sábado, 15 de diciembre de 2012

Jemi 16 - Corazones Heridos



Demi sintió cómo los labios de Joe rozaban los suyos, cómo apenas los tocaban para retirarse luego, como son­deando. Se dejó llevar, saboreando cada segundo en su amo­roso abrazo. Joe no la intimidaba, y tampoco la asustaba. Le encantaba sentir el calor de su cuerpo, y aspirar el aroma fresco de su aftershave; le encantaba el modo en que la tenía estrechada entre sus brazos: con ternura, pero también con fuerza y confianza.

Empezó a notarse de pronto unos ligeros temblores su­biéndole por las piernas y por la espalda que no había sen­tido jamás, y se apretó vacilante contra Joe.
Sus manos, aún tras el cuello de Joe, se entrelazaron, como si tuvieran vida propia, y su cuerpo se arqueó involun­tariamente para pegarse todavía más a él. Lo deseaba tanto...
Joe, al notar que la joven empezaba a responderle, des­pegó sus labios de los de ella, y miró a sus confundidos ojos.

-Me deseas, lo sé, pero no voy a aprovecharme. Con­migo puedes estar tranquila -le susurró-. Déjate llevar. No voy a hacerte daño, ni voy a forzarte, ¿de acuerdo?

Demi todavía se sentía algo insegura, pero asintió leve­mente y cerró los ojos, esperando a que él diera el siguiente paso.
Que demostrara esa confianza en él hizo que a Joe le temblaran las rodillas. Sabía lo dificil que tenía que ser aquello para ella después de lo que le había ocurrido siendo sólo una niña, el ceder el control de su cuerpo a un hom­bre. Reprimió con decisión el creciente deseo que lo estaba invadiendo. Quería ser tierno con ella; quería darle tanto placer que nunca mirase a otro hombre mientras viviese.

Sus labios rozaron los de ella, primero con suavidad, luego con más insistencia. Dejó que las reacciones de Demi lo guiaran, apartándose un poco cuando la notaba tensarse, siendo un poco más audaz cuando ella se apretaba contra él... Los segundos fueron pasando en un ardiente compás de placer que iba en aumento.

Demi gimió suavemente cuando los besos de Joe se vol­vieron todavía más intensos, y de nuevo su cuerpo se arqueó hacia él desesperado por satisfacer el ansia que la consumía. Joe sintió la espiral de deseo que se elevaba dentro de ella, alimentada por la misma necesidad abrasadora que él sentía.

Sí, pensó febril, Demi lo deseaba... aunque ella todavía no lo supiera. Bajó las manos a la cintura de la joven y la le­vantó del suelo sin dejar de besar apasionadamente sus dul­ces labios.

Demi tembló al sentir la palpitante excitación de Joe. Sus labios estaban atacando los de ella con fiereza, y pronto todo su cuerpo empezó a ponerse rígido de nuevo. Demi lo oyó gemir dentro de su boca al tiempo que sus brazos la es­trechaban aún con más fuerza.

Debería estar asustada. Quizá Joe no hubiese perdido nunca el control con otra mujer, pero con ella lo estaba per­diendo en cuestión de segundos. Aquel deseo arrollador la halagaba.
Recordó entonces lo que le había dicho, sobre el tiempo que hacía que no tenía relaciones. Estaba muy excitado, y ella, aun de un modo involuntario, se estaba mostrando dispuesta. ¿Qué haría si Joe no quisiese parar? ¿Y si no podía parar?

Al notar que el entusiasmo de la joven disminuía, Joe la bajó al suelo y se apartó de ella al instante. Levantó la ca­beza, y la miró. En su rostro, carente de expresión, sólo sus brillantes ojos negros parecían vivos.
Demi tragó saliva.

-Sólo quería... comprobar algo -musitó.
-¿Si de verdad sería capaz de parar? -murmuró él con una sonrisa.
Demi asintió azorada, y Joe acarició con el índice sus labios hinchados.
-Estaba equivocado contigo.
-Y yo contigo -respondió ella.

Dio un paso hacia él y ocultó el rostro en su pecho un momento, mientras recordaba la descarada pregunta que él le había hecho un momento antes. Se excitó sólo de pensar en ello, imaginándolo dentro de su cuerpo, muy adentro, y el placer exquisito que la invadió la hizo estremecer. Sin embargo, cuando iba a decirle algo igualmente atrevido, Joe se apartó de ella.

-Deberíamos irnos ya -le dijo inclinándose hacia de­lante, y besándola en la punta de la nariz-; si no no llegare­mos a tiempo ni a un sitio ni al otro.
Vacilante, Demi alzó el rostro hacia él. Se sentía acalo­rada, tensa, ansiosa..., y en sus ojos se reflejaba el deseo insa­tisfecho.
-Si te pidiera...
-¿El qué? -la instó él.
Demi tragó saliva y se obligó a continuar.
-Si te pidiera que me hicieras el amor...
Los ojos de Joe llameaban cuando la interrumpió, po­niendo el pulgar sobre sus labios hinchados.
-¡Quiero hacerlo! -le dijo-. No te imaginas hasta qué punto, pero no tengo por costumbre empezar cosas que no puedo llevar hasta el final.
-Pero esto sí podríamos llevarlo hasta el final -replicó ella-; ¡sé que contigo podría!

Joe se estremeció visiblemente y se apartó de ella. No se atrevía a aceptar ese ofrecimiento. De hecho, ya había ido demasiado lejos con lo que había hecho y dicho.

-Bueno, pues no vamos a hacerlo. Esta noche no -res­pondió Joe bruscamente, yendo hacia la puerta-. Te he in­vitado a cenar y al ballet; sólo a eso -abrió la puerta y se volvió para mirarla-. ¿Vienes o no?

Demi se avergonzó de haber hecho un ofrecimiento se­mejante de manera tan precipitada, y precisamente a Joe Miller, de entre todos los hombres del planeta. Sin embargo, el azoramiento pronto dio paso a una profunda irritación. Al fin y al cabo era él quien había empezado aquello, atormentándola con aquel cuerpo perfecto, y luego apartándola de él, como quien tienta con un caramelo a un niño y luego se lo vuelve a guardar en el bolsillo. ¿Serían todos los hombres así?

-Es verdad, sólo me has invitado a cenar y al ballet -re­pitió con aspereza, arrebujándose en su abrigo y abrochán­dolo hasta arriba-. ¡Y no te preocupes, no intentaré sedu­cirte en el coche!
Joe la miró irritado.
-Gracias.Te confieso que la idea me tenía preocupado. Demi pasó por delante de él con altivez, y salió por la puerta.

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hola chicas por aqui otra vez dejandoles capis de las noves espero que lo que este publicando les guste.

mary amiga de mi vida te quiero, como va tu vida corazon como has estado, por lo de mi cumple, no te preocupes corazon bueno en ese entonces tenia cerrado mi face asi que casi nadie me felicito jiji hace un par de dias lo volvi a abrir y espero de verdad no tener que volver a cerrarlo. jijiji cuentame como vas ?? has sabido algo de paulina... cuidate amiga 

sheila que gusto conocerte, bogota esta cerca aunque no tanto jeje soy de la peninsula de santa elena en ecuador, jeje mas bien somoos vecinas, me alegro que te guste el blog y si como ves estoy otra vez publicando entradas mas seguidas al blog aunq no son tantas como desearia, pero lo estoy intentando, espero que podamos ser amiga, cuidate muchop.

4 comentarios:

  1. :3 esta hermosa la novela, claro que podemos ser amigas espero poder conocerte y charlar contigo!! me gustaría que me dieras tu facebook si quieres me agregas: sheila smiiles' BLESS
    la nove esta de infartoooo! no la demores tanto!!

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  2. ame los capitulo que bien Demi ya esta perdiendo el miedo a lo hombre y Joe la esta ayudando síguela saludos

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  3. QUE BELLLEZAAAAAAAAAAAA, SIGE PRONTO SIII ?
    POR CIERTO SIGUE RAPIDO LA MUJER DEL SULTAN ME ENCANTA

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  4. siguela me encantaaaa!!! por cierto ya e subido entre tu y mil mares saludos :D

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..