lunes, 23 de julio de 2012

Niley 47 - Tierra de pasiones



El placer lo tenía subyugado, y estaba buscando la satisfacción con total desconsideración por la virginidad de Miley. Pero a ella no parecía importarle. Estaba emitiendo pequeños gemidos rítmicos que coincidían con sus profundas embestidas, y lo buscaba en cada descenso de Nick. Le susurraba al oído palabras excitantes que, después, a la luz del día, la avergonzarían. Lo seguía hasta el final, moviéndose, elevándose, mientras el placer crecía en oleadas de urgencia que buscaban una meta distante y difusa que no podía... alcanzar...     
                    
De pronto, cuando estaba frenética y delirante, se vio allí, atrapada en una locura que arrancó un pequeño grito de su garganta. Deseaba poder ver a Nick. Deseaba que él pudiera verla. Oyó cómo los muelles se movían como pistones mientras él la penetraba con toda su fuerza en busca de la satisfacción. Oyó los jadeos ásperos y desesperados de Nick justo antes de que unas luces cegadoras estallaran tras sus párpados cerrados y se arqueara de forma convulsiva. Sollozó durante aquel éxtasis de completa satisfacción al oído de Nick.

Miley no podía parar. No podía dejar de moverse debajo de Nick, ni siquiera cuando él se quedó rígido y se estremeció sobre ella. Nick tenía la piel empapada en sudor. Respiraba con aspereza, gimiendo. A Miley le temblaba todo el cuerpo, con total gozo físico. Era parte de Nick. Lo notó henchirse y estallar dentro de ella. Lo abrazó, sintiendo su peso, mientras se estremecía en el eco del placer más explosivo que había experimentado en su corta vida.

Miley deslizó las piernas en torno a las de él, y cerró los brazos alrededor de su espalda. Lo besó en el pecho, en la garganta, en la barbilla, con labios suaves y aturdidos por el deleite, por el amor.

Nick exhaló un suspiro trémulo y Miley notó aún más el peso de su cuerpo, pero solo durante unos segundos, porque él se apartó con una áspera inhalación y se tumbó sobre el colchón.           

Nick sentía el cuerpo de goma, y era repentinamente consciente de lo que acababa de hacer. No lo consolaba estar saciado hasta la médula, ni saber que Miley había experimentado tanta satisfacción como él. Tampoco que ella hubiera sido virgen, y que la hubiera hecho alcanzar el climax la primera vez. Se había aprovechado de ella, y no tenía derecho, aunque estuvieran casados.

—¡Maldita sea!—masculló.
—Y ahora querrás flagelarte —dijo Miley con un sonoro suspiro—. Vas a quedarte ahí tumbado, sintiéndote culpable, después de haberme dado un orgasmo la primera vez.
Nick parpadeó. No podía haber oído bien.
—¿Cómo sabes lo que es un orgasmo?
—¿Cómo no voy a saberlo, si hablan de eso en todos los programas de la tele y en todas las revistas de los quioscos? —se dio la vuelta y apoyó la cabeza en el hombro húmedo de Nick, para acurrucarse contra él con la misma naturalidad que si llevara haciéndolo toda la vida—. Se supone que las vírgenes debemos pasarlo muy mal y sangrar mucho, y llorar después. Lo sé porque dos chicas de mi clase de informática viven con hombres y me lo han contado. Pensaban que estaba loca porque a mi edad todavía no me había acostado con nadie.

Nick le acarició el pelo distraídamente, intentando no sentirse orgulloso de sí mismo.

—No leo las revistas.
Miley enredó los dedos en el denso vello negro que cubría los poderosos músculos de su pecho. Nick arqueó la espalda involuntariamente por el placer de la caricia.
—Te sientes culpable, ¿verdad? —insistió. Él suspiró.
—Sí, me siento culpable. He bebido demasiado y mis defensas se derrumbaron.
—Tenía que ocurrir alguna vez —apuntó Miley con suavidad—. Y tú mismo lo dijiste, estamos casados. No podía hacerlo con ningún otro.

Sobre todo, no con el condenado Joe, pensó Nick, y sintió un primitivo estallido de placer porque la primera vez de Miley hubiese sido con él.

—Me alegro de haber esperado, Nick —susurró con voz ronca—. Nunca pensé que sería tan maravilloso. ¡Ha sido increíble! ¡Increíble!
Él también se alegraba, pero no sabía cómo reconocerlo. Miley cerró la mano sobre su piel.
—Me está entrando sueño, y tengo estremecimientos cada vez que respiro, junto con fantásticas pequeñas sacudidas de placer —susurró—. ¿Es normal?
Después de aquel terremoto de pasión, pensó Nick con regocijo, tenía que serlo. Él también tenía sueño.
—Es normal —contestó.
—¿Puedo dormir contigo?
Nick hablaba con voz somnolienta y regocijada.
—Acabas de hacerlo.
Miley le dio un puñetazo suave en el pecho.
—Toda la noche —le explicó.

Nick inspiró hondo. No quería estar solo aquella noche. Yacería despierto y se torturaría por lo ocurrido aquel día. Además, a lo hecho, pecho. ¿Qué más daba si ella se quedaba dormida en sus brazos? Estaba tan relajado, tan satisfecho, que apenas podía mantener los ojos abiertos... También sentía estremecimientos de saciedad. Ninguna mujer le había procurado un deleite tan desenfrenado como Miley.

—Puedes quedarte —dijo Nick.

Ella sonrió junto a su hombro. Ni siquiera hizo ademán de querer buscar un camisón o algo con que cubrirse, y se quedó dormida casi enseguida, ajena al rostro tenso y taciturno del hombre que estaba a su lado.

Miley parpadeó al sentir la luz. Se movió con intranquilidad y gimió al experimentar unas punzadas de incomodidad nada familiares. Abrió los ojos y vio a Nick de pie, vestido con los vaqueros y la camiseta negra, inmóvil.

—Hola —dijo con leve nerviosismo.
—Hola —la saludó. No estaba sonriendo.
—¿Qué haces?
Nick frunció el ceño.
—Verte dormir —dijo con brusquedad—. He preparado el desayuno.
—¿El café también? —murmuró, somnolienta.
—El café también. Sal cuando estés preparada.

Se dio la vuelta con cierta desgana y salió del dormitorio. Miley apartó la sábana y advirtió que estaba desnuda. Había una mancha elocuente en las sábanas blancas. Ashley la vería. Hizo una mueca. Era un secreto, y no quería compartirlo todavía con nadie, ni siquiera con Ashley.

Se dio una ducha rápida, se puso ropa limpia y quitó las sábanas de la cama para meterlas en la lavadora antes de recorrer el pasillo hacia la cocina. Los deliciosos olores del tocino frito y del pan impregnaban la casa. Inspiró y sonrió.

—Cada vez lo haces mejor —comentó, al ver la hornada de panecillos dorados cuando se sentó junto a él a la mesa.
—Tú quemaste los panecillos todos los días durante un mes y, al final, aprendiste —repuso Nick con despreocupación. La miró servir café, observando su rostro con intensidad. Sonrió de forma involuntaria al verla recién lavada, sin maquillaje, con el pelo largo, limpio y suelto. Parecía mayor aquella mañana, más madura. Más sexy. Aquello lo hizo sentirse culpable y volvió la cabeza.
Miley lo miró y advirtió su intenso escrutinio. Se llevó la mano al pelo.
—No me he pintado —dijo, malinterpretando la mirada.
—Estaba pensando en lo natural que estás —murmuró.
—Gracias—sonrió Miley.

Nick no le devolvió la sonrisa. Lo notaba más incómodo que nunca. Inspiró hondo. La mirada de sus ojos cafés no era definible.

—Bueno, adiós a la anulación, señora Jonas —reflexionó Nick en voz alta, empleando su nombre de casada por primera vez en cinco años.
Miley bajó la mirada a la taza de café y le echó azúcar.
—No me importa —repuso con voz ronca—. Ha merecido la pena.

Se produjo una larga pausa. Miley alzó la mirada y contempló el rostro delgado de Nick con intensidad, deseando que ratificara aquel sentimiento. Pero no lo hizo. Se lo veía confuso. En sus ojos brillaba una tibieza extraña que Miley nunca había visto en ellos. No era afecto, era... algo más. Algo que no sabía interpretar.

—¿Va a venir Ashley a almorzar?
— Sí. Pero quiere llevarle una fuente de comida a su hermana para cenar.
Nick asintió despacio. Después, entornó los ojos con mirada posesiva. 
—¿No has invitado a Joe? —preguntó con sarcasmo.
Miley se sonrojó.
—No.
—¿Vas a llevarle la cena? —insistió.
—Ashley dijo que le llevaría una fuente de camino a casa de su hermana —contestó, turbada por la mirada intensa de Nick. Este bajó la vista. No dijo nada, pero sonrió débilmente.

1 comentario:

  1. HEEEEEEEEE soy la primera.....!!!!!!!!!!!! me encanta esta noveeee!! porfa sigue subiendo no le dejes ahi

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..