sábado, 15 de septiembre de 2012

Niley 64 - Tierra de pasiones



Miley pensaba irse. No volvería a verla. El rancho, que había sido su vínculo de unión, pasaría a ser todo suyo. Ella viviría en otra ciudad, trabajaría en otro lugar. No estaría en casa cuando él volviera para revisar el ganado o limpiar los establos. No la vería para nada, ni siquiera con Joe. La idea lo paralizó.

—Me gustaría marcharme a fin de mes —añadió Miley—. Si no lo tienes todo resuelto para entonces, no importa. Organízalo como más te convenga. Firmaré lo que sea.
Nick fruncía el ceño con ferocidad. Allí ocurría algo muy grave. A Miley le encantaba el rancho. Había pertenecido a su familia durante tres generaciones. De pronto, quería marcharse para siempre. ¿Por qué?
—Ashley dijo que tenías algo que decirme —le dijo—. ¿Era esto?
—Sí —respondió Miley, dando gracias por la discreción de Ashley. San Antonio no estaba muy lejos, pero era un buen punto de partida. Se trasladaría allí y, después, buscaría otro lugar más lejano al que poder huir, antes de que empezara a notársele el embarazo.
—Miley... —empezó a decir Nick. Pero antes de poder organizar sus pensamientos, oyó una sirena y un motor muy potente. Los dos se dieron la vuelta y vieron un coche de policía de Brownsville acercándose a toda velocidad por el camino de tierra, levantando una polvareda. Joe, ¡maldito fuera!

Joe frenó en seco, apagó la sirena y las luces en un pispas, y se fue derecho hacia Miley.

—¿Estás bien? —le preguntó con brusquedad, sin prestar atención a Nick. Miley experimentó una oleada de alivio. Con Joe presente, Nick no lograría sonsacarle información.
—Sí —respondió—. Solo necesitaba un lugar tranquilo donde poder pensar.
Joe no se lo tragó, y la miró con ojos entornados.
—Te seguiré de regreso al rancho —dijo, Miley exhaló un suspiro de enojo.
—¡No necesito un guardaespaldas!
—Y tanto que sí —masculló Joe—. Mira dónde has aparcado.
—Estoy a más de treinta centímetros del borde — protestó. Joe extendió la palma de la mano. Ella lo miró con enojo, pero le dio la llave de la camioneta.
—La sacaré de ahí. ¿Qué haces aquí? —le preguntó a Nick.
—Hablar con mi mujer —repuso con burlona arrogancia.
—No soy tu mujer —replicó Miley con voz ahogada—. Solo soy el servicio.

Joe tuvo el sentido común de dejarlos solos y se dispuso a mover el vehículo.

—¿Qué diablos significa eso? —inquirió Nick. Ella no podía mirarlo. Cruzó los brazos con fuerza.
—Tengo frío.
Vio que tenía los brazos al aire y su voz se suavizó.
—No me extraña. No llevas jersey.
Miley no le hizo caso; se quedó mirando cómo Joe daba la vuelta al coche con pericia. El suspiro de Nick fue audible.
—Tenemos que sentamos a charlar tranquilamente.
Ella lo miró a los ojos.
—No tengo nada que hablar contigo —dijo con solemnidad—. Las palabras no significan nada.

Nick apretó la mandíbula.

—Me has visto con Demi —gruñó—. Puedo explicártelo.
—¿Y qué más te da lo que piense? —le espetó—. No soy parte de tu vida; nunca lo he sido.
Nick hizo una mueca.
—Miley...
—¡Miley, vamonos! Vas a resfriarte si te quedas ahí —dijo Joe con aspereza. Ella forzó una sonrisa par él.
—Mira quién fue a hablar. Tú tampoco llevas chaqueta.

Joe tuvo que contenerse para no replicar. Ella se encogió de hombros.

—Está bien, ya voy.
Nick tenía los puños cerrados a los costados.
—Espera un momento.
Ella lo miró a los ojos.
—A partir de ahora, tu vida es asunto tuyo. No pienso interferir. Espero recibir la misma amabilidad por tu parte.
—¡Maldita sea!
—Has salvado el rancho, Nick —dijo Miley en voz baja—. Me has salvado a mí también. Has sacrificado cinco años de tu vida manteniéndome solvente. Nunca olvidaré lo que te debo, pero no espero que sigas haciendo sacrificios por mí —añadió con voz ronca—. Si alguien se merece un poco de felicidad eres tú. Me... Me alegro de que tengas a Demi. No pienso inmiscuirme.

Se apartó de él y centró su atención en Joe, que le sostenía la puerta de la camioneta. Joe le pasó la llave.

—No vayas muy deprisa.
—Nunca voy muy deprisa —replicó Miley.
—¡Ja!
Miley subió a la camioneta y se alejó. No miró a Nick cuando pasó junto a él.
Nick se acercó a Joe, que estaba subiendo a su coche patrulla.
—Todavía no está divorciada —dijo con patente desafío. Joe lo miró con frialdad.
—Puede que lo esté, a juzgar por la poca atención que le prestas últimamente.
—¿Cómo voy a prestarle atención cuando no puedo ir a mi propio rancho sin tropezar contigo? Además, mi relación con Miley no es asunto tuyo
Joe se limitó a sonreír.
—Ya lo veremos —arrancó el coche de policía.
—¿Qué sabes que yo no sepa? —preguntó Nick con brusquedad. Joe vaciló, algo poco propio en él.
—Pregúntaselo a ella. Mejor aún, pregúntaselo a Ashley. Así fue como yo lo averigüé.
Antes de que Nick pudiera insistir, Joe se alejó.

Pero Nick no estaba dispuesto a desistir. Sabía que pasaba algo, y tenía la incómoda sensación de que él estaba implicado. Siguió a Joe a la ciudad y a la comisaría de policía.
Entró por la puerta, furioso como un demonio, decidido a llegar al fondo de un misterio que no le agradaba.

Joe sabía que no podía salvar la situación con palabras. Jonas se parecía mucho a él. Tenían trayectorias que deberían haberlos convertido rápidamente en amigos y, sin embargo, siempre estaban compitiendo.

Nick cerró la puerta tras él y bajó el estor que el anterior subjefe de policía había usado para resguardarse de miradas curiosas a la hora del almuerzo, cuando aprovechaba para hacer ejercicios físicos. Joe usaba el estor en muy contadas ocasiones. Nick lo estaba bajando para impedir que sus hombres husmearan en un conflicto personal.

1 comentario:

  1. aaaaaaaaawwwwww
    kaziieee♥
    nio sabes como ame esta cap AMO
    ME VUELVO LOCAAA CON LOS CELOS DE NICK
    ME ENCANTAN
    MUCHISIISISISISISIISSIISISISISIISIISMAS GRACIAS POR SUBIR
    TE ADORO♥ C=

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..