sábado, 13 de octubre de 2012

Niley 72 - Tierra de pasiones



Demi se sonrojó, y se le iluminaron los ojos. Rio tontamente. A su alrededor, tanto hombres como mujeres se quedaban admirando su sorprendente belleza.
Demi no parecía darse cuenta de la atención que atraía; solo tenía ojos para el hombre que se erguía ante ella.

—Me gustaría —dijo con voz ronca—. Gracias, Miller.
—Solo te saco doce años —señaló—. Puedes llamarme Joe.
La sonrisa se prolongó.
—¿De qué es diminutivo?
—De Joseph —suspiró.
—¡En serio!

Joe asintió.

—A mi madre le encantaban los clásicos.
Demi reparó en el pelo negro y la coleta limpia, el bigote y el pequeño triángulo de pelo que enmarcaba su boca sensual.
—La querías.
—Mucho.
Demi suspiró y los recuerdos amargos le robaron la sonrisa.
—Debe de ser bonito —lanzó una mirada al detector de metales, por donde entraban los pasajeros—. Será mejor que me vaya —se guardó la tarjeta en el bolsillo—. Gracias otra vez.
Joe se encogió de hombros.
—Me gustan las estrellas de cine —murmuró con fluidez, y le sonrió. Aquella sonrisa llegó directamente al corazón de Demi, que volvió a sonreír.
—Y a mí me gustan los policías.

Demi desvió la mirada, se dio la vuelta y atravesó rápidamente el detector de metales. Justo antes de adentrarse en el área restringida, volvió la cabeza. Jamás se había sentido tan sola en toda su vida. Él también seguía mirándola.

La miró hasta que la perdió de vista, por motivos que no alcanzaba a comprender.



7 MESES DESPÚES


Por sorprendente que pareciera, Joe Miller decidió acompañar a Nick a Nueva York. Miley y Ashley se despidieron de Nick en el porche delantero. El embarazo estaba muy avanzado, y Miley había decidido no ir al estreno. Tampoco quería que Nick se fuera sin ella, pero había agotado todas las excusas para retenerlo. Todavía no había oído ninguna declaración de amor de sus labios, y seguía temiendo que estuviera con ella por el bebé. ¿Y si al viajar a Nueva York descubría que a quien amaba realmente era a Demi?

—Volveré pasado mañana —susurró Nick, y se inclinó para besarla con ternura—. No tengas el bebé hasta que no haya vuelto —añadió con humor tierno.
—Haré lo que pueda. No vuelvas a... enredarte con Demi —barbotó, y se sonrojó.
Nick frunció el ceño. ¿Acaso Miley aún no sabía lo que sentía por ella?
—Vas a perder el avión —dijo Ashley en tono preocupado—. No corras.
—Sí, mamá —bromeó Nick. Dio a Miley un último beso y subió a su camioneta. Arrancó y salió disparado.
—Nunca me escucha —masculló Ashley.
—No correrá —la consoló Miley, y sonrió—. Ven. Vamos a tomar un poco de leche caliente y a hablar de los partos.
—Está bien, cariño —dijo Ashley—. Si no hay más remedio...

El estreno fue una función de gala. Demi Lovato hizo honor a su celebridad y apareció resplandeciente, luciendo un vestido de terciopelo negro y un collar y pendientes de diamantes. Entró en el teatro del brazo del actor principal. Ranee Wayne, con el director, Joel, y la esposa de este.

Joe y Nick tenían asientos cerca de la primera fila, y vieron la película con sincero interés. Las risas reverberaban en los asientos con las réplicas irónicas de Demi y del vaquero, quienes acabaron abrazándose apasionadamente en un charco de barro al descubrir que sus dos mundos podían fundirse.

El público ovacionó al director y a los actores. Demi tenía lágrimas en los ojos. Su futuro profesional en el celuloide estaba casi asegurado.

Se reunió con Nick y con Joe cuando salían del teatro, abrazó a Nick con afecto, pero se mostró reticente y nerviosa con Joe.

—Has estado sensacional —le dijo Nick con una sonrisa—. Va a ser un bombazo.
—¿Tú crees?—preguntó en tono esperanzado.
—¿Está aquí tu hermano? —preguntó Joe de improviso
—¿Mi hermano? Pues... sí —balbució Demi. Se dio la vuelta y le hizo una seña a un muchacho de aspecto agradable y pelo moreno. Iba trajeado. Llevaba un corte de pelo muy convencional y parecía el típico alumno de una escuela militar hasta que, de cerca, se apreciaba la viveza de sus ojos verdes oscuros.
—Has estado muy bien, hermanita —dijo, y le dio un golpe de cadera juguetón—. ¡No has tartamudeado en ninguna frase!
—Cuidado con lo que dices, amiguito —lo regañó, y rio con ganas mientras lo abrazaba—. Rory, te presento a Nick Jonas. Es un ranger de Texas amigo mío. Él y su mujer van a tener su primer hijo dentro de muy poco — añadió, para asegurarse de que Rory comprendía la naturaleza de la relación.
—Encantado de conocerlo —dijo Rory, y estrechó la mano de Nick—. He leído mucho sobre los Rangers de Texas desde que Demi me habló de usted —añadió con entusiasmo—. ¡Hasta hay varias páginas Web de los Rangers en Internet!
—Sí, son muy instructivas —rio Nick—. Yo también me alegro de conocerte.
—Y este es... Joe Miller —dijo Demi, indicando a Joe con la cabeza—. Es subjefe de la policía de Brownsville, Texas, donde se rodó la película.

Rory se quedó mirando al hombre de la coleta un largo momento. Parecía abrumado.

—Demi me ha hablado mucho de usted. Eh... Mencioné su nombre a nuestro comandante en jefe. Lo conoce. Dice que estuvieron juntos en Iraq —contuvo el aliento—. Dice que usted es el hombre más valiente que conoce, que lo atraparon y torturaron...
—¡Rory! —exclamó Demi, horrorizada. El rostro de Joe se había endurecido. Sus ojos brillaban como diamantes negros.
—Lo siento —dijo Rory. Se acercó, otra vez inquieto—, Se ha convertido en una especie de héroe para mí. Estoy metiendo la pata porque no mido las palabras. Creo que es un hombre estupendo, señor. Un soldado de verdad.

Joe inspiró con brusquedad y bajó la mirada. No le gustaba recordar su cumplimiento del deber en Oriente Medio, ni lo que había hecho o le habían hecho allí. El chico estaba caminando sobre huesos rotos y ni siquiera se daba cuenta.

—Rory, ¿por qué no vas al restaurante con Joel y con su esposa? Yo iré enseguida —se apresuró a decir Demi, tratando de aliviar la tensión.
—Sí —dijo Rory, dolido y avergonzado. Pero justo cuando se daba la vuelta, una mano grande y fuerte se posó sobre su hombro y lo retuvo.
—La sinceridad es una virtud poco valorada —le dijo Joe al chico—. Dices lo que piensas. Yo tampoco me ando por las ramas. No me gusta recordar la Tormenta del Desierto —añadió en voz baja—. Sobreviví. Los siete hombres que me acompañaban, no. Y también eran buenos soldados.

Rory inspiró con brusquedad.

—Me alegro de que no se haya enfadado, señor.
—Joe —lo corrigió, y logró sonreír para el chico—. Y yo me alegro de que hayamos hablado.
—¡Y yo! —sonrió Rory, nuevamente un muchacho, y se sonrojó un poco antes de lanzar una mirada a Nick y a su hermana y echar a andar hacia Joel Harper.
—A veces es un poco bocazas —murmuró Demi, preocupada por la mirada que había visto en Joe—. Espero que no te haya ofendido.
Joe se encogió de hombros.
—Todo el mundo me ofende, por norma, pero me gustan los niños con agallas. Será un buen soldado — añadió en voz baja. Demi forzó una sonrisa.
—Gracias.
Joe elevó la barbilla y la expresión de su mirada cambió de improviso.
—De modo que le has hablado de mí, ¿eh?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..