sábado, 11 de mayo de 2013

Jemi 25 - Corazones heridos




El día después de leer sobre el aborto de Demi en la prensa, Joe no fue al trabajo, pero al siguiente ya se había reincorporado. Quería aparentar que no le había afectado, pero de pronto había empezado a comportarse de un modo irascible y todo parecía caerle mal. Nadie sabía a qué se de­bía ese cambio, por supuesto, porque no sabían que él era el padre del hijo que había perdido Demi Lovato.

Nick lo sospechaba, pero no se atrevía a preguntar a Joe por temor a acabar con un ojo morado. Con todo, días des­pués se sorprendió al escuchar a uno de los hombres dicién­dole a otro que Joe había dado instrucciones de que no le pasaran llamadas de nadie con el nombre de De La Garza.

De La Garza era verdadero apellido de Demi. Se lo había re­velado un día, cuando estaba rodando aquella película en el rancho donde vivía en la actualidad con su esposa Miley.

-¿Quién era? -inquirió preocupado. El agente se encogió de hombros.
-Un chico que se llamaba De La Garza.
-¿También ha dicho Joe que no le pasen llamadas de niños?
El agente lo miró con el ceño fruncido.
-Si no te importa que te rompa la nariz, díselo tú -farfu­lló-. A mí ya me ha caído hoy una buena, y no soy maso­quista.
Nick entró en el despacho de Joe sin llamar, y lo ob­servó en silencio antes de hablar.
-Tienes mala cara -le dijo.
Joe no levantó la vista.
-Estoy ocupado.
Nick cerró la puerta y se sentó en una esquina del escri­torio.
-No creo que fuera deliberado.
Joe le lanzó una mirada furibunda. -¿Por qué no? ¡Mi ex esposa lo hizo! Nick se quedó de piedra.
-Las mujeres no quieren niños; dan mucha lata. ¡Lo único que quieren es una carrera!
-Oh, claro -farfulló Nick, perdiendo la paciencia-; por eso Demi se hizo cargo de su hermano pequeño y está criándolo.

Joe lo miró fijamente, pero no dijo nada. Sin embargo, sus palabras parecieron suavizar un poco sus endurecidas facciones.

-Aun en el caso de que Demi lo hubiera hecho delibe­radamente, el chico no tiene la culpa -le espetó Nick con frialdad, poniéndose de pie-. No deberías pagarlo con él.
-No le he pagado con él -se defendió Joe.
Nick resopló.
-Uno de los hombres acaba de colgarle el teléfono di­ciéndole que sigue órdenes tuyas -le dijo, asintiendo con la cabeza cuando Joe lo miró horrorizado-.Yo que tú inten­taría llamarlo, y me disculparía. Si te ha llamado sólo puede ser porque esté preocupado por su hermana -añadió mirán­dolo irritado-. Supongo que se debió quedar embarazada por obra del Espíritu Santo.

Se giró sobre los talones y salió del despacho, dejando a Joe despreciándose a sí mismo.
Le había dolido que Demi no le hubiese dicho que es­taba embarazada, y haber acabado enterándose por la prensa. Pero más aún le había dolido leer que, a pesar de haber sa­bido que lo estaba, no se hubiese negado a hacer aquella es­cena de riesgo. Le había dicho que llegado el momento asu­miría su responsabilidad, pero no lo había llamado.

¿Y por qué, se preguntó sintiéndose fatal, debería ha­berlo hecho, cuando él le había dado todas las razones para creer que no quería saber nada de ella, ni de ese posible hijo? No podría haberle dejado más claro que no quería que le diese problemas. De hecho, si Demi, ya de por sí, te­nía poca autoestima, su actitud no debía haberla ayudado en nada. Rory debía estar verdaderamente preocupado para haberse decidido a llamarlo. Al menos el hecho de que lo hubiera hecho significaba que no estaba enfadado con él, pero también que sospechaba que era el padre del bebé que su hermana había perdido.

Sin embargo, siguiendo sus instrucciones, uno de sus hombres le había dicho que no quería hablar con él, y segu­ramente el chiquillo estaría sintiéndose traicionado.

A pesar de esa sensación de culpabilidad, no le devolvió la llamada. No quería hablar con Demi, ni tampoco hablar de ella... todavía no, no hasta que pudiese perdonarla por lo que había hecho. Sabía que su carrera era importante para ella.

......


-Necesito dinero. Lo necesito. Más te vale enviarme dinero, o le diré a Sam que lo consiga como sea. Conoce a gente en Manhat­tan; puede meterte en un montón de problemas. Espera y verás.

-Eres el ser más ruin y despreciable que... -murmuró Demi sin aliento-. No sé cómo soportas mirarte al espejo cada mañana.
-Mándame un cheque, o si no...
Y la línea se cortó.

Después de aquella llamada Demi se pasó varios días fu­riosa, preguntándose cómo habría sido tener una madre que la hubiera querido, que la hubiera protegido. ¡Si hubiera podido tener una madre así...!

Por desgracia, sin embargo, no podía cambiar la realidad de que su madre era la que era. Como se había temido, que­ría más dinero, pero lo que le había dicho era la verdad: ha­bía estado sin trabajar por lo que había pasado, y no recibiría el cheque hasta fin de mes. Entretanto, sin embargo, tenía que pagar la mensualidad de la academia de Rory, el alqui­ler del piso, y las facturas de la luz, el gas... Prorrumpió en una risa histérica. Acabaría muriéndose de hambre, envia­rían a Rory a un centro de acogida, y su madre iría a con­tarle a la prensa lo ingrata que era su hija con ella, y lo mal que la trataba.

Sacó una botella de whisky del armario, y se puso un vaso. Era fin de semana, no tenía que trabajar, y podía hacer lo que quisiera, se dijo. Si iba a perderlo todo, al menos tenía el alcohol para ahogar un rato en él sus penas.
 

1 comentario:

  1. Oh Joe esta furioso con demi porque no le dijo lo del embarazo y la Mama de demi chantajeando la

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Hola chicas, no se olviden de dejar sus comentarios sugerencias y demas, asi sabre si les gusta y publicare pronto los capis, por fis comenten, incluso los anonimos, las quiero chicas..