sábado, 13 de octubre de 2012

Niley 73 - Tierra de pasiones



Demi se sonrojo. Era una reacción tan insólita en una modelo internacional y estrella de cine naciente que Nick enarcó las cejas. A Joe empezaban a centellearle los ojos. Hasta rio. Demi emitió un gemido de impaciencia y volvió la cabeza hacia la acera.

—Hay una fiesta organizada para el equipo en un restaurante cercano, pero podéis quedaros y venir a casa con nosotros, si queréis —añadió, hablando deliberadamente a Nick.
—Bueno... —empezó a decir, al mismo tiempo que el móvil de Joe comenzaba a vibrar incontroladamente en su bolsillo. Este frunció el ceño, se lo sacó y lo abrió.

Parecía costarle trabajo oír a su interlocutor. Se dio la vuelta y se tapó el oído que no tenía pegado al aparato.

—Está bien, cálmate —dijo con suavidad—. Ahora, cuéntame lo que ha pasado.
Joe asintió, miró a Nick, hizo una mueca y dijo algo en un murmullo.
—Es Ashley —anunció—. Ha estado intentando localizarte en tu móvil pero debes de haberte quedado sin batería. Por eso me ha llamado a mí. Miley se ha caído. La han llevado al hospital...

Estaba hablando solo; Nick ya estaba en la acera, llamando a un taxi. Joe miró a Demi.

—Lo siento, tenemos que irnos —dijo en tono de disculpa—. ¿Puedo venir a visitarte en otro momento? —añadió para sorpresa de Demi.
Se le iluminó el rostro.
—¡Sí! Cuando quieras —barbotó. Joe sonrió sinceramente.
—Entonces, hasta pronto. Despídete de Rory de mi parte.

Demi asintió. Joe se reunió con Nick, a quien veía gesticular con impaciencia, y subió al taxi pocos segundos antes de que el vehículo saliera disparado. Nick estaba demasiado preocupado para despedirse de Demi con la mano. No le llegaba la camisa al cuerpo; estaba aterrado. Miley había sufrido un accidente.

—¿Y el bebé? —preguntó.
—Ashley no sabía nada todavía —le dijo Joe, que también estaba preocupado—. Iremos directamente al hospital. Oye, los bebés están envueltos por el líquido amniótico —añadió con suavidad—. No es fácil que se hagan daño.
—¿Y tú qué sabes de bebés? —le espetó Nick. Joe volvió la cara.
—Hace años, estuve a punto de tener uno —masculló—. No te molestes en preguntarme nada más —añadió al ver que Nick abría la boca—. No hablo de esto con nadie.

Nick no sabía qué decir, así que calló. Pero aquella revelación le daba que pensar.
El viaje de vuelta se hizo interminable. Cuando llegaron al hospital, Nick en su todoterreno y Joe en su camioneta, dejaron los vehículos de cualquier manera y entraron corriendo en urgencias.

—Miley Cyrus... Jonas —balbució Nick ante el mostrador, con mirada aterrada—. Ha ingresado por una caída. Está embarazada. Soy su marido.
—Ah... Señor Jonas —la recepcionista se lo quedó mirando un momento y él contuvo el aliento, aterrorizado. Después, la joven sonrió—. Ya la han trasladado a una habitación. Un segundo... —pulsó unos números y habló con otra persona—. Habitación 211 —añadió—. Es por ahí... ¡Enhorabuena!

El pánico le impidió oír la última palabra. Los dos estaban corriendo, contraviniendo las normas del hospital. Cuando llegaron a la habitación, empujaron la puerta al unísono y se detuvieron en seco al ver la escena que los aguardaba.

Miley estaba tumbada en la cama con una criatura minúscula en los brazos, dándole el pecho. Miró a Nick con el corazón en la mano.

—¡Cariño!

Nick apenas podía verla a través del velo de humedad de sus ojos. Avanzó, estupefacto, sin reparar en Ashley, ni en uno de los hermanos Bieber, una mujer que no reconocía en aquel momento y una enfermera. Tocó la carita tan cercana a la piel suave de Miley y contempló sus grandes ojos oscuros. Le tocó el rostro con una mano un poco trémula.

—Lo único que sabíamos era que te habías caído — susurró—. Tenía tanto miedo...
—Estoy bien, el bebé también...

La estaba besando con ansia, y un gemido entrecortado brotó de sus labios antes de que levantara la cabeza.

—Te quiero —susurró Nick con aspereza—. ¡Si te hubiera pasado algo...!
—No me ha pasado nada —replicó Miley, abrumada por su mirada, por sus palabras—. Nunca me habías dicho que me querías —murmuró.
—Siempre he querido hacerlo —repuso Nick, más calmado, y sonrió—. ¿De verdad estás bien?
—En realidad, no fue una caída. Estaba colgando las cortinas en el cuarto del bebé y me torcí la espalda. Pensé que me había matado y resultó que estaba de parto—señaló la criatura diminuta que tenía en los brazos—. ¿Quieres conocer a tu hijo?

Nick contuvo el aliento.

—Un niño.
Miley asintió.
—Y una niña —dijo una voz grave desde la ventana.
Joe estaba inclinado sobre un moisés y movía el dedo meñique con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Qué? —exclamó Nick

1 comentario:

  1. JESUSAURIOOOOOOOOOOOOOOO
    HAHAHAHA UN
    NIÑO Y UNA NIÑA
    OK, ME ENAMOREEE MUCHIIIIN, KAZZ
    COMO HAS ESTADO, AMOR?

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..