martes, 4 de septiembre de 2012

Niley 39 - Fruto de la traición



Las horas siguieron pasando y entonces volvió Nick del hotel. Su aspecto era terrible. Era extraño porque había ido a pasar la noche, a descansar por fin en una cama, pero en lugar de hacerle bien estaba aún más pálido y más tenso. Apenas dijo hola ni la miró al entrar. Se sentó en una silla al lado de la cama de Destiny y la miró. Pero no la veía. Su aspecto era de confusión. Cómo supo Miley lo que ocurría, lo que le pasaba, nunca lo habría podido decir.

-Lo sabes, ¿verdad? -preguntó Miley en voz baja. Él no contestó. Volvió a mirar a la niña tenso, como petrifi­cado, y poco a poco se fue desmoronando sin control-. ¡Nick... no! -murmuró acudiendo a su lado y tomándolo de la mano.

Él la agarró también, muy fuerte, y luego su cabeza cayó sobre la cama y comenzó a llorar.

Nunca en la vida había visto o sentido algo parecido. Sus ojos se llenaron también de lágrimas. Corrió hacia la puerta para cerrarla y salvar el orgullo de su marido ante la mirada de la gente. Luego, se quedó en pie sin saber qué hacer. Acercarse y abrazarlo sería lo peor, le haría perder la dignidad. Decidió sentarse en su silla, al otro lado de la cama, y ofrecerle su mano consoladora.

Él la aceptó y la agarró a su vez. Aquello pareció pro­curarle la calma que necesitaba para recuperar el con­trol. Dejó de llorar y de pronto se puso en pie, volviendo la cabeza hacia otro lado para que ella no pudiera verlo. Se acercó a la ventana y estuvo mirando hacia fuera durante un rato muy largo.

-¿Qué tal está él? -preguntó Miley al cabo del tiempo-. Me refiero a tu padre.
Él no contestó de inmediato. Su mandíbula se apre­taba como si intentara aún controlar sus emociones.
-Ha vuelto a la villa, está en la cama. La confesión lo ha... destrozado.

Miley asintió. Comprendió la razón por la que Paúl no había vuelto al hospital a ver a Destiny, y comprendió también por qué había confesado la verdad. Intentaba redimirse a los ojos de Dios. No ante Nick, él sabía perfectamente que su hijo nunca lo perdonaría. Pero confesándole a Nick otro pecado esperaba redimir el pecado de haber expuesto a su nieta a una enfermedad mortal, aunque aquella confesión le costara el amor de su hijo. Miley lo compadeció.

-Lo siento -murmuró Miley.
Nick se volvió. La rabia había sustituido a la pena en su rostro.
-¿Y tú me dices eso... a mí? ¡No, no! -sacudió la ca­beza-. Mi scusi. No puedo... -tragó con fuerza inten­tando decir las palabras que quería pero incapaz de articular. Estaba desesperado, no podía soportar aquella emoción-. Mi scusi, cara, pero tengo que marcharme. Volveré tan pronto como...
-¡No... Nick! -exclamó Miley abalanzándose hacia él. No podía dejar que se fuera en ese estado-. ¡No te va­yas! Te necesito aquí, las dos te necesitamos.
-¡Dios, es cierto! -respiró Nick-. Por supuesto. Una vez más me estaba portando como... -no tenía pa­labras para decirlo.

La abrazó sin estrecharla realmente en sus brazos, sin amoldarla a su cuerpo, tenso.
-Ven a sentarte otra vez -pidió Miley-. Hoy se ha es­tado moviendo un poco.

Había conseguido que se sentara de nuevo en la silla, pero no sabía qué más hacer. Estaba profundamente afectado. En ocasiones como aquella él le había obli­gado a beber algo, recordó. Pero no tenía nada que ofrecerle. Nick miraba a Destiny. La expresión de sus ojos era de tal amor y vulnerabilidad, que Miley pensó que aque­llo podía servirle de tónico tanto como el brandy.

-Ahora que estás aquí voy a salir un rato a refres­carme y a tomar café -murmuró Miley.

Una vez fuera, se apoyó en la pared. Estaba tem­blando. Estaba preocupada por Destiny, por Nick, por Paúl... por sí misma. E incluso por Selena. Sintió cómo el pinchazo de los celos le helaba el corazón. No sabía qué iba a ocurrir.

Cuando por fin volvió a la habitación Nick parecía sentirse algo mejor. No volvió a mencionar la confe­sión de su padre, y ella no se lo recordó. Pero tampoco mencionó a Selena. Sin embargo, ambos espectros los esperaban en cada silencio, listos para saltar sobre ellos a la menor ocasión, en cuanto la enfermedad de Destiny dejara de tener prioridad.

Más horas. Un día entero y una noche. Miley durmió en el hospital y Nick fue al hotel. A la mañana si­guiente, volvió con ropa limpia para ella. Se cambió y al volver a la habitación Nick estaba sentado en la cabe­cera de la cama abrazando a Destiny.

-Acaba de despertarse hace un minuto -dijo él con los ojos llenos de lágrimas-. Me reconoció.

Miley se desmayó. Pero no fue Nick quien la agarró evitando que se cayera, sino el doctor, al que él había llamado al despertarse la niña.
Y pasaron más horas. Le hicieron pruebas a Destiny y fi­nalmente los médicos vieron que no había daños. En una semana, volvería a casa.

Volvieron a la villa una brillante y soleada mañana. Destiny aún estaba débil, aún seguía durmiendo la mayor parte del día, pero en cuanto se dio cuenta de dónde es­taban levantó la cabeza del hombro de Nick y preguntó por su abuelo.

-¿Dónde está el abuelo?
-Está en casa, deseando verte -contestó Nick. El abuelo, al que hacía tiempo que no veían y cuya sola mención ponía tenso su semblante-. Si te llevo con Lily ahora mismo, ella te llevará junto a él. ¿Quieres?

Destiny asintió contenta. Miley y Nick se quedaron so­los. La tensión, el espectro de la verdad los amenazaba.

-Nick... tu padre... -comenzó a decir Miley.
-Ahora no. No tengo tiempo -añadió mirando el re­loj sin querer mantener su mirada-. Tengo que mar­charme a Palermo. Por negocios.

Esa no era la verdadera razón por la que se mar­chaba, y Miley lo sabía.

-¿Cuándo volverás?
-No lo sé. En unos cuantos días -contestó impa­ciente-. Depende de cuánta atención requiera un asunto que...
-¡Yo también necesito tu atención! -respondió ella enfadada.
-¡No!
-Así que nosotras dos ya no contamos nada, ¿no es eso? -preguntó Miley amargamente-. ¡Cómo ya ha pa­sado la crisis, ya puedes ocuparte de otras cosas!

Cosas como por ejemplo Selena, pensó Miley.

-No es eso -negó él con fuerza-. Es sólo que nece­sito tiempo, necesito tomarme un tiempo para hacerme a la idea de...
-¿De qué? -lo desafió-. ¿De lo que va a significar para ti la confesión de tu padre? ¿De lo que significa para tu vida? ¿Para tus mentiras?
-¿Mentiras? ¿A qué mentiras te refieres?
-Tu padre... -comenzó a decir Miley.
-¡Deja a mi padre fuera de este asunto!
-Todos hemos sido víctimas, por si no lo recuerdas -contestó tensa-. ¡Incluyendo a tu padre! Él era un hombre muy orgulloso, estaba orgulloso de su hijo y quería lo mejor para él. Y sin embargo tú apareciste con­migo. Eso lo destrozó. Así que me hizo la guerra. Pero al final ha sido la víctima de su propia lucha, una lucha en la que no le importaron los medios. Ganó la batalla, Nick, pero ha perdido la guerra. Porque al final com­prendió que al separarnos a nosotros dos se estaba sepa­rando de su nieta.
-Y es por esa razón por la que nunca lo perdonaré. Yo creía en él. Creía en él como nunca había creído en nadie, y él se aprovechó. ¡Utilizó deliberada y cínica­mente la confianza que yo tenía puesta en él para usarla como arma contra mí!
-Contra mí, Nick, contra mí -lo corrigió Miley-. La usó contra mí, no contra ti.
-¿Y cuál es la diferencia? Tú eras mía. ¡Mía! -gritó enfurecido y posesivo-. ¡Me arrebató la única cosa del mundo que me importaba aparte de él! No puedo hablar de esto, me ofende. Te ofende a ti. Sólo sé que lo que él me hizo a mí yo te lo hice a ti. ¡Te arrebaté tu confianza en mí y la destrocé!

No era eso, pensó Miley, lo que más daño le había he­cho, lo peor de todo era Selena. Sin embargo calló.

-¿Y qué es lo que vas a hacer? ¿Vas a castigar a un viejo moribundo ignorando su presencia como hiciste conmigo?
-Le permito que conserve el amor de su nieta, que es más de lo que él me concedió a mí. Por supuesto tú tie­nes la última palabra -añadió suavizando su tono de voz-. Te apoyaré en todo lo que decidas sobre su dere­cho a estar con la niña.
-En otras palabras -contestó Miley enfadada tomando buena nota de que Destiny volvía a ser de nuevo «la niña»-: nos abandonas.
-Te concedo el derecho a decidir a ti, yo no tengo de­recho alguno. Los perdí todos el día en que confié en mi padre en lugar de confiar en ti.
-Entonces vete y haz lo que tengas que hacer, Nick -respondió Miley pensando que en realidad lo que quería era volver con Selena-. ¡A mí ya me da igual!

5 comentarios:

  1. DIOS LOS AMEEEEEEEEEE!!
    ME ENCANTO !! :D
    GRRRR' ME MOLESTA LA ACTITUD DE NICK!!
    OJALAA QUE MILEY LO DEJE Y EL TENDRA QUE IR A RECUPERARLA WUAJAJAJJAJ SOY MALA LOSE LOSE (mari aca rato me lo dice jijij)
    me muero por que subas mas mi linda kazziee♥
    TAMB ME MUERO DE GANAS DE QUE SUBAS "TIERRA DE PASIONES ME DEJASTE MUY MUY INTRIGADA EN ESE pero apuesto a que nick la va a ser suya otra vez ojala que miley se resitaaaaaa wujuuuuuu
    POR FAVOR KAZZIE SUBE PRONTO AMO♥ TUS NOVES :)
    tmb espero que estebien corazon cuidate mucho
    besos & abrazoz te quiere mayi♥

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  2. muy buena tus noves soy nueva en esto de comentar pero las e leído todas..... y me encantan ... siguelas subiendo.... porq son super interesantes... cuiidate .... :)

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  3. amooo esta nove muchicicicicicimo!!
    siguela pronto!!!!♥
    :)

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  4. aaawww buenisimo me encanto kazzie de mi corazon seguila!
    cuidate y besitos

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  5. me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa sube pronto tambien de la otra nove porfis

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..