño grito avergonzado. Deslizaba la lengua entre los labios de Miley para realizar exploraciones lentas y sensuales que amplificaban las caricias expertas de sus manos.
En algún momento, la camiseta de Nick cayó a la alfombra, seguida de sus vaqueros, y se quedó en calzoncillos. No camuflaban el ávido empuje de su cuerpo.

Nick se detuvo para mirarla a la cara, y vio la falta de comprensión, la falta de cordura que reflejaba. Miley le rodeó el cuello con los brazos y arqueó el cuerpo hacia él, como si se ofreciera en sacrificio. Tenía los párpados entrecerrados y gemía con suavidad, moviéndose contra él con impotencia y delirio. Lo hacía sentirse como un gigante, como el mejor amante del mundo.

El atrevimiento de la mirada de Nick logró captar su atención. Reparó en su escrutinio embelesado y empezó a sentirse incómoda con su desnudez.

—No tiene que darte vergüenza —dijo Nick con aspereza—. Eres mía. Estamos casados, Miley. No hay nada de qué avergonzarse.
—No, no me da vergüenza, en serio —dijo con voz ronca—. Pero es que están todas las luces encendidas —añadió con una tímida carcajada—. Y es la primera vez que hago esto.
—¿Quieres hacerlo con las luces apagadas la primera vez? —preguntó con suavidad. Ella asintió—. Está bien —no añadió que a él también le iba a resultar difícil con las luces encendidas. Como Miley, tenía inhibiciones que no le gustaba reconocer.

Se puso en pie y la levantó con suavidad en los brazos. Buscó su mirada aturdida un segundo antes de volver a besarla con ternura, y pasó de largo el árbol de Navidad iluminado para dirigirse por el pasillo hacia el cuarto que usaba cuando dormía en el rancho.

No encendió la luz. La dejó de pie sobre el suelo el tiempo justo para cerrar la puerta con llave antes de llevarla a la cama. Ella sentía la boca de Nick sobre su cuerpo en la tibia oscuridad del dormitorio, los suaves roces de piel contra piel y los pequeños jadeos. Resultaba más íntimo de lo que había imaginado, sobre todo, cuando Nick se quitó los calzoncillos y lo sintió de verdad, completamente en contacto con ella.

—Tranquila —susurró Nick al ver que se ponía involuntariamente rígida—. No va a ser como crees. Tenemos todo el tiempo del mundo. Desliza tus piernas entre las mías, cielo.

Aquel apelativo cariñoso la dejó perpleja, pero hizo lo que le pedía y, de pronto, sintió su cuerpo fuertemente musculoso aún más en contacto con el de ella, y experimentó un intenso relámpago de placer.
Nick notó su movimiento sensual y rio con voz ronca.

—¿No te lo esperabas? ¿A pesar de todas esas películas tan gráficas?
—No son tan gráficas como esto —susurró Miley con una ronca carcajada, y jadeó cuando él volvió a moverse—. No pensé que... que podría ser tan placentero. ¡Ni tan íntimo!

Nick también rio. Tomó el suave labio superior de Miley entre los dientes y lo lamió mientras desplegaba su magia acariciando las terminaciones nerviosas hiperestimuladas de su feminidad. Miley volvió a moverse, de forma convulsiva en aquella ocasión, arqueando la espalda para tentarlo a que se acercara.

Miley notó cómo Nick deslizaba las manos por debajo de sus caderas al tiempo que unía su boca a la de ella para realizar una lenta exploración con la lengua. Al mismo tiempo, la penetró con ternura, y sintió la sacudida de su joven cuerpo. Repitió el movimiento. Miley profirió una suave exclamación, y él notó cómo movía las piernas entre las de él. La tercera vez, Miley emitió un gemido que Nick nunca había oído salir de sus labios y le clavó las uñas en los bíceps antes de deslizarías con avidez por el vello denso de su pecho.

Nick alzó la cabeza mientras movía las caderas con suavidad de lado a lado y Miley sollozaba y arqueaba la espalda. Fuera lo que fuera lo que ella estaba sintiendo, no era dolor. Tiraba de él con las manos, en lugar de empujarlo.

Nick le acarició los párpados, las mejillas, con los labios, y la besó en profundidad mientras la penetraba muy despacio, con total sensualidad. Miley no estaba reaccionando como si le doliera. Cerró aún más sus poderosas piernas entorno a las de ella al tiempo que la llenaba, y Miley gimió de forma vacilante. Nick sintió el eco de un pequeño estremecimiento de placer cuando ella siguió el rápido y cuidadoso movimiento con uno propio.

—¿Te duele? —susurró Nick junto a sus labios.
—No —dijo con voz ahogada—. ¡No, no me duele! Es... ¡maravilloso!
Nick le mordisqueó el labio inferior mientras él volvía a moverse.
—¿Puedes sentirme dentro de tí? —susurró.
—¡ Vaya pregunta! —jadeó Miley.
Él le mordió el labio superior con ternura.
—Esto no es un ritual de silencio, cariño —dijo con voz ronca—. Me gusta oír tu voz sensual cuando me muevo dentro de ti. Dime qué es lo que sientes. Hablame.
—No... No puedo hablar.
—¿Por qué no?

Miley deslizó las manos sobre los poderosos músculos de la espalda de Nick y arqueó el cuerpo de manera sinuosa, temblando.

—Estoy en llamas —dijo con voz ahogada, con los ojos cerrados mientras buscaba algún lejano y elevado destino de placer—, agonizando por todas partes. Y es una agonía tan dulce... sí, sigue así. ¡Es delicioso... delicioso...! —su voz se fue haciendo más aguda mientras empezaba a temblar al ritmo de las embestidas lentas de Nick—. Nunca había deseado nada tanto como... ¡como te he deseado a ti! Durante tanto tiempo, Nick... — jadeó, y se incorporó con ansia—. ¿Lo estoy haciendo bien?
—Sí. Muy bien —el placer de Miley acrecentaba el de él. No había esperado que ella disfrutara tanto, sobre todo, en su primera vez. Se sentía orgulloso de su propia destreza mientras ella se movía al compás de él, y sus pequeños jadeos eran música para sus oídos.
—¡Ay! —se quedó rígida de improviso, mordiéndose el labio inferior, cuando el placer se transformó de improviso en un intenso dolor—. Lo siento. Me duele, Nick — sollozó, decepcionada.
—Sí, y noto por qué —dijo con suavidad, vacilando. Respiraba con dificultad. No iba a aguantar mucho más tiempo, pero no quería hacerle más daño del imprescindible. Tuvo una inspiración, y se inclinó sobre el hombro de Miley para morder la carne suave.
—Nick, ¿qué haces? ¡Ay! —exclamó de dolor.

Pero, segundos más tarde, lo notó completamente dentro de su cuerpo, poseyéndola por entero. Mientras ella se preocupaba por su hombro, él había roto la minúscula barrera que los separaba. Tembló una vez, y se relajó mientras él se movía con firmeza y con ritmo contra ella. El placer reemplazó el dolor con sorprendente inmediatez. Miley empezó a moverse con él, con frenesí, y los pequeños mordiscos de placer fueron creciendo segundo a segundo, prolongándose y prometiendo algo cercano al cielo a medida que se intensificaba la urgencia.

—Esto no duele —susurró, y rio cuando el placer creció de forma inesperada. Buscó el cuello de Nick con los labios y lo besó con ansia. Su pequeño cuerpo se movía febrilmente mientras él la penetraba con pasión—. ¡Sí...! ¡Es tan dulce...! —gimió, buscando la posesión—. ¡No pares...! ¡No pares! —sollozó.
—¡Como si pudiera! —le dijo Nick al oído.

1 comentario:

  1. La primera? ahhhh
    tan hermosos los caps alfin se le hizo a Miley haha ohh ternuris estan consumando su amorrr par de lindo sube pronto hermosa y q vaya bien la operacion cuidate TKM.

    ResponderEliminar

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..