martes, 2 de abril de 2013

Jemi 21 - Corazones Heridos




Al día siguiente, mientras limpiaba el apartamento y coci­naba, Demi se sentía más feliz de lo que nunca se había sen­tido en su vida. Estaba loca por Joe. No podía sacarse de la cabeza el recuerdo de la noche anterior, de aquella febril no­che de pasión, y una y otra vez lo revivía en su mente.

Ocultárselo a Rory sería dificil. No estaba segura de si lo comprendería o no, pero no quería que la estima del chico por Joe disminuyese por lo que había ocurrido entre ellos. No quería que pensase que se había aprovechado de ella, o que la había herido.

-Qué alegre estás hoy -comentó Rory cuando Demi estaba sacando el pavo del horno.
-Es que me siento bien -murmuró ella.
-Entonces vuestra cita de anoche fue bien, ¿eh? -inqui­rió el chico, con ojillos maliciosos.
-No estuvo mal -admitió ella.
-Esta mañana, cuando aún no había amanecido oímos a un loco alejarse en coche a todo gas -farfulló Rory sin mi­rarla-. Fuera hay marcas de neumáticos.
-Joe y yo tuvimos... una pequeña desavenencia -res­pondió ella, también sin mirarlo-. Nada importante, no tie­nes que preocuparte. Le dije que la invitación a cenar de hoy seguía en pie.
-Joe no es exactamente lo que parece -le dijo Rory con una solemnidad inusual para un chico de nueve años-. Ha recibido unos cuantos golpes muy duros en su vida, y apenas tiene amigos.
-Siempre olvido que el comandante Marist lo conoce. Rory asintió con la cabeza.
-Joe me parece un tipo estupendo, pero no quiero que acabes haciéndote daño, hermana.

Rory estaba diciendo únicamente lo que ella misma pensaba, pero el oírselo decir la hizo tensarse. Estaba enga­ñándose a sí misma. Había seducido a Joe, y de pronto se había montado en la cabeza todo un cuento de hadas. Hasta su hermano de nueve años tenía los pies más en el suelo que ella.

Era una tonta si de verdad creía que un hombre que ha­bía llevado una vida llena de peligros y aventuras querría atarse a una mujer. Sobre todo después de un matrimonio desastroso que lo había destrozado, y que aún no había su­perado.

Joe no estaba pensando en matrimonio. El mismo se lo había dicho. De hecho, en un principio ni siquiera había querido tocarla. Había sido ella quien se había aprovechado de su debilidad y su deseo. Lo había conducido hasta su cama, y él había sido incapaz de resistirse, pero nada de eso implicaba que la amase. Ni siquiera aquel apasionado ruego que le había susurrado de que le diese un hijo implicaba amor. Únicamente significaba que se sentía solo, que tenía celos de Nick Jonas, y que se moría por tener un hijo. ¿O sería más bien que le habría gustado que los hijos de Miley hubiesen sido suyos, y no de Nick? ¿La amaría todavía? Demi se preguntó si se habría rendido a su seducción sim­plemente para satisfacer el deseo por una mujer que no po­día tener.

En un instante la situación se transformó por completo ante sus ojos. La alegría la abandonó como la lluvia que descargan las nubes.
Rory contrajo el rostro.

-Lo siento -murmuró, yendo junto a ella y abrazándola tan fuerte como pudo-. Perdóname, Demi.
Los ojos de la joven se llenaron de lágrimas, pero era de­masiado orgullosa como para derramarlas. Rodeó con los brazos a su hermano y lo apretó contra sí sin poder evitar sentirse engañada, completamente engañada.
-Éstas van a ser unas Navidades estupendas, ya lo verás -le dijo al cabo de un rato, secándose las lágrimas discreta­mente antes de separarse de él y sonreírle-. ¿Quieres hacer tú las galletas?
-¿Quieres que podamos comérnoslas? -preguntó el chico a su vez.
Demi se echó a reír. Rory y ella siempre se habían lle­vado muy bien, desde el mismo momento en que se había hecho cargo de él.
-Supongo que tendré que hacerlas yo. Pero a ti te tocará entretener a Joe si llega mientras estoy aún en la cocina.
Rory le dirigió una mirada traviesa.
-Ésa es mi especialidad, sí, señor -le dijo subiendo y ba­jando las cejas-.Voy a ver si encuentro mis pelotas de mala­barismo y mi sombrero de copa...

Demi le lanzó la bayeta de la cocina, pero Rory ya había salido de la cocina entre risas. Demi la recogió del suelo y fue a sacar el aceite de oliva y la leche. Ya sola, sin embargo, se le mudó la expresión. Lo cierto era que no tenía la más mínima idea de si Joe aparecería o no, a pesar del afecto que sentía por Rory. La noche anterior había acabado siendo un com­pleto desastre, y había sido por su culpa. Si no hubiera empu­jado a Joe a tomar una decisión con respecto a la atracción mutua que había entre ellos, quizá aún siguieran siendo ami­gos.Y, partiendo de esa base, quizá podría haberlo enamorado de verdad. En vez de eso sus sueños habían quedado reducidos a una noche de pasión que para Joe, con una larga lista de conquistas a sus espaldas, no pasaría nunca de ser lo que le ha­bía dicho: un romance de una noche.

Demi suspiró con pesadumbre, deseando que hubiera al­gún modo de retroceder en el tiempo y así poder corregir los mayores errores que había cometido a lo largo de su vida. Por desgracia ante ella sólo se abría un camino, y era el futuro.

Joe sí apareció finalmente... justo cuando Demi ya lo tenía todo listo en la mesa, y estaba mordiéndose las uñas de los nervios.
El corazón le dio un vuelco cuando oyó sonar el timbre del portero automático. Rory fue a ver quién era, y fue Joe quien contestó desde abajo.

-¡Enseguida te abro! -exclamó Rory, apretando el bo­tón.

Demi se había puesto para la velada un top blanco de seda, unos pantalones de terciopelo color esmeralda, y se había recogido el cabello con un pañuelo a juego. El con­junto tenía un aire de fiesta, pero a la vez era informal. No creía que Joe se hubiese puesto muy elegante.
Y no se equivocaba. Joe había optado por ir de negro de nuevo: la chaqueta de cuero, la camiseta, y los pantalones que llevaba eran de ese color. Apenas la miró, y esbozó una sonrisa sólo porque Rory estaba allí.

-Qué buena pinta tiene todo -dijo.
-No es nada especial, son sólo recetas caseras -respondió Demi-. Siéntate. Rory, ¿quieres bendecir la mesa? -mur­muró, sentándose en su sitio.

El chiquillo obedeció con un gran suspiro, mirando por el rabillo del ojo a los dos adultos mientras recitaba la ora­ción.
Fue una cena muy callada en comparación con la que habían compartido el primer día. Demi se sentía fatal por­que tenía la impresión de que había arruinado no sólo sus navidades y las de Joe, sino también las de Rory. Comie­ron prácticamente en silencio hasta que hubieron terminado el segundo plato.

-Demi me preguntó si quería hacer yo las galletas –le dijo Rory a Joe-, pero le dije que si quería que pudiéra­mos comerlas seria mejor que las hiciera ella.
Joe se echó a reír.
-¿Tan mal cocinero eres?
-Bueno, Demi me ha enseñado a hacer unas cuantas co­sas -respondió Rory-, pero el pan por ejemplo me cuesta mucho.
-A mí también -le confesó Joe-. El bizcocho no me sale mal, pero suelo comprar esos sobres preparados que se vierten en un molde y se meten al horno.
-Demi no -replicó Rory-; hace bizcocho casero de verdad.
-Es que tienes una hermana que vale mucho -dijo Joe sin mirar a la joven.

Y para Demi fue una suerte que no lo hiciera, porque se había puesto roja como la grana. Se levantó como un re­sorte para ir a cortar el pastel de cerezas que había hecho, y a sacar del congelador una caja de helado de vainilla para acompañarlo.
A Joe no le pasó desapercibido el ligero temblor de sus manos, y se maldijo por haber perdido la cabeza la noche anterior. No era justo que Demi estuviese recriminándose cuando la culpa de lo ocurrido era sólo de él.
Demi cortó tres trozos de pastel y añadió encima de cada uno una bola de helado, para llevar a continuación los platillos a la mesa con una sonrisa forzada.

-El pastel es de los que vienen preparados para hornear porque si lo hubiera tenido que hacer yo no me habría dado tiempo, pero lo he comprado en alguna otra ocasión y está bueno.
-Está todo perfecto, Demi -le dijo Joe en un tono de disculpa.
Demi no lo miró.
-Gracias.




 

2 comentarios:

  1. WOOO IGUAL QUE LOS OTROS LO AME ME ENCANTO Y MAS EL LO QUE LE DIJO JOE A RORY -ESQUE TIENES UNA HERMANA QUE VALE MUCHO- LO AME

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  2. como que la dejaste a medias no? siguela!!!! me muero por saber algo de joe y demi :)

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..