miércoles, 1 de agosto de 2012

Niley 53 - Tierra de pasiones



Miley estaba empezando a temblar de pies a cabeza, y un gemido lastimero y áspero brotó de sus labios. El sonido arrancó a Nick de su estupor. Le retiró a Miley el pelo de la cara.

—No te muevas, cariño —le dijo con voz ronca—. No te preocupes, estoy aquí. Te pondrás bien. ¿Dónde diablos está esa maldita ambulancia? —gritó con su voz grave impregnada de pánico.
—Aquí, señor —dijo el hombre de Joe, que estaba apartando a los curiosos y haciendo señas a la ambulancia para que se acercara. Tras la ambulancia llegaba un coche de policía de Brownsville con otros dos hombres de Joe.

Nick seguía sujetando con fuerza la mano de Miley. Logró mantenerse cuerdo el tiempo suficiente para lanzar una mirada a Linley, que estaba de rodillas sobre la hierba, gimiendo por su herida.

—Meted en la cárcel a ese hijo de perra —masculló—, antes de que acabe con él.

La mirada de Nick delataba sus intenciones. Había olvidado la ley, el deber, el honor, todo, dominado por el peor temor que había experimentado en su vida. Si Miley moría, sería un hombre sin ley. Ya no le importaría nada en el mundo, nunca, salvo la venganza. Se sentía frío, enfermo y horrorizado, y no podía arrancar la mirada del rostro contraído por el dolor de Miley. Lo estaba matando verla así. Y la sangre seguía manando como agua de un aspersor, a pesar de los esfuerzos febriles de Demi por cortar el flujo.

El personal de la ambulancia actuó con rapidez y eficiencia. Nick no quería soltarle la mano a Miley. Tuvieron que rodearlo para trasladarla, porque Nick subió a la ambulancia con ella, sosteniéndole la mano.

—No la dejen morir —le dijo Joe a un miembro del personal médico—. Voy a desarmar a Nick antes de que se la lleven —añadió en un murmullo.

Subió a la ambulancia, habló en voz baja con Nick, que apenas lo oyó, y le quitó las dos armas, la Colt automática y el revólver con el que Linley había disparado. Cuando bajó, cerraron las puertas de la ambulancia.

La última imagen que tuvo de Miley fue con la cabeza morena de Nick inclinada sobre ella en una agonía de dolor.

—¿Vivirá? —le preguntó Demi a Joe.
Joe la miró, comprendiendo con retraso que le estaba dirigiendo la palabra.
—No lo sé —dijo con voz inexpresiva. Estaba tan asustado como Nick, solo que lo ocultaba mejor. La modelo inspiró de forma trémula.
—Nunca había visto una herida de bala.
Joe no estaba escuchando. Uno de sus hombres se acercó a él.
—Encadenadle los tobillos y trasladadlo al hospital —ordenó Joe con aspereza.
—Necesito un médico —rugía Linley—. Estoy herido. ¡Me sangra la mano!

Joe se lo quedó mirando.

—Si haces un solo movimiento que no me agrade, lo que necesitarás será un enterrador —dijo con pura malicia, e hizo girar la Colt en su mano con una destreza que indujo a Linley a retroceder.
—¡Esta vez he fallado, pero no volveré a hacerlo! — rugió Linley—. Mató a mi hermano. Yo lo mataré a él. ¡Lo juro!

Joe le hizo caso omiso y entregó al agente de policía las dos armas que le había quitado a Nick.

—La Colt es de Nick Jonas. El Smith&Wesson es el arma con la que Linley disparó a Miley Cyrus. Guárdalas bajo llave en mi despacho.
—Nos ocuparemos de ellas, señor —le aseguró el agente—. Espero que la señorita Cyrus se ponga bien.
—Yo también —dijo Joe con voz ronca, con la voz tan rígida como sus rasgos. Lo estaba matando no poder ir en la ambulancia con ella. Pero era Nick quien tenía derecho a acompañarla, por mucho que detestara reconocerlo.

Demi Lovato vio alejarse la ambulancia. Lanzó una mirada a Ashley, que lloraba amargamente a un lado. Imaginaba lo afectada que estaba la mujer, que era lo más parecido a una madre que Miley había tenido. Se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros para consolarla.

—Vamos —dijo con suavidad—. La acompañaré a casa.
—Tengo que ir al hospital —gimió Ashley—. Pero no puedo conducir de lo mucho que estoy temblando.
—Le pediré a alguien que nos lleve —dijo Demi—. Yo también voy —añadió con obstinación, lanzando una mirada al ayudante de dirección, que parecía estar a punto de replicar—. Hoy no contéis conmigo —le dijo—. Voy a ir al hospital a hacer compañía a Nick.

Gary Mays elevó las manos en señal de protesta pero, al recibir una mirada fría de Joe, se alejó sin decir palabra.

—Podéis venir conmigo —les dijo a las mujeres sin mirarlas—. Dadme un minuto para que llame a la comisaría y a los Rangers —se sacó el móvil de la funda y empezó a marcar números.
—Necesita un jersey —le dijo Demi a Ashley, y la condujo hacia la casa— Yo tendré que pedirle uno prestado. He usado el mío para cubrir a Miley.

Ashley se había dado cuenta, a pesar de la agonía del momento. Logró sonreír entre las lágrimas, sorprendida y complacida de encontrar un aliado donde había creído tener un enemigo. Toda la malevolencia que había sentido hacia la hermosa modelo se evaporó.

—Le buscaré algo que pueda ponerse

3 comentarios:

  1. wow me encantooooo
    poooooooooooooorfaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    no tardes en seguirlaaa

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  2. Ahhh me super encanto esta increible
    aww pobre de Miley espero que se salga de todo eso
    te quedo estupendo me fascino muy lindo
    espero el siguiente pronto que esta interesante sii pleasee
    besooos cuidate :D

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  3. wow ese Demi es mala pero pobre Miley síguela pronto

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..