sábado, 15 de septiembre de 2012

Niley 60 - Tierra de pasiones


Miley estaba perdiendo terreno. Su cuerpo empeza ba a reaccionar a la proximidad de Nick, sus senos ya estaban presionando el tórax de Nick, sus piernas la estaban acercando a su magnífica virilidad. Lo sentía en torno a ella y lo deseaba con locura.


Miley observó con sensación de horror cómo deslizaba sus propias manos dentro de la camisa de Nick, pero no tenía poder para detenerlas. Elevó su rostro hacia él y vio en sus ojos cafés el mismo deseo incontrolable y desesperado.

—Esta vez, no pienso apagar la luz, Miley — dijo mientras se inclinaba y la levantaba del suelo—. Y lo que voy a hacer te va a encantar.

Nick abrió la boca sobre los labios entreabiertos de Miley. Fue como una explosión de gozo dentro de ella. Para vergüenza suya, no articuló la menor protesta. Se aferró a él, respondiendo al ansia feroz de la boca de Nick con una pasión frenética, restregando su cuerpo contra el de él y gimiendo de forma lastimera.

Cuando acabaron tumbados en la cama, a ella ya no le quedaban palabras. Estaba tan impaciente por eliminar obstáculos como él, y respiraba con dificultad, jadeaba, en el silencio absoluto de la habitación.

—Vamos a cenar... con los Kosugi —dijo Miley con voz ahogada mientras Nick la despojaba de sus pantalones de vestir y le sacaba la blusa por la cabeza.
—Dentro de dos horas —susurró él con aspereza, deslizando las manos hacia su ropa interior con mortal eficiencia—. Con un poco de suerte, todavía podrás andar para entonces...

Miley gimió bajo la fuerte presión de los labios de Nick. Este se abría paso por su cuerpo, eliminando obstáculos con poca finura y mucha impaciencia. Por fin, quedaron entrelazados sobre las sábanas, en una maraña de miembros desnudos.

—Despacio —susurró Nick con voz ronca mientras ella se retorcía bajo la caricia de sus labios en los senos—. Tranquila, nena. No hay prisa. No hace falta.
Ella sollozó, y su voz resonó en la quietud apenas turbada por el suave zumbido del aire acondicionado.
—El servicio de habitaciones —jadeó Miley.
—He cerrado la puerta con llave.

Miley iba a mencionar que tenían una llave maestra, pero Nick la estaba besando en la cara interior de los muslos y ella estaba enloqueciendo de placer. No podía creer que estuviera bullendo de deseo nada más sentir la caricia de Nick.

—Puede que yo... no sea normal —susurró, aferrándose a él.
—¿Porqué?
—Estoy en llamas —rio de forma entrecortada—. Me muero por tenerte. Haría cualquier cosa, cualquier cosa.
—Yo también. Cualquier cosa por complacerte —se tumbó a su lado y tomó su rostro entre las manos para asaltar tiernamente su rostro con caricias—. Ha pasado tanto tiempo, cariño. ¡Tanto!

Su exclamación desembocó en un áspero gemido cuando Miley deslizó las manos por el vello de su torso. Se preguntó si los hombres sentirían lo mismo que las mujeres con las caricias íntimas. Decidida a averiguarlo, se inclinó sobre el pecho de Nick y lo exploro con la boca, lamiendo los pezones planos masculinos que eran el contrapunto de los de ella.

Nick arqueó la espalda, temblando.

—¿Te gusta? —susurró Miley junto a su clavícula.
—Me encanta —masculló—. Hazlo otra vez.

Miley lo complació, pero cuando deslizó la boca por debajo del ombligo de Nick, este se estremeció de la cabeza a los pies y, de pronto, la colocó bajo su cuerpo y enredó sus piernas con las de ella al tiempo que buscaba su boca

Las manos de Nick estaban entre ellos, desplegando su magia por el cuerpo tenso de Miley, haciéndola retorcerse y gemir con sensaciones deliciosas. Abrió las piernas para dejarlo que la tocara de forma aún más íntima.

Nick levantó la cabeza y la miró a los ojos mientras la acariciaba por entero con lentas y tiernas exploraciones que la ponían frenética de placer.

—Nunca había deseado tanto a nadie —dijo con aspereza. Deslizó una pierna entre las de Miley y la movió, muy despacio, hasta lograr la intimidad total—. No, no levantes la pierna —susurró—. Mueve esta... Así —se estremeció y la miró a los ojos—. Ahora, acércate. Siente cómo te penetro. Despacio, cariño. Despacio. Te gusta, ¿verdad?
—Sí —susurró Miley. Le hundió los dedos en los hombros y lo miró, sintiendo cómo su cuerpo se fundía lentamente con el de él. Pensó que sentiría molestias, si no dolor. Pero ya no existía ninguna barrera, ningún impedimento. Sus ojos castaños reflejaron sorpresa y placer por la facilidad con que la había penetrado.
—Me excitas —masculló Nick, observándola mientras se movía—. Todo en ti me excita. No me hizo gracia tener que apagar la luz la primera vez. Quería ver tu cara, tus ojos, mientras te hacía el amor.

Era una confesión inesperada. Miley se quedó sin aliento y, después, lo exhaló con un sonido gutural cuando Nick se movió y recogió sus piernas entre las de él.

—¿Recuerdas lo que sentiste la otra vez cuándo hicimos esto? —preguntó, con voz grave y sensual, mientras volvía a penetrarla.
—Sí —contestó. Le tocó la cara con las manos, siguió el contorno de su nariz recta, de su boca amplia y sexy, de la barbilla prominente. Jadeó cuando el placer la hizo elevarse hacia él.
—¿Así? —susurró, y volvió a penetrarla, con más seguridad al ver su expresión—. Te gusta, ¿verdad? —elevaba y dejaba caer las caderas, y con cada movimiento lento, jadeaba y se ponía rígido.
Miley le clavaba las uñas en los bíceps, dominada por un éxtasis creciente tan agónico como gozoso.
—¡Nick! —su voz estalló con la tensión y su cuerpo se puso repentinamente rígido. Lo miró a los ojos próxima al pánico—. Por favor, no pares —suplicó con voz rasgada.
—¿Así? —preguntó Nick con impaciencia, y la penetró con más fuerza. Apretó los dientes y cerró los ojos—. Sí, ¡sí! ¡Así...!

Miley estaba moviéndose con él, como si estuviera unida a Nick por unas cuerdas invisibles. Olvidó el pasado, el futuro, el dolor, la incertidumbre. Solo conocía una cosa, la desesperada búsqueda de un placer que estaba prácticamente a su alcance. Se centró en ello con todas sus fuerzas. Jadeaba, igual que él. Su cuerpo temblaba con cada embestida. Tenía la mirada clavada en los ojos negros de Nick mientras su cuerpo buscaba con frenesí la consumación.

—Nunca había sentido nada igual —susurró Nick con voz ronca, mientras su cuerpo empezaba a ser brusco con el de ella. Gimió, y cerró sus enormes manos en torno a la sábana a cada lado de la cabeza de Miley—. ¡No podré aguantar mucho...!
—No pasa nada —susurró Miley con voz aguda, apremiante—. Nick... ¡Nick...!
Nick le mordía la boca a medida que el ritmo se hacía caótico y áspero.
—Sigúeme, nena —susurró dentro de su boca abierta—. ¡Sigúeme...!

El climax la tomó por sorpresa. De pronto, estaba alcanzando una cima imposible. Sollozó como una niña, aferrándose a él, sintiendo que su cuerpo estallaba de gozo mientras se convulsionaba una y otra vez

1 comentario:

  1. hay dios muero en 3 .. 2 .. 1 ..

    AAAAAHHHHHHHHH!!
    ME RECONTRA ENCANTO!!♥♥
    AMO ESTA NOVE LA ESPERABA HACE UFZZ..
    GRACIAS POR SUBIR KAZZIE DE MI CORAZON C:

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..