miércoles, 1 de agosto de 2012

Niley 51 - Tierra de pasiones



—¿Me necesitas para algo?
Miley sonrió entre lágrimas y lo negó con la cabeza.
—Joe ha dicho que se pasaría a eso de las seis para llevarte a la fiesta de fin de año —añadió Ashley—. ¡Eso te animará!
Miley cerró los ojos. Gracias a Dios que tenía a Joe.
—Sí —dijo con voz ronca—. Y, créeme, lo necesito. Ashley, Nick y yo vamos a divorciarnos para que él pueda casarse con Demi. ¿No es maravilloso?

Ashley no sabía qué decir.

—Puede que me case con Joe —continuó.
—No hagas eso, niña —dijo Ashley con suavidad—. Dos errores no hacen un acierto. Además, recuerda que Nick está atravesando unos momentos muy difíciles. Yo que tú, no me fiaría mucho de nada de lo que dijera ahora mismo. No piensa con claridad. Espera a que olvide el tiroteo antes de tomar ninguna decisión concreta, ¿de acuerdo?

Ashley no sabía lo que estaba pasando, y Miley no quería contárselo. Inspiró hondo y echó detergente en el agua de la pila.

—Ni siquiera me ha comprado un programa de ordenador por Navidad, Ashley —le dijo a la mujer—. A ella le regaló ese anillo tan caro. Ha afirmado que se trata de un anillo de compromiso, como Demi nos contó. Supongo que está enamorado de ella. Así que, no hay más que hablar. Deseo que Nick sea feliz.

Ashley también pero, en aquellos momentos, tenía ganas de estrangularlo. Dejó sobre la mesa de la cocina la bolsa que todavía sostenía en la mano.

—Hay más en el coche —murmuró, y salió en busca del resto de la compra. Miley ni siquiera miró. De todas formas, las lágrimas no le permitían ver gran cosa.

La fiesta de fin de año fue sensacional. Se celebró en el Centro Cultural de Brownsville, situado junto a la plaza principal, y a ella asistieron la mayoría de las familias fundadoras de Brownsville. Selena Gomez Bieber y su marido. Justin, se habían casado poco antes de la Navidad y se abrazaron cuando unos inesperados copos de nieve cayeron sobre los grupos que se congregaban en la plaza para escuchar las doce campanadas. Todo el mundo sonrió con indulgencia al verlos.

Joe se inclinó y besó a Miley con suavidad en los labios. Ella le rodeó el cuello con las manos y le devolvió el beso con un repentino entusiasmo que lo hizo estremecerse de pies a cabeza. Joe le devolvió el beso con fervor, y con toda su destreza. Miley sonrió bajo la presión de sus labios, disfrutando de la novedad de estar en sus brazos. No era Nick, pero resultaba agradable besarlo de todas formas. No hacía falta preguntar lo experimentado que era, porque se notaba. Ninguno de los dos reparó en las miradas de regocijo de sus conciudadanos.

La noticia del beso ardiente de Miley y Joe se propagó por la ciudad y llegó a oídos de Nick, que ya había vuelto a su puesto. No le sentó bien, sobre todo porque cada día que pasaba lamentaba más su impulsiva charla con Miley sobre el divorcio.

Cody Linley fue trasladado a Victoria para asistir al funeral de su hermano varios días después de la autopsia. De regreso a Brownsville, Cody se mostró tan dócil y educado que el amable agente del sheriff que lo trasladaba rompió el protocolo y lo dejó esposado en lugar de encadenado. En el transcurso de una parada que Linley había solicitado para ir al baño, el amable agente fue recompensado recibiendo dos golpes en la cabeza con la culata de su propio revólver reglamentario de calibre 38. Linley lo dio por muerto y lo abandonó bajo una fuerte lluvia en la cuneta de la autovía. Horas más tarde, encontraron el coche patrulla vacío a las afueras de Victoria.

Incapaz de viajar a Brownsville aquel día debido a su apretada agenda, Nick telefoneó a Joe Miller y le contó lo ocurrido. También tenía que pedirle que estuviera pendiente de Miley, ya que temía que Cody Linley quisiera ajustar cuentas con todos ellos, en especial, con él.

El equipo de rodaje regresó para realizar sus dos últimas semanas de trabajo, y Miley estaba tan abatida que apenas se fijó en Demi. Había aprobado todos sus cursos de otoño y se había matriculado para el semestre siguiente.

Nick se presentó el primer domingo del rodaje, a primera hora. Era un día frío pero soleado. Joe ya estaba allí, hablando con uno de sus hombres sobre la vigilancia y esperando a que Miley se preparara para poder salir con ella.

Miley no había esperado ver a Nick y reaccionó con incomodidad. Lo mismo hizo Nick. Hablaron con la educación gélida de dos desconocidos rivales. Miley ni siquiera le sonrió. Demi vio aquella nueva tensión e incomodidad y formuló una desagradable hipótesis. Gary la estaba acosando más que nunca y la aterraba quedarse sola con él, aunque hubiera más personas. ¡No podía permitir que Nick la abandonara justo en aquel momento!

De modo que, mientras Nick hablaba brevemente con el ayudante de dirección y el personal colocaba los aparatos, Demi se detuvo junto a la silenciosa Miley.

—Es lo que pasa cuando uno refleja en la cara lo que siente —le dijo Demi con frivolidad—. Si quieres algo de un hombre, no deberías arrojarte en sus brazos. De todas formas, el sexo es una pobre manera de retener a un tipo como Nick. Está demasiado asqueado para hablar contigo, ¿no te das cuenta? Me dijo que lo avergüenzas con tu comportamiento. Lo único que quiere es olvidar lo ocurrido. Dice que te arrojaste en sus brazos y que no pudo evitarlo.

Miley miró a la mujer con semblante horrorizado. Demi se sintió fugazmente culpable por la mentira. Pero había dado en el blanco, para haber sido un tiro al aire.

—Asqueado —repitió Miley con voz inexpresiva, sintiendo náuseas. Desde luego, Nick no se andaba con rodeos. Su inexperiencia y su pasión desinhibida lo habían asqueado, y no soportaba seguir viéndola. Le había dicho a Demi que ella se había entregado a él, y que lo único que deseaba era olvidarlo todo. Bueno, no era ninguna sorpresa. ¿No se lo había dicho ya a ella? Pero no había sido tan cruel, ni siquiera al mencionar el divorcio.

Se dio la vuelta y fue a recoger su bolso. No se le ocurrió ponerse un jersey, aunque hacía frío. Cuando volvió a salir, Nick estaba en el porche.

No lo miró a los ojos; estaba terriblemente dolida. Se colgó el bolso del hombro con movimientos rígidos.

—¿Estás bien? —preguntó Nick con vacilación. Ella apretó los labios.
—Tengo entendido que verme te asquea, y que te avergüenzo con mi mera presencia. De momento, no puedo evitarlo, pero prometo alejarme lo más posible de ti cuando vengas. Dile a Demi que no tiene por qué seguir atormentándome. Tendrás el divorcio en cuanto lo pidas —elevó los ojos, dolidos y furiosos—. ¿Cómo has podido decirle que nos habíamos acostado, que me arrojé en tus brazos? ¿Cómo has podido, Nick?

1 comentario:

  1. oh oh oh ...
    hahahahh dmi se meti en problemas
    ya era ora caray en esta nove no me cae nada bien!!

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..