jueves, 27 de septiembre de 2012

Niley 67 - Tierra de pasiones




Miley estaba haciendo la colada cuando Nick detuvo su todoterreno delante de la casa, pero estaba demasiado afectada por su cuasiaccidente para percatarse de lo que sucedía a su alrededor. Además, el sonoro zumbido de la vieja lavadora ahogaba cualquier sonido.

Ashley estaba en la cocina, terminando el pan, cuando Nick entró. Se quedó mirándolo con las manos manchadas de masa. Tenía la cara llena de cortes y magulladuras, y le sangraba la comisura del labio. La camisa blanca estaba salpicada de sangre.

—Joe está peor —dijo Nick, y se encogió de hombros—. ¿Dónde está Miley?
—Haciendo la colada —alcanzó a decir Ashley. Estaba estupefacta. No lo había visto pelear desde el día en que Billy Cyrus dio una paliza a su hija, y de eso hacía ya mucho tiempo.

Nick se dio la vuelta y fue en busca de Miley. Estaba de espaldas a él. Se detuvo en el umbral del cuarto de la ropa para observarla, con ojos entornados, exprimiéndose el cerebro.

Miley sintió su mirada y volvió la cabeza. Se incorporó despacio, mirándolo, boquiabierta.

—¿Se puede saber qué te ha pasado? —exclamó.
—Joe no suelta prenda sin un poco de persuasión —dijo en tono lúgubre, mientras avanzaba hacia ella con semblante inescrutable.
—¿Qué información buscabas? —preguntó, sin comprender. No podía ser lo del bebé porque Joe no sabía que estaba embarazada.
—Ya da igual —murmuró—. He recibido un montón de golpes para no sacar nada en claro —mintió, y entornó los ojos—. No me gusta que venga tanto por aquí, y se lo he dicho. Ahora te lo digo a ti. Estamos casados.

Ella lo miró con enojo por encima de una toalla que había sacado de la secadora.

— ¡Te he visto besando a Demi Lovato!
—Sí, la he besado —masculló—. El ayudante de dirección no hace más que acosarla y ella le tiene miedo. Era un beso fingido.
—Sí, claro —le espetó—. Demi Lovato, modelo internacional, se deja asustar por un insignificante ayudante de dirección. ¡Me gustaría conocer al hombre que la intimida!

Nick se acercó y le quitó la toalla de las manos. La arrojó sobre la secadora.

—Tiene un pasado del que no puedo hablarte —dijo con franqueza—. Basta decir que la aterran los hombres. Por eso ha estado pegándose a mí. Yo no la he tocado, por eso se siente a salvo conmigo... como con cualquier agente vestido de uniforme.

Miley lo miraba con la boca abierta. Había envidiado a Demi, la había detestado por esa exquisita belleza por la que Nick y otros hombres la codiciaban. De pronto, sentía lástima por ella. Empezaban a encajar las piezas del rompecabezas. Debía haberle ocurrido algo terrible para que sintiera ese pánico.

—No puedo venir aquí sin tropezarme con ese maldito Joe —insistió Nick, lanzando fuego con la mirada—. Si quieres que te diga la verdad, era mi manera de desquitarme.
Miley se quedó estupefacta. Era lo último que esperaba oír. Nick estaba celoso... ¿de ella? El corazón le latía con desenfreno.
—Solo... Solamente salía con Joe porque me dolía verte con Demi a todas horas —confesó sin alzar la vista.

A Nick se le subió el corazón a la garganta. Tantos malentendidos, y todo por falta de sinceridad. Miley no estaba enamorada de Joe. Profirió una carcajada gutural.

—Demi está cautivada con Joe, pero no puedes decírselo —murmuró, y elevó la mano para acariciarle su suave pelo rubio con los dedos.
—¿Por qué no?
Nick se encogió de hombros.
—Joe cree que es una frivola. Dice que los hombres como él conocen mejor a la mayoría de las mujeres que a sí mismos.
Miley lo miró a los ojos con atención.
—¿De verdad no te has acostado con ella?
—Estoy casado, Miley —susurró, y entrelazó las manos detrás de la cintura de Miley.
—¿Y? —preguntó ella, sonrojándose. Él bajó la cabeza.
—No me acuesto con otras mujeres, nena. Solo contigo. Y, últimamente —gimió junto a sus suaves labios—, mi cama ha estado muy vacía.

Lo dejó que la besara. A los pocos segundos, Miley olvidó lo que estaba haciendo y buscó el contacto de su poderoso cuerpo con un sonido gutural.

—Espera. Espera un minuto —dijo Nick con urgencia. Se apartó de ella el tiempo justo para cerrar la puerta y echar el pestillo. Menos mal que tenía pestillo, pensó.                                     
La arrinconó contra la secadora y volvió a besarla con avidez. Seguramente, llevaba un vestido porque no le entraban los vaqueros. Sonrió junto a sus labios mientras deslizaba las manos por debajo de la prenda y la despojaba de su ropa interior.
—¡Nick, no podemos! —susurró ella.
Le mordisqueó el labio superior mientras se quitaba el cinto, lo dejaba a un lado y se soltaba la hebilla del cinturón.
—No te preocupes, cielo. Podemos hacerlo sin el negligé rojo —bromeó con voz ronca—. Además, estamos casados. Volveré a enseñarte el libro de familia — la levantó y unió su boca a la de ella mientras la colocaba sobre su miembro—. Lo buscaremos... después —gimió mientras la penetraba.

Ella dejó de protestar, de pensar, de respirar. Se aferró a él, gimiendo dentro de su boca mientras él la embestía y la lavadora camuflaba los ruidos que estaban haciendo. Miley rezó para que el ciclo de lavado no estuviera a punto de acabarse. Deseaba tanto a Nick que sollozaba con cada embestida. Quería arrancarle la ropa, tumbarlo en el suelo, devorarlo...

No se dio cuenta de que estaba dando voz a sus pensamientos hasta que no acabaron en una maraña de brazos y piernas sobre el linóleo. Miley notaba el peso del cuerpo de Nick mientras se abrazaban, poseídos por una fiebre creciente de deseo.

Miley nunca había experimentado una pasión instantánea como aquella. En el último momento de lucidez, Nick levantó la cabeza y la miró a la cara mientras la catapultaba al éxtasis. Miley se estremeció una y otra vez con gemidos casi inhumanos, clavándole las uñas en las caderas.

Segundos más tarde, Nick se puso rígido y arqueó la espalda. Emitió un gemido ronco y áspero,  y su rostro se contrajo. Miley lo observó, tan excitada que ardía con el calor abrumador de la satisfacción. Ni siquiera en Japón había sido tan intenso. No podía dejar de temblar. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras él se movía sobre ella en el eco palpitante del amor.

1 comentario:

  1. dios mio kazziee corazon mori x.x
    me mataste me encanto!!1
    no he comentyado apenas subiste
    por que estuve de viaje recien llegue hoy ,
    justo en este momento !
    jajaja pensaras que soy exajerada pero no apenas llegue prendi mi compu y revise el bloger!
    y booom!
    habias subido :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..