miércoles, 1 de agosto de 2012

Niley 49 - Tierra de pasiones



El día de Nochevieja, con la prueba de balística y la autopsia de John Linley realizadas, Nick se pasó por el rancho a la hora del almuerzo con ánimo pensativo.

Miley estaba viendo las noticias en el salón cuando apareció; Ashley había salido a comprar comida. Nick advirtió enseguida que habían retirado el árbol de Navidad. Era una dolorosa prueba de lo abatida que estaba Miley aquellas navidades, porque le gustaba conservarlo hasta el Año Nuevo. El regalo que Nick no le había hecho lo hacía sentirse incómodo. Todavía lo tenía en su apartamento, pero se sentía demasiado avergonzado a aquellas alturas para dárselo.

Se sentó en el sillón y dejó el sombrero a un lado mientras Miley esperaba en silencio a oír lo que quería contarle. La televisión tronaba en el silencio. Nick se encogió de hombros.

—Tenía razón. Mi bala sesgó la arteria femoral de Linley, podría haber sobrevivido, pero solo con atención médica inmediata —sonrió con semblante taciturno—. No me siento mucho mejor, pero dijeron que la bala del guardia de seguridad fue la que lo mató, y así es como constará en el informe.

Miley se sentía incómoda con él después de su fría despedida del día de Navidad. Pero lo quería demasiado para hacer como si su problema no le importara.

—La intención es lo que importa ante la ley, Nick, y lo sabes —le recordó con suavidad—. No tuviste intención de matarlo. Estoy segura de que el guardia de seguridad, tampoco.
Nick tenía la mirada atormentada.
—No, el guardia tampoco quiso matarlo. Pero lo está pasando mal. John Linley ha muerto, y los periódicos nos culpan a los dos, a pesar de lo que se ha descubierto con la autopsia.

Miley quería sentarse en sus rodillas y abrazarlo, consolarlo. Pero existía una tremenda distancia entre ellos. Lo sentía tan inaccesible como si nunca la hubiera tocado.

Estaba confusa, y se sentía rechazada. No se había parado a pensar cómo sería tener una relación íntima con un hombre. Era pura agonía estar lejos de él, incluso durante una hora. Pero Nick no la quería a su lado de forma permanente. Había bebido demasiado, había sufrido un trauma, y se había consolado con Miley en Nochebuena. No era nada más que eso, en realidad. Para él todo había acabado. La muerte de Linley no era culpa suya. Volvería a trabajar en cuanto terminara los papeleos y los asesoramientos psicológicos y, poco a poco, se olvidaría de lo ocurrido, incluida la noche con ella. De hecho, al mirarlo, Miley se daba cuenta de que ya lo había olvidado.

—Estás muy callada —comentó. Ella lo miró a los ojos.
—Perdona. ¿Has dicho que ya han hecho la autopsia?
—Sí. Lo enterrarán pasado mañana. Un policía llevara a Cody Linley a Victoria para que pueda asistir al funeral. Los periodistas se pondrán las botas con eso.
—Son los tiempos que corren —repuso Miley, y lo miró con tristeza—. Pero, como solías decirme, hasta la vida es una situación temporal. Lo superarás.
—Claro —dijo, y Miley vio cómo su pecho se elevaba y descendía despacio. Sostuvo su mirada lenta y sombría—. He estado posponiendo hablar de este tema porque no sabía cómo abordarlo. Pero tenemos que hablar del futuro, Miley —anunció por fin.
—¿Qué futuro? —le preguntó Miley con sonrisa forzada. El inspiró.
—Debemos tramitar el divorcio.
Miley no reaccionó. Le costó, pero lo logró.
—Sí.

Nick se relajó. Miley se lo estaba tomando mejor de lo que había esperado. Todavía no estaba seguro de lo que sentía, pero debía hacer algo.

—Lo pediré lo antes posible. Ahora mismo, hay demasiado jaleo. Están atrasados con otras investigaciones, así que la mía tendrá que esperar hasta después de Año Nuevo. Todavía tengo que responder preguntas y ver a un psicólogo. Habrá que emitir informes, declaraciones, y llevar a cabo todos los trámites oficiales posteriores al tiroteo.
Miley observó sus labios firmes con creciente intranquilidad.
—Lamentas lo que hicimos, ¿verdad, Nick?
No contestó de inmediato.  
—Sí —masculló por fin—. Había bebido mucho y tú estabas a mano —dijo con rotundidad—. No tenía derecho a usarte para olvidarme de mis problemas.
A Miley se le cayó el alma a los pies. ¡Vaya franqueza!
—Estamos casados... —empezó a decir.
—¡Eso no es una excusa! Miley, nunca quise que hubiera intimidad entre nosotros. Insistí en ello, y lo sabes. ¡Sabes por qué!

Parecía muy incómodo, y todas las esperanzas de Miley se evaporaron ante la certeza de lo que estaba oyendo. No se le había ocurrido pensar que dos personas que habían estado tan unidas físicamente podían convertirse en desconocidos de la noche a la mañana. Pero Nick se mostraba distante, se sentía acorralado. La libertad era una religión sagrada para él. No quería estar con Miley.

—No quieres seguir casado conmigo —dijo con un suspiro suave—.Lo sé.

Nick no sabía lo que quería. Estaba inquieto, confuso. Después del tiroteo, había buscado consuelo, había necesitado a una mujer. Había empleado el alcohol como una excusa para poseer a Miley, por la que había estado agonizando lentamente. Pero se sentía culpable de haberla forzado a una relación para la que no estaba preparada. Nunca había salido con ningún chico. El le había arrebatado su derecho a escoger. El amor idílico que sentía por él había llegado a su desenlace inevitable, y él estaba preocupado por la pérdida de la libertad y por su incomodidad con la vida de familia y las raíces. Se sentía asfixiado. Necesitaba espacio aunque, al mismo tiempo, no podía olvidar la experiencia vivida en aquel dormitorio a oscuras. Nunca había creído capaz a Miley de sentir una pasión tan desinhibida. De hecho, era la primera vez que él la sentía.

—No, no quiero seguir casado —dijo con obstinación, más para sí que para ella.
—Entiendo —asintió Miley.
—No lo entiendes —replicó Nick—. Pero cuando te des tiempo para pensarlo, comprenderás que tengo razón —añadió con frialdad—. Fue una noche aislada en el tiempo, Miley. Yo me pasé de la raya y tú me dejaste. Ahora, tendremos que vivir con eso a nuestras espaldas —se inclinó hacia delante con los brazos cruzados sobre las piernas—. Al menos, no habrá ninguna consecuencia.

Se refería a la supuesta pildora que Miley estaba tomando. Ella no se atrevía a contarle la verdad. Se quedó mirando el suelo.

—Y, cómo no, también está Demi Lovato —apuntó Miley con suavidad. Él frunció el ceño—. Tu prometida —le recordó, y forzó una sonrisa.

Miley se lo había mencionado en una ocasión y él no la había contradicho. Empezó a negarlo, pero se contuvo. Si Miley creía que deseaba a Demi, le costaría menos olvidarse de él. También le haría la vida más sencilla a Demi quien, aunque Miley no lo supiera, estaba pasándolo mal manteniendo a raya a Gary Mays, el ayudante de dirección. Al menos, su relación con Nick había servido para eso.
Miley reparó en su repentino silencio e inspiró hondo.

—Entonces, era un anillo de compromiso, ¿no?

Nick asintió, afirmando la mentira con una inclinación de cabeza que parecía una traición. Miley estaba destrozada. No quería hacerla sufrir, pero su trabajo era su vida. No quería formar una familia, le parecía una trampa mortal. ¡Menos mal que Miley estaba tomando la pildora, o podría haber quedado atrapado para siempre!

2 comentarios:

  1. dios mio!!
    muriendo (de la felicidad ) en 3 .. 2 ... 1
    plop!!
    kazieee te amooooooooooo♥!
    no lo puedo creer subiste 5 ! 5! caps

    y de mi nove favoritaaaaaaaaaaa
    aaaahhhhhhhhhh no sabes lo feliz que estoy en este momento me voy a poner a leer como loca :D
    mil gracias kazie de mi corazon
    te quier♥
    aora a leer :)
    y otra vez MUCHAS MUCHISISISIMAS GRACIAS C:

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  2. ooowww pobre miley debe de estar totalmente DESTROZADA!
    maldito nick ! d:
    como la hace sufrir ojla que miley le de celos muchos celos
    wuaajjajaj
    me encanto el cap
    aora a seguir con el siguiente :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..