sábado, 15 de septiembre de 2012

Niley 61 - Tierra de pasiones



Apenas podía verlo en el eco de aquella locura.Tenía los ojos abiertos de par en par, como los labios, y se estremecía en una última agonía de deleite que sacudía su cuerpo con intensidad.

Nick la embistió con violencia y se quedó inmóvil, rígido, y gritó en el calor interminable del estallido de pasión.

—¡Dios...! ¡Dios! —dijo con voz ahogada, temblando—. Nunca ha sido así... ¡Nunca!

Miley lo abrazó, lo acarició, lo consoló mientras él se estremecía de forma incontrolable en sus brazos. Mucho tiempo después, Nick sufrió una convulsión y se dejó caer sobre ella, húmedo y exhausto.

Miley disfrutaba sintiendo su peso en la intimidad de la satisfacción. Le tocó el hombro, la garganta, con los labios. Deslizó las manos por su espalda húmeda, sintiendo el movimiento de sus músculos, notando cómo se estremecía mientras cada minúsculo movimiento de su cuerpo desencadenaba nuevos ecos de placer
.
Miley sintió los labios de Nick junto al oído, roncos, cálidos, mientras le acariciaba la cara con la mejilla.

Era el desenlace más tierno que podía haber imaginado después de aquel torrente de pasión. Se aferró a Nick, tratando de respirar con normalidad, todavía íntimamente unida a él, con las piernas entrelazadas, los dos débiles de agotamiento.

Nick levantó la cabeza y la miró a los ojos. La observaba como si hiciera siglos que no la hubiera visto. Acarició el pelo húmedo y alborotado de Miley y, después, deslizó un dedo por sus labios henchidos.

—Soy parte de ti —susurró, y parecía aturdido—. Te siento envolviéndome como seda suave y cálida.

Miley se sonrojó y hundió el rostro en la garganta húmeda de Nick, avergonzada. El enredó los dedos con suavidad en su pelo. Se tumbó de costado, arrastrándola con él. Inspiró hondo.

—¿Te he hecho daño?
—Claro que no.
Nick deslizó una mano al costado en el que Miley había recibido el impacto, a la leve cresta que se había formado allí.
—¿Estás segura?
—El médico dijo que podía volver a la rutina — reflexionó—. Supongo que se refería a... cualquier actividad.
Nick rio junto a su sien.
—Esto no es rutinario —murmuró, y la besó en los labios.

Miley deslizó las manos en torno al cuello de Nick y apoyó la cabeza en su hombro húmedo con un suspiro trémulo.

—Me da miedo sentirme así.
—Sí —a Nick no le hacía falta preguntar a qué se refería. Le acarició el pelo que le caía por la espalda mientras pensaba en lo a punto que había estado de perderla para siempre. Había sido un idiota. Pero, tal vez, solo tal vez, aún disponía de una oportunidad.
—No has vuelto a decir nada sobre el divorcio — susurró Miley, detestando incluso tener que sacar el tema a colación. Pero todavía se sentía muy vulnerable e insegura con él.
—Le dije a tu amigo Joe que las vacas volarían antes de que te lo diera —dijo con suavidad. Ella se puso rígida.
—¿Qué?

Nick le acarició la espalda, con sus delgadas cicatrices, hasta las caderas, y la acercó a él. Se estremeció al sentir aquel delicioso contacto íntimo, y empezó a moverse de forma involuntaria.

—Si estás dolorida, será mejor que me lo digas ahora —dijo en un tono apenas controlado—. Antes de que me pierda otra vez.
Miley notaba su propia reacción instantánea a la intimidad que estaban compartiendo. Era delicioso sentir cómo su cuerpo se abría a él sin reservas. Levantó una pierna despacio para profundizar la posesión de Nick y lo oyó proferir una exclamación.
—No te lo diría aunque estuviera dolorida —susurró con voz ronca—. Quiero hacerlo otra vez. Te deseo otra vez. Quiero... formar parte... de ti.

Nick emitió un ruido extraño y gutural. Segundos más tarde, estaba besando a Miley en profundidad, moviendo su cuerpo contra el de ella, apretándola con avidez contra el colchón. Nunca había creído posible que un hombre y una mujer compartieran un mismo cuerpo, pero eso era lo que estaban haciendo. Ese fue el último pensamiento que pudo formular antes de volver a perderse en las llamas.

La llevó a la ducha con él, sombrío y silencioso, y la bañó con la misma naturalidad como si llevara haciéndolo toda la vida.
Miley estaba atónita ante aquella repentina intimidad. Apenas se habían tocado desde la Navidad y, de repente, eran amantes. Amantes de verdad.

Nick la besaba con ternura mientras la enjabonaba y aclaraba su cuerpo terso. Acarició sus senos con abrumadora admiración y se los besó antes de pasarle la esponja y persuadirla para que la utilizara.

Eran como niños, se exploraban el uno al otro en silencio, temblando de gozo.
La secó, la envolvió en una toalla y se cubrió con otra. Después, la condujo al secador que había colgado de la pared y lo usó para secarle el pelo.
Era como si el tiempo se hubiera detenido para ellos. Miley no recordaba haberse sentido tan unida a un ser humano en toda su vida. Lo miraba a los ojos con avidez, confiando en ver algo más que el exquisito placer que había visto en ellos tiempo antes.

—¿Qué buscas, Miley? —preguntó Nick con suavidad. Ella bajó la mirada con una rápida sonrisa.
—Nada.
Nick bajó el secador y le levantó la barbilla. Su escrutinio era intenso, y sus ojos cafés brillaban con solemnidad.
—No hay mañana, solo ahora. Viviremos día a día hasta que volvamos a casa. ¿De acuerdo?
Miley tragó saliva y lo miró a los ojos.
—Está bien, Nick —susurró. Nick se inclinó y le rozó los labios despacio con los suyos. Después, la condujo al dormitorio y la vistió él mismo, con una ternura nueva que hacía que a Miley se le encogiera el corazón


Después, no hubo marcha atrás. Se daban la mano cuando paseaban juntos. Nick sonreía a Miley como si nunca hubiese mirado a ninguna otra mujer. Le abría la puerta, caminaba por la calle del lado de la acera, le sacaba la silla para que se sentara... Le regaló el negligé rojo más sexy que Miley había visto nunca y la convenció de que se lo pusiera para él. El resultado era predecible. Todas las noches, Miley dormía en sus brazos, tras una pasión tierna que se hacía más emocionante con cada día que pasaba. Temía regresar al rancho pero, cómo no, el viaje terminó.

Embarcaron en un avión con destino a Dallas, y el miedo a perder lo que tenía con Nick la mantuvo callada y distante durante todo el vuelo.

Nick se dio cuenta, y su conclusión fue que Miley se estaba arrepintiendo de su intimidad con él. Se encerró en sí mismo para darle espacio. Y ello, cómo no, convenció a Miley de que Nick empezaba a lamentar lo ocurrido.

1 comentario:

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..