sábado, 15 de septiembre de 2012

Niley 62 - Tierra de pasiones



Poco después de su regreso de Japón, Miley empezó a echar el desayuno. La primera vez que ocurrió, Ashley no estaba en casa. La segunda, fingió haber olvidado algo en su dormitorio y llegó al cuarto de baño por los pelos. Hizo una escapada a la ciudad, compró un test de embarazo y, aprovechando que Ashley pasaba el fin de semana en casa de su hermana, hizo la prueba.

El resultado la conmocionó. Era culpa de ella. Había dejado creer a Nick que estaba tomando la pildora, y él había dado por hecho que seguía tomándola cuando se encontraban en Japón. De pronto, estaba embarazada y Nick no dejaba de esquivarla. Aunque lo negara, Miley sabía que iba a casarse con Demi. El personal de rodaje había regresado al rancho para repetir unas tomas, y Nick se presentaba todas las tardes para llevar a la modelo a su hotel. Le costaba mirar a Miley a los ojos, a pesar de tantas noches maravillosas y exquisitas que había pasado en sus brazos. Pero ¿y si descubría lo del bebé? Se sentiría obligado a seguir casado con ella. Miley le arruinaría la vida, a él y a Demi...

Se sentó en el borde de la bañera deseando que fuera otra vez Nochebuena para decir la verdad. Ya era demasiado tarde. Además, con el personal de rodaje de nuevo en el rancho, no tenían intimidad.

Ashley se dio cuenta de que estaba embarazada, por supuesto. Era imposible ocultarle nada. A la mañana siguiente, cuando Miley perdió el desayuno y tuvo que tumbarse en la cama, Ashley confesó que lo sabía. Lo que no confesó fue que había revelado sus temores a Joe.

Lanzó una mirada furibunda a Miley con los brazos cruzados.

—Nick está en el granero, con los del rodaje. Vete a decírselo ahora mismo o lo haré yo.
—¡No le dirás nada! —exclamó Miley con furia, secándose la cara con una toalla húmeda—. Tengo que pensar.
—Y él también —fue la brusca respuesta—. Es hijo suyo. Querrá tenerlo.

Miley no estaba muy segura de eso; Nick no había hecho más que rehuirla desde su regreso de Japón. De hecho, solo se presentaba en el rancho para acompañar a Demi. No se le ocurría pensar que Joe también se pasaba por allí y que Nick podía estar celoso.

—Casi siempre está con Demi —dijo con un suspiro—. Además, cualquier día de estos pedirá el divorcio. No es justo robarle la pequeña oportunidad que tiene de ser feliz.
—Ay, pequeña —resopló Ashley—. No tengo nada en contra de Demi, ha sido amable con nosotras, pero le arruinaría la vida a Nick. Él nunca encajaría en su mundo. Ni tú en el de Joe —añadió.
—La decisión es de Nick, no mía.
Ashley suspiró.
—No puedo discutir contigo, ¿verdad?
—No sirve de mucho —sonrió con suavidad—. Pero supongo que tienes razón. No es algo que pueda ocultarle mucho tiempo.
—Cierto —señaló Ashley, y miró por la ventana—. Está de pie delante del granero, con Gary y con Demi. Puedes alcanzarlo antes de que se vaya.
—Me costaría menos alcanzar la luna —farfulló Miley—. Está bien, está bien, ¡iré! —se levantó de la cama y siguió a Ashley por el pasillo.
Ashley le abrió la puerta de atrás con un brillo travieso en la mirada.
—No te hagas demasiadas ilusiones —le dijo Miley mientras salía—. Ya sabes que Nick no es un hombre de familia.
—Espera a que sostenga en brazos a ese bebé.

Miley confiaba en que Ashley estuviera en lo cierto. Pero tenía un mal presentimiento, y se agravó a medida que se acercaba al granero. ¿Y si Nick no la creía? Peor aún, ¿y si pensaba que el bebé era de Joe?

Aun así, le resultaría imposible ocultar su embarazo en Brownsville, Texas, donde todo el mundo se conocía. Sería mejor que zanjara aquel asunto de una vez por todas. A fin de cuentas, no tenía muchas alternativas...

Al doblar la esquina del granero, se quedó helada. Gary, el ayudante de dirección, estaba soltando impertinencias a sus cámaras y técnicos de sonido. Lo vio lanzar una mirada asesina hacia el granero y darse la vuelta, asqueado. A Miley le extrañó aquella reacción, hasta que distinguió el interior en penumbra. Nick estaba recostado en uno de los establos, y Demi se inclinaba hacia él, con su hermoso cuerpo prácticamente unido al de Nick, mientras se besaban con algo parecido a la desesperación.

Miley sintió náuseas. De ninguna manera entraría allí a decirle a Nick que no podía divorciarse de ella porque estaba embarazada... no cuando era evidente que tenía una relación física con Demi. ¡Era imposible negar un beso como aquel! ¡Y Nick le había asegurado que no deseaba a Demi!

Se dio la vuelta y regresó por donde había llegado sin hacer ruido. Las lágrimas la cegaban mientras avanzaba con paso rígido a su vieja camioneta y se sentaba detrás del volante. Sacó la llave extra que guardaba debajo de la alfombrilla y arrancó. Se alejó sin preocuparse por su permiso de conducir ni por el recibo del seguro, ni siquiera por su bolso.

Poco a poco, fue recuperando la sensibilidad. El dolor era abrumador. Veía ese beso ávido una y otra vez. Y no era Demi quien lo besaba, era una caricia mutua. Al parecer, Nick estaba tan seguro de que iba a obtener el divorcio que ya estaba urdiendo planes con la supermodelo. Costaba trabajo ver a Demi tratando de vivir del sueldo de un ranger, a pesar de los beneficios que empezaba a dar el rancho. Era una mujer hermosa y muy cotizada. Viajaba por todo el mundo para participar en desfiles de moda con los diseñadores más famosos. Debía de estar enamorada de Nick si estaba dispuesta a renunciar a toda su fama y su dinero por él. Claro que no la sorprendía. Nick era apuesto, sexy, y muy masculino. Demi no sería la primera mujer en encontrarlo irresistible.

No había mucho tráfico en la carretera. Ya había pasado la hora del almuerzo y todavía quedaba un rato para que circularan los autobuses del colegio. Sujetó con fuerza el volante. No tardaría en tener un hijo que iría al colegio. Nick tendría que saberlo. No había forma humana de ocultarle ese secreto. El bebé echaría a perder su vida, sus esperanzas para el futuro. Lo aborrecería, y a Miley también.

Salió de la carretera principal y tomó un estrecho camino de tierra paralelo a la orilla del río. La cabeza le daba vueltas. No sabía qué hacer. Aunque se marchara, Nick se enteraría, algún día. No pensaba ir a una clínica a abortar; no soportaría esa decisión, fuese cual fuese el precio. Ciegamente, pisó con fuerza el acelerador. Podía ver a Nick besando a Demi, sentía la agonía que aquella imagen había causado, como una herida fresca. Nick estaba enamorado de Demi. ¡Quería a Demi..!

1 comentario:

  1. OOOOOOOOWWWWWWWW
    POBRE MILEY...

    PERO NOSE QUE DEMONIOS TENIA NICK EN LA CABEZA PARA BESAR A DEMI GRRR'! TONTO :P
    AAAAAHHHHHHHHH
    ME ENCANTARON PERO QUIERO MAS MAS MAS MAS
    PORFIS SUBE MAS C:

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..