miércoles, 1 de agosto de 2012

Niley 52 - Tierra de pasiones



Nick frunció el ceño, y empezó a hablar, pero ella se alejó por una pradera cercana hacia una de las construcciones del rancho, para esperar allí a que Joe terminara de hablar con uno de sus hombres.

Nick montó en cólera. ¿Cómo podía Demi haberle contado aquella mentira a Miley, cuando él ya le había desgarrado el corazón? Avanzó hacia la modelo con los ojos inyectados en sangre, y la acorraló a unos metros de distancia de donde Miley aguardaba a Joe, cerca del edificio.

—¿Por qué le has dicho a Miley que me asqueaba? —preguntó a Demi con enojo—. ¿Por qué le has mentido?

Demi estaba demasiado aturdida para contestar. No se le había ocurrido pensar que la joven repetiría sus palabras a Nick al momento siguiente. Empezó a hablar, cuando avistó un movimiento detrás de Nick que captó su atención.

Miley se alejaba un poco más de la dolorosa visión de Nick hablando con Demi Lovato. De improviso, vio a un hombre delgado y medio calvo apuntando a la espalda de Nick con una pistola.

No había tiempo. Nick era capaz de reaccionar en una fracción de segundo, pero en la fracción de segundo que ella tardaría en llamarlo caería muerto. Era la única decisión posible, así que Miley la tomó. Se interpuso en la trayectoria de la bala justo cuando Linley disparaba.

Por extraño que pareciera, no sintió dolor. Notó el impacto de un objeto duro y, después, la dificultad de respirar. Se quedó mirando al hombre que acababa de apretar el gatillo y, con un pequeño gemido, cayó al suelo boca abajo, sangrando, inconsciente.

Demi vio lo que ocurría con auténtico horror.

—¡Nick! —chilló en el momento en que se produjo la detonación.

Con el instinto de muchos años de profesión, con un único movimiento fluido, Nick desenfundó su automática Colt del calibre 45, se dio la vuelta y disparó, hiriendo a Linley en la mano. El hombre soltó su arma y cayó de rodillas.

Nick avanzó hacia él sin vacilación, advirtiendo distraídamente que Miley se había desmayado. Joe Miller se acercó corriendo, empuñando su revólver.

—Yo lo esposaré —dijo Nick—. Tú ocúpate de Miley. Creo que se ha desmayado.
Inmovilizó a Linley y lo esposó a la espalda, haciendo caso omiso de los gritos de dolor del hombre y de sus furiosas amenazas.
—¡Barnes, llama a una ambulancia! —le gritó al subalterno de Joe, que hizo una seña y empezó a hablar por el radiotransmisor que llevaba en la solapa del uniforme.
—¡Nick!

La voz de Joe sonaba extrañamente entrecortada.  Aquello lo inquietó. Dejó a Linley esposado, de rodillas, retiró el revólver que llevaba y se lo guardó en su cinturón reglamentario. Se reunió con Joe junto al cuerpo inmóvil de Miley. Demi se había quedado petrificada, pero ella también se acercó, junto con el resto del personal de rodaje.

La mano de Joe salió de debajo del pecho de Miley cubierta de sangre.

Nick dejó de respirar, dejó de pensar. Miley no se había desmayado; yacía inmóvil y rígida. Estaba muerta. Linley la había matado. Se dio la vuelta mascullando una rápida maldición y se abalanzó contra el hombre esposado con una economía de movimientos temible.

—¡Nick, no! ¡Deténganlo! —les gritó Joe á los miembros del rodaje.

Tres hombres, dos ingenieros y el ayudante de dirección, atraparon a Nick justo cuando alcanzaba a Linley y lo apartaron de él. Nick maldecía profusamente, con voz entrecortada, mientras la realidad empezaba a penetrar su aturdimiento.

—¡Soltadme, maldita sea! —jadeaba, forcejeando con sus captores.
—¡Nick, está viva! —gritó Joe—. ¿Me oyes? ¡Vén aquí! ¡No puedo hacer esto yo solo!

Nick se deshizo de los hombres que lo retenían y se reunió con Joe justo cuando este daba la vuelta al cuerpo con manos trémulas y suaves. Nick estaba pálido y respiraba con dificultad.

La sangre manaba del frente de su blusa, empapándola y manchando la hierba sobre la que Miley yacía. Hacía tanto frío que la sangre humeaba. Miley estaba inconsciente y respiraba de forma ruidosa.

—Colapso pulmonar —masculló Joe—. La han herido en algún punto de la caja torácica —miró a Nick con semblante frenético—. Necesitamos mantas, algo con lo que levantarle los pies, presionar la herida...

Nick se quedó rígido, contemplando la palidez e inmovilidad de Miley y reflejando horror en cada línea de su rostro. Por primera vez en su vida, era incapaz de reaccionar. Había tanta sangre... pensó a ciegas. ¡Tanta! Joe tampoco estaba respondiendo muy bien; se sentía impotente al ver a Miley así.

Demi se acercó deprisa, recordando lo que le había dicho a Miley hacía escasos minutos, la mentira que ella se había inventado. Se odiaba a sí misma. La sangre la mareaba, pero estaba acostumbrada a las emergencias. Se quitó el lujoso jersey que llevaba y cubrió con él la herida, presionando con fuerza para intentar detener la hemorragia. Joe la miró, sorprendido.

—Está entrando en estado de shock —dijo Demi con serenidad—. Necesitamos mantas.
— ¡ Mantas! — gritó Joe.

Los hombres empezaron a correr. Ashley oyó el revuelo y salió corriendo de la casa, pero regresó al interior en cuanto le contaron lo ocurrido y lo que se precisaba. Salió de nuevo acarreando mantas de la habitación de invitados, y un enorme edredón. Se los pasó a Joe, que cubrió a Miley mientras Demi seguía presionando la herida. Ashley enrolló una de las mantas y la usó para levantarle las piernas a Miley. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Sollozaba mientras retorcía las manos y la observaba.

—¿Qué pasa con la ambulancia? —le gritó Joe a su agente.

En aquel momento, el sonido de las sirenas hendió el murmullo de conversaciones. Nick sostenía una de las manos de Miley con tanta fuerza que hasta ella tenía los nudillos blancos. Tenía ojos de muerto; ni siquiera parecía ver a la gente que lo rodeaba.

1 comentario:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..