lunes, 3 de septiembre de 2012

Niley 37 - Fruto de la traición



Fueron a una fiesta. Era el baile anual que orga­nizaba el alcalde de Taormina. Incluso asistió Paúl. Llegaron los tres en la limusina. Miley llevaba un vestido de seda negro hasta los pies que se deslizaba por su cuerpo como sólo la seda puede ha­cerlo. Por primera vez desde que habían vuelto a estar juntos llevaba el anillo de diamantes de compromiso y el collar a juego.

Paúl se comportaba con discreción. Ocupaba un segundo plano en los asuntos de su hijo desde que había vuelto de Suecia. No bromeaba con ella. Miley no podía dejar de preguntarse qué estaría tramando. No compren­día su nueva actitud.

La fiesta se celebraba en un hotel, una antigua villa. Miley perdió enseguida a Nick entre la multitud, pero veía a Paúl de vez en cuando. Pronto se cansó y deci­dió ir a buscar a Nick para pedirle que volvieran a casa.

Lo encontró en una de las terrazas abiertas de uno de los salones, pero en una actitud que acabó con la paz que habían estado construyendo durante las últimas se­manas de convivencia. Estaba con una mujer, con una extraña. Una mujer hermosa con una espesa melena ne­gra. Era alta y delgada y llevaba un exquisito vestido de seda azul. Estaba de pie con las manos sobre los hom­bros de Nick mientras él la rodeaba por la cintura y se miraban el uno al otro. Sólo se miraban, pero aquello era suficiente.

Era Selena, pensó Miley, tenía que ser Selena. Y entonces ocurrió lo peor. Nick se inclinó sobre ella y la besó en la boca con un ligero roce. Miley no quiso ver nada más. Se dio la vuelta y se marchó a través de la multitud hasta llegar al vestíbulo de entrada en el que se quedó parada sin saber qué hacer, desorientada.

-¿Miley? ¿Qué ocurre? -preguntó Paúl extrañado por su expresión.
-No me encuentro bien. Quiero volver a casa.
-Iré a buscar a Nick -dijo haciendo un gesto con la mano para llamar a un camarero que fuera a buscarlo.
-¡No! -gritó Miley-. Pre...fiero irme so...la. ¿Quie...res llamar al co...che? -rogó con los ojos llenos de angustia.
-Por supuesto -contestó Paúl suspicaz-. ¡Cama­rero, que traigan mi coche! ¿Te ha insultado alguien Miley?
-Sí -susurró.
-¿Quién?

Miley no contestó.

-Su coche está en la puerta, signore Jonas.
-Bien, gracias. Busque a mi hijo y dígale que su es­posa no se encuentra bien y que me la llevo a casa. Miley, apóyate en mi hombro.
Sin casi darse cuenta de lo que hacía Miley se apoyó en Paúl y ambos salieron. Un camarero empujaba la silla de Paúl.
-Ocúpese primero de que entre la señora Jonas -ordenó Paúl.

Miley entró en el coche sin decir palabra, temblando. Luego entró Paúl y la tomó de la mano volviendo a preguntarle:

-¿Y ahora querrías explicarme qué ha ocurrido ahí dentro? Dijiste que alguien te había insultado. ¿Quién ha sido?
-Nick.
-¿Nick? ¿Mi hijo Nick te ha insultado? -repi­tió incrédulo.
-Estaba con Selena -explicó ella y comenzó a reír-. Supongo que la situación te divierte. Los pillé be­sándose en una terraza. ¿Es que no vas a reírte?
-No, no tiene ninguna gracia.
-No, no la tiene.
-¿Estás segura? ¿Seguro que era Nick?
-¿Pretendes acusarme de estar ciega además de ser idiota? -preguntó con una expresión de frialdad como nunca la había visto él.
-No, pero creo que quizá hayas sacado conclusiones erróneas de...
-¿Lo defiendes, Paúl? Pensé que te alegrarías.
-No, ninguna de las dos cosas. Es que no puedo cre­erlo. Sabes, Selena es...
-No quiero escucharlo -lo interrumpió Miley-. No quiero escuchar nada de lo que tengas que decir al res­pecto. Deja que sea Nick quien se explique. Por pri­mera vez esto no tiene nada que ver contigo.

Paúl suspiró y se reclinó sobre el asiento. Miley miraba por la ventana sin ver nada y con el corazón roto. Al llegar a casa Paúl preguntó:

-¿Qué vas a hacer?
-Matarlo. Una reacción muy siciliana, ¿no crees? -sonrió.
-Yo esperaría hasta que Nick te diera una explica­ción -sonrió él también-. No creo que te sientas muy bien si lo matas y luego descubres que todo ha sido un error.
-¿Y eso me lo dices tú, que fuiste el primero que me avisó de la existencia de esa mujer?
-Ya sabes que yo soy un hombre malévolo. Digo co­sas que hacen daño a las personas.
-Pues duele, es cierto. Felicidades, Paúl, lo has conseguido otra vez -dijo saliendo del coche.
-¿Quieres esperar un momento? Tengo que decirte algo...

Pero Miley ya había salido. Y el segundo desastre es­taba a punto de cernirse sobre sus cabezas. María, el ama de llaves, apareció en la puerta con una expresión de ansiedad.

2 comentarios:

  1. wujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
    soy la primera asjdjas!!
    no importa lo importante es que subiste :DD!!
    si por fin estoy tan feliz :D
    me muero por leer mas
    y que subas TIERRA DE PASIONES ♥♥
    AMO ESA NOVE Y ESTA!!
    SUBE MAS POR FIS C:

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  2. DIOS. qe terca es Miley no dejo a Paul hablar ...
    me encanto!!!! ya qiero saber el prqe la anciedad del amq de llavees sube prontoooo!!! pliss saludos

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..